Vacaciones

El descanso semanal es un derecho y un deber para todos en nuestra cultura, desde que el emperador Constantino lo decidió para bien sobretodo de los esclavos. Ya antes, mucho antes, basándose en el Génesis, se vio que, así como Dios cesó el día séptimo de toda la tarea que había hecho (Gen 2, 2), así también la vida humana sigue un ritmo de trabajo y descanso. Para los judíos el descanso sabático es un precepto de la ley, que, en tiempo de Jesús, había llevado a situaciones totalmente absurdas cómo el mismo Jesús denuncia (Lc 6, 6-11; 14, 1-6; Jn 9). Para los cristianos el día de descanso semanal es el domingo, el día del Señor Resucitado, también es un mandato sobre todo para que el hombre descanse, sea reconocida su dignidad y pueda dar culto a Dios, reunirse con su comunidad para celebrar la Eucaristía, cultivar las relaciones familiares, fomentar las relaciones culturales, dedicarse al ocio gratuito porque no todo puede ser negocio, cuidar de su salud y sentirse criatura y miembro de la creación. Pero también en otros días de la semana, 15 días, un mes…;

Y es normal. El trabajo, físico o mental, poco a poco va gastando las fuerzas; necesitamos recuperar las energías vitales porque no sólo de trabajo vive la persona, también vive de la Palabra de Dios, de las relaciones familiares, del gozo de la alegría de vivir y convivir con los amigos, con la naturaleza, de la necesidad de crecer en la vida interior y cristiana, etc.

¿Dónde vivir el descanso? Podemos hacerlo en el propio pueblo o ciudad, visitando a la familia, relacionándose con los vecinos y compartiendo con ellos el dolor, la alegría, la fiesta, aunque este año no se puedan casi celebrar, visitando el patrimonio que forma parte de nuestras raíces, gozando en los paseos de las bellezas de nuestros paisajes, de los ríos, de los montes, etc. Por poner un ejemplo: la Diócesis y Provincia de Palencia tiene mucho patrimonio artístico y es de lamentar que otros, venidos de fuera, lo valoren y lo envidien y nosotros, los que aquí vivimos, no lo conozcamos.

Si salimos a otras regiones o de España o a otros países es bueno que vayamos con un espíritu abierto, admirándonos de su forma de vida, de sus tradiciones, arte, sabiduría popular. Tenemos que superar esa postura petulante de creer que lo nuestro es lo mejor y lo único que vale. Se puede y se debe aprender de lo que otros nos enseñan.

Si no vamos a ninguna parte debemos ser acogedores, hospitalarios, aunque hoy hay mucho recelo por el coronavirus; es una nota que nos distingue y nos debe distinguir a los palentinos, muchos son hijos de esta tierra que vuelven a sus raíces, a la tierra que les vio nacer, a renovar las relaciones con los suyos.

«Santificar los domingos y los días de fiesta exige un esfuerzo común. Cada cristiano debe evitar imponer sin necesidad a otro lo que impediría guardar el día del Señor. Cuando las costumbres (deportes, restaurantes, etc.) y los compromisos sociales (servicios públicos, etc.) requieren de algunos un trabajo dominical, cada uno tiene la responsabilidad de dedicar un tiempo suficiente al descanso. Los fieles cuidarán con moderación y caridad evitar los excesos y las violencias engendrados a veces por los espectáculos multitudinarios. A pesar de las presiones económicas, los poderes públicos deben asegurar a los ciudadanos un tiempo desinado al descanso y al culto divino. Los patronos tienen una obligación análoga con respeto a sus empleados» (CIC, 2187).

«Los cristianos deben dar a todos un ejemplo público de oración, de respeto y de alegría, y defender sus tradiciones como una contribución preciosa a la vida espiritual de la sociedad humana. Si la legislación del país u otras razones obligan a trabajar el, este día debe ser al menos vivido como el día de nuestra liberación que nos hace participar en esta “reunión de fiesta”, en esta “asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos”» (CIC, 2188). En las vacaciones debemos pensar también en tantos que no pueden tenerlas por enfermedad, por trabajo, o por no tener trabajo.

Os deseo a todos, lo de casa y los que venís de otras regiones de España o de otras naciones, también a los que salgáis a otras tierras, unas felices vacaciones que restauren las fuerzas gastadas o perdidas, que el ayuden a crecer interior y espiritualmente, para bien de los vuestros y de toda la sociedad.

¡Felices vacaciones, palentinos!

+ Manuel Herrero Fernández, OSA.

Obispo de Palencia

Mons. Manuel Herrero Fernández
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Mons. Manuel Herrero Fernández, OSA, nació el 17 de enero de 1947 en Serdio-Val de San Vicente, (Cantabria). Ingresó en el Seminario Menor “San Agustín” de Palencia. Estudió Filosofía y Teología en el Monasterio Agustino de “Santa María de la Vid” (Burgos), en el “Estudio Teológico Agustiniano” de Valladolid y en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid). Obtuvo el Bachillerato en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid) y la Licenciatura en Teología Pastoral por la Universidad Pontificia de Salamanca, sede de Madrid. Hizo Profesión Solemne el 25 de octubre de 1967, siendo miembro de la Orden Agustina, Provincia del “Santísimo Nombre de Jesús de España”. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1970, por el entonces Obispo de Palencia, Mons. Anastasio Granados. Ha desempeñado los siguientes cargos: • Formador en el Colegio Seminario Agustino de Palencia. • En Madrid: Director Espiritual del “Colegio Nuestra Sra. del Buen Consejo”; Párroco de “Ntra. Sra. de la Esperanza”; Delegado del Vicario de Religiosas; Prior de la Comunidad de “Santa Ana y La Esperanza”; Arcipreste de “Ntra. Sra. de la Merced”; Profesor de Pastoral en los Centros Teológicos agustinos de El Escorial y de Los Negrales; Vicario Parroquial de “San Manuel y San Benito”. • En Santander: Primer Párroco de “San Agustín”; Delegado Episcopal de “Caritas y Acción Social”; Profesor del Seminario Diocesano de Monte Corbán; Delegado Episcopal de Vida Consagrada; Vicario General de Pastoral; Párroco de “San Agustín”; del 22 de diciembre de 2014 hasta el 30 de mayo de 2015 Administrador Diocesano de Santander durante la sede vacante; Profesor del Instituto Teológico de Monte Corbán, Vicario General y Moderador de la curia de la diócesis desde 2002, y párroco de “Ntra. Sra. del Carmen” desde 2014. El 26 de abril de 2016 fue nombrado Obispo de Palencia por el Papa Francisco y el 18 de junio del mismo año fue ordenado Obispo e inició su Ministerio Episcopal en la Sede palentina.