Toma de posesión del Obispo de Huelva, este sábado 25 de julio

Este próximo sábado, día 25 de julio, solemnidad de Santiago Apóstol, la Santa Iglesia Catedral de Huelva acogerá la toma de posesión de Monseñor Gómez Sierra, quien durante casi diez años ha sido obispo auxiliar de Sevilla y fue nombrado Obispo de Huelva por el Papa Francisco el pasado 15 de junio.

A la celebración, que será presidida a partir de las 20.00 horas por el Arzobispo de Sevilla, Mons. Juan José Asenjo Pelegrina, asistirán también Mons. Carlos Amigo, cardenal Arzobispo de Sevilla; Mons. Gian Luca Perici, representante de la Nunciatura Apostólica; Mons. Luis Argüello, secretario de la CEE; Mons. José Vilaplana, administrador apostólico de Huelva; gran parte del episcopado de las Diócesis del Sur de España, clero de las Diócesis de Huelva, Sevilla y Córdoba, el párroco de Madridejos (pueblo natal de don Santiago), así como diversas autoridades civiles onubenses y representaciones de la curia y de los distintos secretariados y colectivos eclesiales de la Diócesis de Huelva.

La Eucaristía se retransmitirá en directo por Cope Huelva y Radio María y a través de Huelva TV, cuya emisión podrá seguirse también desde el perfil de Facebook de la Diócesis de Huelva (@DiocesisHuelva).

Biografía

Nació en Madridejos (Toledo) el 24 de noviembre de 1957. Fue ordenado sacerdote en la Diócesis de Córdoba el 18 de septiembre de 1982.

Es licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación (sección Filosofía), por la Universidad Complutense de Madrid y en Teología (especialidad de Dogmática y Fundamental), por la Universidad Pontificia Comillas en Madrid.

En la Diócesis de Córdoba desempeñó en dos ocasiones el cargo de Vicario General, además de formar parte del Cabildo Catedral, del que fue deán hasta su traslado a Sevilla.

Tras su ordenación sacerdotal fue cura ecónomo de Ntra. Sra. de los Ángeles de Alcolea y arcipreste del Alto Guadalquivir; posteriormente, párroco de San Juan y Todos los Santos (La Trinidad) en Córdoba. Además, sirvió como capellán y confesor en varias comunidades religiosas.

Formador y vice-rector del Seminario Mayor San Pelagio de Córdoba, así como profesor del mismo y del Instituto Superior de Ciencias Religiosas «Beata Victoria Díez», ha trabajado también en otros ámbitos del campo educativo y asistencial, siendo vicepresidente de la Junta de Gobierno de la Obra Pía Santísima Trinidad y del Patronato de la Fundación de la Escuela Universitaria de Magisterio «Sagrado Corazón de Córdoba», y en Sevilla de la Fundación Diocesana de Enseñanza. También fue presidente del Consejo de Administración de CajaSur.

Fue nombrado obispo titular de Vergi y auxiliar de Sevilla por el Papa Benedicto XVI el 18 de diciembre de 2010, recibió la ordenación episcopal en la catedral hispalense el 26 de febrero de 2011.

En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Enseñanza y Catequesis y de Pastoral. Actualmente pertenece a la Comisión Episcopal de Evangelización, Catequesis y Catecumenado. Además, es obispo delegado para la Enseñanza en la Asamblea de Obispos del Sur de España.

El papa Francisco lo designó obispo de Huelva el 15 de junio de 2020.

Lema episcopal «Pacificans per sanguinem eius»

Para su blasón, eligió por lema la frase en latín Pacificans per sanguinem eius, “Haciendo la paz por la sangre de su cruz” (Colosenses 1, 20c)

Para expresar el espíritu de ese lema en su vida episcopal, D. Santiago eligió como pieza principal del escudo, sobre campo de plata, la cruz (sin imagen) del Santísimo Cristo del Prado, devoción personal y de su localidad de nacimiento, Madridejos, en la provincia de Toledo. Dicha cruz figura en sus colores naturales, con el INRI en plata y las cantoneras y los radiantes en oro.

De la cruz cuelga un sudario rojo con bordados en oro, sobre el que figuran también en oro, a un lado, el corazón ardiente de la Virgen María, traspasado por la espada y, al otro, las palmas del martirio (en griego “martirio” significa “testimonio”).

Como permanente invocación de la intercesión del Santo Apóstol Santiago, cuyo nombre lleva, Mons. Gómez Sierra ha colocado, entado en punta, sobre púrpura, la venera de peregrino compostelano al natural, alusión también a la que figura en el escudo del Benedicto XVI, el papa que le nombró Obispo. Todo ello acolado a la cruz pastoral en oro y recogido bajo galero episcopal con seis borlas a cada lado, en sinople.

El Episcopado, plenitud del Sacramento del Orden (Del Catecismo de la Iglesia Católica)

1555. “Entre los diversos ministerios que existen en la Iglesia, ocupa el primer lugar el ministerio de los obispos que, que a través de una sucesión que se remonta hasta el principio, son los transmisores de la semilla apostólica” (LG 20).

  1. “Para realizar estas funciones tan sublimes, los Apóstoles se vieron enriquecidos por Cristo con la venida especial del Espíritu Santo que descendió sobre ellos. Ellos mismos comunicaron a sus colaboradores, mediante la imposición de las manos, el don espiritual que se ha transmitido hasta nosotros en la consagración de los obispos” (LG 21).
  2. El Concilio Vaticano II “enseña que por la consagración episcopal se recibe la plenitud del sacramento del Orden. De hecho se le llama, tanto en la liturgia de la Iglesia como en los Santos Padres, ‘sumo sacerdocio’ o ‘cumbre del ministerio sagrado’” (ibid.).
  3. “La consagración episcopal confiere, junto con la función de santificar, también las funciones de enseñar y gobernar… En efecto, por la imposición de las manos y por las palabras de la consagración se confiere la gracia del Espíritu Santo y queda marcado con el carácter sagrado. En consecuencia, los obispos, de manera eminente y visible, hacen las veces del mismo Cristo, Maestro, Pastor y Sacerdote, y actúan en su nombre (in eius persona agant)” (ibid.). “El Espíritu Santo que han recibido ha hecho de los obispos los verdaderos y auténticos maestros de la fe, pontífices y pastores” (CD 2).
  4. “Uno queda constituido miembro del Colegio episcopal en virtud de la consagración episcopal y por la comunión jerárquica con la Cabeza y con los miembros del Colegio” (LG 22). El carácter y la naturaleza colegial del orden episcopal se manifiestan, entre otras cosas, en la antigua práctica de la Iglesia que quiere que para la consagración de un nuevo obispo participen varios obispos (cf ibid.). Para la ordenación legítima de un obispo se requiere hoy una intervención especial del Obispo de Roma por razón de su cualidad de vínculo supremo visible de la comunión de las Iglesias particulares en la Iglesia una y de garante de libertad de la misma.
  5. Cada obispo tiene, como vicario de Cristo, el oficio pastoral de la Iglesia particular que le ha sido confiada, pero al mismo tiempo tiene colegialmente con todos sus hermanos en el episcopado la solicitud de todas las Iglesias: “Mas si todo obispo es propio solamente de la porción de grey confiada a sus cuidados, su cualidad de legítimo sucesor de los apóstoles por institución divina, le hace solidariamente responsable de la misión apostólica de la Iglesia” (Pío XII, Enc. Fidei donum, 11; cf LG 23; CD 4,36-37; AG 5.6.38).
  6. Todo lo que se ha dicho explica por qué la Eucaristía celebrada por el obispo tiene una significación muy especial como expresión de la Iglesia reunida en torno al altar bajo la presidencia de quien representa visiblemente a Cristo, Buen Pastor y Cabeza de su Iglesia (cf SC 41; LG 26).

La Diócesis de Huelva. Reseña

La Diócesis de Huelva, segregada canónicamente de la de Sevilla en 1953, es heredera de una milenaria tradición de fe. Como parte notable de la Bética romana, era terreno abonado para la evangelización en los primeros siglos de nuestra era.

Los primeros datos documentados del cristianismo en Huelva se remontan al año 466, fecha de la consagración del primer obispo conocido de Elepla (Niebla), Vincomalos. Otras inscripciones de aquellos años se han hallado en puntos tan distantes de la provincia como Almonaster, Almonte, Aroche, Corteconcepción e Hinojales, lo que denota una antigua y profunda labor de evangelización. Los límites geográficos de la diócesis eleplense coincidirían con lo que después fue la cora de Niebla, es decir, la mayor parte de lo que hoy es la Diócesis de Huelva.

Vincomalos (424-509), cuya lauda sepulcral ha sido descubierta recientemente, rigió la sede de Niebla desde el 466. Basilio (c. 585-590), firmó las actas del III Concilio de Toledo y del Sínodo de la Bética en 590. Juan (c. 620-646), “santo obispo de venerable vida”, asistió en su última enfermedad a San Isidoro de Sevilla, suscribió las actas de los Concilios IV y V de Toledo, y fue representado por el diácono Clemente en el VII Concilio, de 646. Le sucede Servando (c. 647-656), asistente al Concilio VIII de Toledo. Geta (c. 670-688), de nombre godo, figura en los Concilios toledanos XII y XV. El último obispo conocido de la sede eleplense es Pápulo (c. 689-?), por su firma en el Concilio XVI de Toledo, del año 693.

Tras la invasión musulmana, el cristianismo pasa a ser una religión tolerada, si bien con libertades muy restringidas. La sede de Niebla permanece en un obligado silencio. Una chispazo de entereza, de los muchos que hubieron de producirse, lo protagoniza el noble iliplense que, por casar con una musulmana, se vio obligado a emigrar con sus hijos Walabonso y María, para establecerse en Froniano, en la Sierra de Córdoba. Ambos jóvenes dieron su sangre por Cristo en una breve pero cruenta represalia de Abderramán II, en 851.

De la vida de los mozárabes en estos oscuros siglos poco sabemos. Del siglo X es una campana mozárabe hallada entre Aljaraque y Gibraleón. El P. Fidel Fita publicó la noticia de San Dúnala, un noble cristiano, régulo de la isla de Ebertis – que el historiador identifica con Saltés–, mártir en Egipto en la segunda mitad del siglo X.

La sede de Niebla quedó definitivamente vacante hacia 1154, cuando su último obispo se vio forzado a huir a Toledo, junto con los prelados de Sevilla, Asidonia y Marchena, ante la feroz intransigencia de los almohades. Fanáticos e iluminados, tuvieron tiempo durante un siglo para borrar los escasos restos de civilización cristiana que hubieran quedado en tierras onubenses.

Tras la reconquista de Niebla en 1257 por Alfonso X, el obispado de Niebla no fue reconstituido, a pesar de las intenciones de Fernando III, expresadas en el privilegio de 1252. La sede de Niebla pasó al recuerdo como un Arcedianato, Dignidad del Cabildo metropolitano que perduró hasta el Concordato de 1851.

La providencia otorgó a un pequeño cenobio de la desembocadura del Tinto un protagonismo histórico en la más grande oportunidad de abrir nuevos caminos para la difusión del Evangelio de Cristo: La Rábida y el descubrimiento de América. Onubenses fueron los pioneros de la ruta oceánica. Onubenses fueron las oraciones que hincharon sus velas y guiaron sus timones, onubense la primera fe que se asentó en las nuevas tierras.

Entre los profundos cambios producidos en el siglo XIX cabe destacar la nueva organización territorial, una vez consumada la desaparición de los señoríos jurisdiccionales. Huelva pasa a ser provincia definitivamente en 1833. Y la Iglesia, tan quebrantada materialmente por la exclaustración primero y la desamortización después, se dispone a hacer frente a la nueva situación, con el establecimiento de un Concordato. En él se plantea la necesidad de adecuar la división eclesiástica de diócesis a las nuevas provincias. Sin embargo, se llegó a la firma en 1851 sin que cuajara la idea de una Diócesis en la nueva provincia de Huelva.

No por ello se abandonó el tema. En 1937 se hallaba prácticamente ultimada la creación de la Diócesis onubense, cuando el sucesor del cardenal Ilundain, el también cardenal don Pedro Segura y Sáenz, opta por un aplazamiento indefinido. Pero nada más concluirse el nuevo Concordato entre la Santa Sede y el Estado Español, la Secretaría de Estado comunica al cardenal de Sevilla la creación de la nueva diócesis.

Pío XII dictó la Bula Laetamur Vehementer con fecha 22 de octubre de 1953. Es designado como primer obispo de la sede Mons. Pedro Cantero Cuadrado (1902-1978), que toma posesión el 15 de marzo de 1954, con cuyo acto comienza a regir la vida de la Iglesia en Huelva. Tenía entonces la nueva diócesis 6 arciprestazgos, 88 parroquias y 101 sacerdotes para 379.147 almas. Las comunidades religiosas eran 4 con 35 religiosos y 34 de mujeres con 273 religiosas.

Sucedió al primer obispo de Huelva el Venerable Mons. José María García Lahiguera (1903-1989), cuya causa de canonización está en curso. Tomó posesión el 23 de agosto de 1964, mediado ya el Concilio Vaticano II. Trasladado en 1969 a la Archidiócesis de Valencia, ocupó el cargo de Vicario Capitular, Sede Vacante, entre septiembre y diciembre, D. Bernardo Pascual Real (1927 -2001).

El 18 de diciembre de 1969 tomaba posesión de la sede Mons. Rafael González Moralejo (1918-2004), a quien correspondió conducir y pastorear el pueblo de Dios en Huelva, durante casi veinticinco años. Tuvo la dicha de recibir en la Diócesis a San Juan Pablo II el 14 de junio de 1993.

Desde el 16 de noviembre de 1990, contó con la ayuda del Excmo. y Rvdmo. Mons. Ignacio Noguer Carmona (1931-2019) que fue nombrado Obispo Coadjutor el 21 de octubre de 1990 y tomó posesión el 16 de noviembre del mismo año. El día 27 de octubre de 1993, tras la aceptación de la renuncia presentada ante la Santa Sede por Mons. González Moralejo, pasó a ocupar la sede onubense. Falleció en Huela el 3 de diciembre de 2019.

Mons. José Vilaplana Blasco fue preconizado Obispo de Huelva el 17 de julio de 2006. Tomó posesión el 23 de septiembre. Don José ha llegado al corazón de los onubenses por su cercanía y su sencillez. “Cristo, vida nuestra” ha sido su lema y su actuación en los sucesivos planes pastorales, con especial atención a los marginados, a través del notable desarrollo de Cáritas Diocesana.

Mons. Santiago Gómez Sierra, nombrado Obispo de Huelva el 15 de junio de 2020 por el papa Francisco, toma posesión de la sede en este día, 25 de julio.

La Diócesis cuenta en la actualidad con 524.576 habitantes, 101 sacerdotes diocesanos, 21 sacerdotes seculares extradiocesanos, 3 diáconos, 16 diáconos permanentes; 16 sacerdotes religiosos en 5 comunidades; 249 religiosas en 41 comunidades. Está dividida en 5 zonas pastorales, 9 arciprestazgos y 173 parroquias.

Su nombre canónico, que en principio fue el de Diócesis Huelvense es, por Decreto de la Sagrada Congregación de Obispos de 2-7-1971, el de Diócesis Onubense.

Son sus patronos la Inmaculada Concepción de María y San Leandro, ratificados por el Breve Pontificio Ut recens sati, de 14-6-1954.

La Diócesis venera como santos propios al diácono San Walabonso y su hermana Santa María, oriundos de Niebla y martirizados en Córdoba el 7-6-851 y el 24-11-851 respectivamente. Igualmente venera al Beato Vicente de San José Ramírez, lego franciscano de Ayamonte, martirizado en Japón el 10-9-1622, y beatificado por Pío IX el 7-7-1867, con un grupo de 205 testigos de Cristo.

Por su decreto de 1 de julio de 2004, el Sr. Obispo ha incorporado al calendario propio de la Diócesis a Santa Ángela de Cruz (Sevilla, 30-1-1846 / 2-3-1932) que fundó los conventos de Ayamonte, Huelva, Escacena, El Cerro de Andévalo y Valverde. Fue canonizada el 4 de mayo de 2003 y goza de gran devoción en la diócesis. La memoria litúrgica se celebra el 5 de noviembre.

Asimismo ha incorporado al cardenal Marcelo Spínola, arzobispo de Sevilla (San Fernando, Cádiz, 14-1-1835 / Sevilla, 19-1-1906). En 1856 estableció su bufete de abogado en Huelva, desde el que sirvió gratuitamente a multitud de pobres. Fue beatificado el 29 de marzo de 1987, y su memoria se celebra el 19 de enero.

El 16 de octubre de 2016, S. S. el Papa Francisco canonizó a don Manuel González García (Sevilla, 25-2-1877 / Palencia, 4-1-1940), Arcipreste de Huelva, entre 1905 y 1916, y Obispo de Málaga y Palencia, cuya memoria se celebra el 4 de enero.

En el año del Cincuentenario de la fundación de la Diócesis, la Providencia divina nos obsequió con la beatificación de Sor Eusebia Palomino Yenes (Cantalpino, Salamanca, 15-12-1899 / Valverde del Camino, 10-2-1935), religiosa salesiana, el día 25 de abril de 2004, fijándose su memoria litúrgica el día 9 de febrero.

El 28 de octubre de 2007 fue beatificado en Roma el salesiano natural de Moguer, D. Manuel Gómez Contioso, martirizado en Málaga el 24 de septiembre de 1936. Celebramos su memoria litúrgica el 6 de noviembre.

Con fecha 12 de mayo de 2012, por decreto de la Sagrada Congregación del Culto Divino, fue nombrado Patrón de la Juventud de la Diócesis de Huelva, el entonces Beato Juan Pablo II.

Finalmente, tres religiosos naturales de la actual Diócesis onubense fueron beatificados el día 13 de octubre de 2013, en Tarragona: la Hna. Dolores Barroso Villaseñor, Hija de la Caridad (Bonares, 4-10-1896 / Madrid 12-08-1936); el P. José Ma Mateos Carballido, Carmelita A. O. (Encinasola, 19-03-1902 / Montoro 22-07-1936), y el P. Pedro Ma Velasco Narbona, Carmelita A. O. (Minas de Riotinto, 12-10-1892 / Hinojosa del Duque, 14-08-1936). Los tres entregaron sus vidas, como mártires de Jesucristo, durante la persecución religiosa del año 1936.

(Diócesis de Huelva)

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