Con ilusión y sin excepciones

Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

Comenzamos un nuevo curso pastoral en medio de una situación sanitaria marcada por la incertidumbre. El trabajo, la vida familiar, las actividades docentes, el desarrollo de la cultura, la catequesis, las celebraciones litúrgicas, la atención socio-caritativa y tantas realidades que consideramos cotidianas se ven marcadas por la necesidad de observar las normas de prevención.

Sin embargo, este es un momento favorable, una ocasión propicia, un tiempo oportuno para el testimonio creíble, para la siembra esperanzada en el terreno de la evangelización, para la celebración gozosa y cuidada de los sacramentos, para el incremento de la fantasía de la caridad.

No todo es incertidumbre. Hay una certeza que nos ilusiona y nos apasiona: es preciso dar a conocer a Jesucristo para que pueda ser reconocido y amado. Todas las circunstancias son oportunas para el anuncio y la vivencia del Evangelio. Nuestro mundo, nuestras parroquias y comunidades, cada una de las personas con las que nos encontramos diariamente, necesitan con urgencia que la Buena Noticia llegue a los corazones para transformar las vidas.

La misión no se agota. Es más, es más necesaria que nunca. No sería bueno que descubriésemos solamente condicionantes, dificultades y obstáculos. Vivimos tiempos recios, pero no se puede dejar pasar la oportunidad de gracia que el Señor nos concede. La tarea nos urge. Y no solamente valoramos lo que hacemos o lo que podemos hacer, sino que hemos de poner el acento en quiénes somos.

Y somos, personalmente, cada uno con su historia y sus circunstancias, personas amadas por Dios. El Padre tiene sobre nosotros un proyecto de amor y de salvación. Hemos sido redimidos por el sacrificio vital de Jesucristo. Somos guiados por la divina providencia. El Espíritu Santo nos enriquece con los carismas que nos concede para el bien común. Formamos parte de la Iglesia que nos acompaña y estimula.

No estamos solos y nuestra colaboración personal, aunque sea humilde, resulta imprescindible. Desde el Evangelio, todos estamos llamados a dar una respuesta a la situación que vivimos: sacerdotes, miembros de institutos de vida consagrada y de sociedades de vida apostólica, catequistas, educadores en la fe, animadores litúrgicos, integrantes de instituciones socio-caritativas, voluntarios, miembros de movimientos y asociaciones, miembros de cofradías y hermandades, equipos de formación, grupos de espiritualidad, grupos de revisión de vida, grupos de lectura creyente de la Palabra, equipos de animación musical, grupos de limpieza de templos y de locales parroquiales, etc. Todos, con ilusión y sin excepciones.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.