Ante la crisis industrial y laboral

Al sufrimiento personal y familiar que nos está provocando la pandemia del Covid19 se ha añadido una nueva crisis de gran importancia social y económica, provocada por el cierre de empresas y plantas de producción en Cataluña. Se perderán muchos puestos de trabajo directos y más de indirectos. Ante el sufrimiento provocado por esta crisis, la Iglesia no puede permanecer insensible al dolor que sufre la sociedad, personas y familias, a consecuencia de coyunturas económicas y sociales. Así hablaban los Obispos de Cataluña el 9 de junio y ahora presento un resumen de su Nota.

En medio de este problema complejo, hay que dinamizar la solidaridad con las personas afectadas por el cierre de empresas y negocios, secundar todas las acciones que, respetando los derechos de todos y por medios pacíficos, se lleven a cabo con el fin de buscar soluciones justas en el marco del bien común.

La Doctrina Social de la Iglesia defiende una economía al servicio de la persona humana. Una economía que garantice a las personas un trabajo digno, con un salario digno que permita el acceso a una vivienda digna y al sostenimiento familiar. Hay que hacer, pues, un esfuerzo social por parte de todos, para mantener las fábricas allí donde están y buscar nuevas oportunidades para que éstas puedan consolidarse y sostenerse. Las salidas de la crisis no se darán sin el diálogo, el acuerdo y la colaboración de los tres ámbitos implicados en el fenómeno productivo: los trabajadores, los empresarios y las autoridades políticas.

Los Obispos de Cataluña hacíamos una llamada a la esperanza fundamentada en la capacidad creativa de las personas. Sólo la confianza y la creatividad, con la firmeza para que se creen las condiciones adecuadas para la inversión y el desarrollo de nuevas iniciativas industriales respetuosas con el medio ambiente o los nuevos servicios con valor añadido, serán capaces de crear economía real y generar nuevos puestos de trabajo dignos.

También en su Nota se hacía una llamada a un cambio de paradigma para que toda la sociedad participe activamente en el desarrollo y la realización de proyectos de futuro, que tengan como base una industria más potente y líder, con la creación de sinergias internacionales. Una llamada, pues, al trabajo conjunto de los investigadores, economistas, técnicos de todo tipo, etc., para que junto con las administraciones, los empresarios, las universidades, el mundo civil y el sector público sean capaces de crear un tejido industrial que genere puestos de trabajo dignos y oportunidades para los más jóvenes. Para hacerlo posible es necesario construir puentes para que sean superados los recelos y las visiones excluyentes. Hoy es más necesario que nunca que la iniciativa privada y la pública vayan de la mano para hacer posible un nuevo resurgimiento económico y social en el que todos puedan encontrar sus oportunidades.

Al final pedían que los católicos y las personas de buena voluntad, particularmente aquellos con más capacidades y responsabilidades, colaboremos en una reflexión más profunda y creativa, y a poner los recursos al alcance de la sociedad para construir una economía más justa y equitativa. El Evangelio de Jesús inspira una transformación radical de vida, con su mensaje de justicia, esperanza y fraternidad. Invoquemos al Espíritu Santo, que hace posible la creatividad y la perseverancia, para que derrame sobre nosotros la riqueza de sus dones.

+Joan-Enric Vives,

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
Acerca de Mons. Joan E. Vives 380 Articles
Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).