La solidaridad animada por la caridad

Estamos ante una nueva oportunidad para conocer a Jesús más a fondo. No es indiferente a nada ni a nadie. Observando su sufrimiento ante la muerte de quien ha hecho el primer anuncio de él, Juan Bautista, detectamos, al mismo tiempo, que experimenta la necesidad de estar solo y cómo es sensible a los problemas de la gente, siempre atento a lo que pasa en tantos desiertos como llega a encontrar. Ve a una multitud hambrienta y sedienta de lo que más necesita: pan, agua, afecto, solidaridad y sentido de la vida. Ante esto, Jesús nos propone introducir otras formas de proceder y nuevos estilos de vida.

Me gusta hacer presente aquellas sabias palabras de Benedicto XVI en la primera homilía de su pontificado, cuando, refiriéndose a Jesús dice que «no le es indiferente que muchas personas vayan, perdidas, por el desierto. Y hay muchas formas de desierto: el desierto de la pobreza, el desierto del hambre y de la sed; el desierto del abandono, de la soledad, del amor roto. Existe también el desierto de la oscuridad de Dios, del vacío de las almas que ya no tienen conciencia de la dignidad y del rumbo del ser humano. Los desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han extendido los desiertos interiores. Por eso, los tesoros de la tierra ya no se encuentran al servicio del cultivo del jardín de Dios, en el que todos puedan vivir, sino subyugados al poder de la explotación y la destrucción».

Jesús contempla este panorama y nos contempla a nosotros, hoy, con la realidad de una humanidad afectada por los muchos niveles de una pandemia extendida por todo y descubre las mismas realidades que vivimos, todas en relación con la dignidad de la persona humana y el sentido de la vida. Por eso, el Evangelio dice que «cuando desembarcó vio una gran multitud, se compadeció y curaba a los enfermos». De él aprendemos que hay que actuar y debemos ofrecer soluciones. Por eso lo hace contando con nosotros. Cuenta con nuestros «cinco panes y dos peces», algo aparentemente insignificante, pero que contiene la fuerza de la gratuidad y expresa el gesto solidario de dar todo lo que cada uno tiene. El amor hace nacer la solidaridad. Así descubrimos una vez más que esta, animada por la caridad, que es el amor total y gratuito, se encuentra en el corazón de la vida y del mensaje de Jesús de Nazaret. Es lo que en este tiempo de pandemia cada día estamos aprendiendo cuando, con la palabra y el ejemplo invitamos a un nuevo estilo de vida que priorice los valores de la gratuidad, de la austeridad, del desprendimiento, de la atención a todas las personas y aún más las más débiles.

+ Sebastià Taltavull

Obispo de Mallorca

Mons. Sebastià Taltavull Anglada
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Mons. D. Sebastià Taltavull nace en Ciutadella de Menorca (Baleares), el 28 de enero de 1948. Después de los primeros estudios en la Compañía de Maria y en el Colegio salesiano, el año 1959 ingresa en el Seminario diocesano de Menorca y cursa los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. El 23 de septiembre de 1972 recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de Menorca, después de cursar estudios en la Facultad de Teología de Cataluña y obtener la Licenciatura en Teología dogmática. CARGOS PASTORALES El mismo día de la ordenación sacerdotal es nombrado Director de la Casa diocesana de Espiritualidad de Monte-Toro (1972-1984) y Delegado diocesano de Juventud (1972-1989). Dos años después, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Monte-Toro, Patrona de Menorca (1975-1984). Es elegido Secretario del primer Consejo Diocesano de Pastoral (1973-1977) y Secretario del Consejo del Presbiterio y Colegio de Consultores (1983-1989). Fue Consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos, de grupos de Revisión de Vida del MUEC y de Escultismo entre 1977 y 1989. Recibe el encargo de Formador (1977-1984) y Profesor de Teología dogmática (1977-1994) del Seminario y del Instituto Diocesano de Teología. Fue Rector del Seminario Diocesano de 1995 a 2002. El año 1984 es nombrado Párroco de San Rafael de Ciutadella, cargo que ejerce hasta 1992, año en que es nombrado Consiliario del Centro Catequístico de San Miguel (1992-2005). El 23 de septiembre de 1989 es nombrado Vicario General de la Diócesis de Menorca y Moderador de la Curia, cargos que ejerce hasta el año 2002, año en que es nombrado Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Catedral y de San Francisco de Asís de Ciutadella y elegido Deán-Presidente del Cabildo y Penitenciario de la Catedral (2002-2005). Le es asignada la tarea de Moderador de la Asamblea Diocesana de Menorca celebrada entre los años 1996-1998. Además de trabajar en el Secretariado Diocesano de Catequesis en los Departamentos de Catequesis de adolescentes y jóvenes (1973-1995) es nombrado Delegado Diocesano de Catequesis (1989-1995) y forma parte del Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares (SIC), dedicándose especialmente a la catequesis de adolescentes, jóvenes y catequesis familiar. Como Consiliario ha trabajado en los Equipos de Matrimonios de Nuestra Señora (1988-2005) y se ha dedicado a la preparación y formación de catequistas (1973-1998) y de los matrimonios-catequistas de grupos de Catequesis familiar (1998-2005). Para los años 2002-2005 fue nombrado Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y para las Relaciones Institucionales. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona por Benedicto XVI el 28 de enero de 2009 y recibió la Ordenación episcopal el 21 de marzo de 2009. Es administrador apostólico de Mallorca desde el 8 de septiembre de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Pastoral Social. Anteriormente, fue miembro del Consejo Asesor de la Subcomisión de Catequesis y desde junio de 2005 Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hasta su nombramiento como Obispo. Desde 2009 hasta 2011 fue miembro de dicha comisión. En 2011, fue elegido Presidente de dicha Comisión.