Termina el Curso Pastoral 2019-2020 y el Plan del Quinquenio 2015-2020

Queridos diocesanos:

Esta breve carta pastoral en la hoja diocesana “Iglesia en León” tiene inevitablemente en estas fechas, el indefinido y equívoco sabor del curso que concluye su andadura y de la pausa obligada de muchas actividades al llegar el verano. Como puede advertirse en el título, se completan ahora el curso pastoral y el quinquenio al que este pertenece. Dos motivos para detenerse un momento para comprobar el trabajo realizado, examinando no tanto el itinerario que nuestra Iglesia diocesana se marcó hace cinco años como el grado de implicación personal y eclesial de todos nosotros, pastores y fieles, al aplicarlo al servicio del Reino de Dios y de la misión evangelizadora y pastoral de la Iglesia en la aplicación.

Si sugiero esta comprobación no lo hago con el fin de encontrar motivos para la autocomplacencia personal y colectiva, sino con la convicción de que es necesario detenerse alguna vez a examinar el itinerario pastoral de la Iglesia diocesana y comprobar dónde nos encontramos realmente. Sin olvidar nuestra sintonía con las diócesis más cercanas a la nuestra -las de la Provincia eclesiástica- y con la Iglesia universal bajo la guía del magisterio apostólico del Sucesor de Pedro -hoy el Papa Francisco-  que señala grandes metas y propone también oportunas líneas de acción. Todos hemos de estar convencidos de que la eficacia de la acción pastoral no depende solamente de nuestros planes y proyectos sino especialmente del espíritu de comunión y de nuestra fidelidad a la misión de la Iglesia. Como hijos de Dios y operarios de su Reino, hemos de ir más allá de nuestros programas y planteamientos sociológicos, evangelizadores y pastorales en general, procurando siempre la comunión eclesial que suscita y alimenta el Espíritu Santo.

Han pasado ya bastantes años desde que en nuestra Diócesis se decidió caminar y avanzar mediante el discernimiento previo de un programa pastoral proyectado en una perspectiva de fidelidad al Señor y a la misión de la Iglesia, tratando de escrutar que nos pedía Él a través de las orientaciones del Magisterio eclesial y de las propias necesidades y urgencias pastorales que íbamos descubriendo. En este sentido se han sucedido los planes y programas anuales adecuados a cada curso, pero atento siempre a dos grandes objetivos: la fidelidad a la misión recibida y la búsqueda y el compromiso de seguir avanzando en comunión y responsabilidad personal y comunitaria.

El próximo curso 2020-2021 va a ser de transición entre el Plan diocesano de Pastoral recién concluido, y el que se proyectará oportunamente y propondrá las líneas básicas y los acentos de la vida diocesana para los años venideros, siempre sobre la base de las exigencias de la comunión eclesial, ya apuntada. No es la primera vez, por tanto, en que esto va a suceder. El Plan quinquenal que completamos ahora, el de 2015-2020, ha procurado apoyarse en la Exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium” del Papa Francisco (24-XI-2013).

El próximo Plan podría responder también a la solicitud pedida por el mismo Santo Padre, que en el citado documento sugería a la Iglesia Universal un cambio profundo de modelo pastoral: “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la auto-preservación” (EG 27). Deseándoos a todos un feliz y provechoso verano que renueve energías y esperanzas:

+Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella