Un nuevo curso comienza. ¡Duc in altum!

Esta carta dominical, que corresponde al 6 de septiembre, la escribo el 23 de julio por necesidades de imprenta. No sé qué evolución habrá adoptado esta pandemia. No sé si gozaremos de una normalidad normal de verdad, si estaremos sujetos a restricciones en distintos niveles, o si estaremos confinados de nuevo.  Lo cierto es que empieza un nuevo curso pastoral, y lo hemos de comenzar con esperanza, seguros de que las alas del espíritu son inconfinables y de que nuestra misión evangelizadora continúa vigente en todo tiempo y circunstancia, constantes en el trabajo pastoral y en la creatividad que, por necesidad, hemos tenido que ejercitar.

El pasado día 20 de julio, la Congregación para el Clero daba a conocer la publicación de una nueva instrucción pastoral titulada «La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia». La finalidad de este documento es fomentar la corresponsabilidad de los bautizados y promover una pastoral de cercanía y cooperación entre las parroquias.  La Congregación recoge y apoya las iniciativas de muchos obispos que están reformando estructuras eclesiales, y es consciente también de las dificultades otros muchos por la falta de sacerdotes, o por el difícil encaje de las diferentes vocaciones y carismas. La presente Instrucción se ha elaborado para contribuir a responder a los desafíos que plantea esta vasta realidad, tan diversa y tan extendida.

Con esta Instrucción se quiere ofrecer un instrumento para motivar la reflexión y la renovación pastoral de las parroquias, conscientes de que debido a la diversidad de las comunidades parroquiales en las diferentes partes del mundo, no puede ni debe ofrecer indicaciones demasiado concretas, sino más bien criterios generales. Se trata de

promover la conversión pastoral de la comunidad parroquial en el marco de la realidad eclesial actual. El Papa Francisco recuerda que «la parroquia no es una estructura caduca; precisamente porque tiene una gran plasticidad, puede tomar formas muy diversas que requieren la docilidad y la creatividad misionera del Pastor y de la comunidad… si es capaz de reformarse y adaptarse continuamente, seguirá siendo “la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas”…» (EG, n. 28).

Seguramente encontraremos no pocas opiniones de que la parroquia es una estructura ya desfasada y superada. Yo sigo pensando que es la expresión más visible e inmediata de la Iglesia, su rostro más próximo y palpable. La parroquia no es el edificio, el territorio o la estructura, sino la comunidad formada por personas. Pero hoy más que nunca es preciso que redescubramos la parroquia como comunidad cristiana local, en la cual está presente y operante el misterio de Cristo y de la Iglesia. Por eso a lo largo de este curso, Dios mediante, iremos profundizando en las reuniones sobre la comunidad parroquial y su misión evangelizadora.

Ciertamente nuestros pueblos y ciudades han experimentado y siguen experimentando cambios profundos, y las dificultades del momento presente son acuciantes, pero a pesar de todo ello, nuestras parroquias continúan siendo una referencia importante para el pueblo cristiano, y también para los no creyentes. A ellas se acercan las personas necesitadas que buscan ayuda espiritual o material, seguros de que serán bien recibidos. A ellas siguen acudiendo los fieles bautizados con más o menos perseverancia, pero encontrando siempre las puertas abiertas. Por eso seguimos convencidos de que la parroquia tiene presente y futuro y está llamada a ser fermento evangelizador y a mantener su importante papel de cohesión e integración social como una familia, como casa abierta a todo el mundo, como una fuente en medio de la plaza de la que mana el agua viva del Evangelio de Jesús, que ayuda a todos a calmar la sed de paz, de amor y de trascendencia, según la imagen acuñada por san Juan XXIII.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
Acerca de Mons. Josep Àngel Saiz Meneses 355 Articles
Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.