Cuidadores y custodios de la creación

Nos encontramos en el 5º aniversario de la encíclica Laudato sì del Papa Francisco, y quiere el Santo Padre que profundicemos todos en el contenido propio de este Magisterio de la Iglesia a lo largo de este año completo (que va del 21 de mayo 2020 al 24 de mayo de 2021), incluyendo este mes de septiembre como Tiempo de la Creación, que culmina el 4 de octubre, fiesta de san Francisco de Asís.

No es un asunto nuevo ni un tema de moda, aunque crece cada día más la conciencia de que la naturaleza se degrada por el abuso que el hombre hace de la misma y crece la conciencia del cambio climático, en parte proveniente de este desajuste. Los Papas recientes se han ocupado del tema: Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI. Pero ciertamente el Papa Francisco ha proyectado una luz especial sobre este campo. Ya desde el primer día expresó su preocupación por el respeto a la creación y quiere llevarlo adelante inspirado en san Francisco de Asís, cuyo nombre y protección ha elegido. Por eso, el mismo Papa nos invita fervientemente a que acojamos esta encíclica y profundicemos en la materia durante todo este aniversario.

Hay una íntima relación entre el medio ambiente, los recursos naturales, la armonía del hombre (varón/mujer), la comunidad humana, el reparto de los bienes a nivel mundial y la paz social entre las naciones ricas y pobres. A veces un mismo desequilibrio recorre transversalmente todos esos aspectos. Lo que muchos países desarrollados no permiten hacer en su propio país por equilibrio ecológico, las mismas personas e instituciones lo realizan en países pobres, donde todavía no llega a estar prohibido, abusando de la naturaleza precisamente por ser países más pobres.

La pobreza de san Francisco de Asís es una actitud vital que le lleva a reconocer la creación como un don de Dios, que hay que recibir con gratitud y tratar con ternura. San Juan de la Cruz veía la creación en una perspectiva esponsal, descubriendo en la misma las huellas del Amado. Esa misma actitud del Poverello de Asís debe ampliarse a todos los niveles de la ecología integral. Se trata de una verdadera revolución cultural. Se trata al mismo tiempo de una verdadera conversión ecológica. Vale la pena leer detenidamente esta bonita encíclica Laudato sì para darse cuenta de todas las repercusiones que lleva consigo una ecología integral.

Queremos en nuestra diócesis de Córdoba secundar estas enseñanzas del Papa Francisco y para ello constituimos desde el obispado para toda la diócesis un nuevo servicio, una Comisión de Ecología Integral, cuyos componentes daré a conocer próximamente para que se pongan manos a la obra y nos vayan señalando objetivos a cumplir. Quisiera que este servicio pueda ayudar a las familias, a las parroquias, a todos los agentes de pastoral, a los colegios, a todas las instituciones de la Iglesia y constituir para la sociedad como una aportación positiva, que se suma a otras muchas que ya existen, haciendo presente por nuestra parte la actitud de Jesús en el evangelio, la actitud de los santos, las enseñanzas de la Iglesia, sobre todo en época reciente.

Que el mes de septiembre se convierta progresivamente en el mes de la ecología con los ojos de la fe cristiana, teniendo como referente a san Francisco de Asis, amante de la naturaleza precisamente por su actitud de pobreza en la relación con los bienes de este mundo.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández,

Obispo de Córdoba

Mons. Demetrio Fernández
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Nació el 15 de febrero de 1950 en Puente del Arzobispo (Toledo) en el seno de una familia cristiana. Sintió la llamada de Dios al sacerdocio en edad temprana. Estudió en los Seminarios de Talavera de la Reina (Toledo), Toledo y Palencia. Es maestro de Enseñanza Primaria (1969). Licenciado en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana. Estudios de Derecho Canónico en Roma y Salamanca. Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Salesiana de Roma con el tema: “Cristocentrismo de Juan Pablo II”. Recibió la ordenación sacerdotal el 22 de diciembre de 1974 en Toledo, de manos del cardenal Marcelo González Martín, arzobispo de Toledo. Profesor de Cristología y Soteriología en el Seminario de Toledo (1980-2005); Consiliario diocesano de MAC -Mujeres de Acción Católica- y de “Manos Unidas” (1983-1996); Vicerrector y Rector del Seminario Mayor “Santa Leocadia” para vocaciones de adultos (1983-1992); Pro-Vicario General (1992-1996); Delegado Episcopal para la Vida Consagrada (1996-1998); Párroco de “Santo Tomé”, de Toledo (1996-2004). Nombrado Obispo de Tarazona el 9 de diciembre de 2004, recibió la ordenación episcopal el 9 de enero de 2005 en el Monasterio de Veruela-Tarazona. El día 18 de febrero de 2010 fue nombrado por el Santo Padre Benedicto XVI Obispo de Córdoba. Inició su ministerio episcopal en la Sede de Osio el día 20 de marzo de 2010.