La riqueza existe para ser compartida

Cuando una persona desea con ardor algo importante para su vida, y lucha sin descanso para conseguirlo, es capaz de dejarlo todo para hacerse con aquello. Jesús dice que «el Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo», y nos invita a buscarlo y a encontrarlo. ¿Qué es, pues, este tesoro para que sea la razón de su búsqueda? ¿Cuál es este tesoro que implica la decisión de abandonarlo todo por él? ¿Por qué este tesoro puede satisfacer la mayor aspiración humana? ¿Por qué apunta a una dimensión que va infinitamente más allá de lo cotidiano? Resulta ser tan importante, que Jesús dirá que «el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, contento del hallazgo, se va a vender todo lo que tiene y compra el campo». Búsqueda, hallazgo, alegría y desprendimiento de todo para obtener lo mejor.

Acoger al Espíritu del Señor en nuestra vida y dejarlo actuar será abrirnos a este tesoro que puede satisfacer las más grandes aspiraciones de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, de amor y de paz . Con todo, al haber encontrado este tesoro escondido que es la nueva vida según Dios, como Jesús nos la propone en toda su predicación y su testimonio, nos dice que hay que desprenderse de todo, y eso no resulta nada fácil. Vivimos en una sociedad absorbida por el consumo, cada vez más vacía de valores espirituales y creadora de desigualdades sociales. El enriquecimiento escandaloso de unos provoca inmensas bolsas de pobreza de las que cada vez resulta más difícil salir. ¿Por qué unos tanto y otros tan poco? Es cuestión de elección, de coherencia, de justicia y misericordia.

Los valores espirituales son los que constituyen el auténtico tesoro y nos proporcionan la verdadera alegría. Los valores materiales, en cambio, cuando les damos un valor absoluto y son para nuestra vida lo más importante, nos cierran en nuestro egoísmo y nos incapacitan para toda obra buena. Por alguna razón, Pablo dice a Timoteo que el amor al dinero es la raíz de todos los males. Quizás este es el motivo por el que muchos cristianos no dan el paso decisivo hacia el seguimiento de Jesús, aunque saben bien que «no podemos servir a dos amos: a Dios y a las riquezas» (Mt 6,24). Por ello, hemos de creer que la riqueza existe para ser compartida. Esta será una de las exigencias de haber encontrado el tesoro del que habla Jesús y haber aceptado poner cada cosa en el lugar que le corresponde en una sociedad organizada según los esquemas del Evangelio, los del reino del cielo. Experimentémoslo.

+ Sebastià Taltavull

Obispo de Mallorca

Mons. Sebastià Taltavull Anglada
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Mons. D. Sebastià Taltavull nace en Ciutadella de Menorca (Baleares), el 28 de enero de 1948. Después de los primeros estudios en la Compañía de Maria y en el Colegio salesiano, el año 1959 ingresa en el Seminario diocesano de Menorca y cursa los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. El 23 de septiembre de 1972 recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de Menorca, después de cursar estudios en la Facultad de Teología de Cataluña y obtener la Licenciatura en Teología dogmática. CARGOS PASTORALES El mismo día de la ordenación sacerdotal es nombrado Director de la Casa diocesana de Espiritualidad de Monte-Toro (1972-1984) y Delegado diocesano de Juventud (1972-1989). Dos años después, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Monte-Toro, Patrona de Menorca (1975-1984). Es elegido Secretario del primer Consejo Diocesano de Pastoral (1973-1977) y Secretario del Consejo del Presbiterio y Colegio de Consultores (1983-1989). Fue Consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos, de grupos de Revisión de Vida del MUEC y de Escultismo entre 1977 y 1989. Recibe el encargo de Formador (1977-1984) y Profesor de Teología dogmática (1977-1994) del Seminario y del Instituto Diocesano de Teología. Fue Rector del Seminario Diocesano de 1995 a 2002. El año 1984 es nombrado Párroco de San Rafael de Ciutadella, cargo que ejerce hasta 1992, año en que es nombrado Consiliario del Centro Catequístico de San Miguel (1992-2005). El 23 de septiembre de 1989 es nombrado Vicario General de la Diócesis de Menorca y Moderador de la Curia, cargos que ejerce hasta el año 2002, año en que es nombrado Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Catedral y de San Francisco de Asís de Ciutadella y elegido Deán-Presidente del Cabildo y Penitenciario de la Catedral (2002-2005). Le es asignada la tarea de Moderador de la Asamblea Diocesana de Menorca celebrada entre los años 1996-1998. Además de trabajar en el Secretariado Diocesano de Catequesis en los Departamentos de Catequesis de adolescentes y jóvenes (1973-1995) es nombrado Delegado Diocesano de Catequesis (1989-1995) y forma parte del Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares (SIC), dedicándose especialmente a la catequesis de adolescentes, jóvenes y catequesis familiar. Como Consiliario ha trabajado en los Equipos de Matrimonios de Nuestra Señora (1988-2005) y se ha dedicado a la preparación y formación de catequistas (1973-1998) y de los matrimonios-catequistas de grupos de Catequesis familiar (1998-2005). Para los años 2002-2005 fue nombrado Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y para las Relaciones Institucionales. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona por Benedicto XVI el 28 de enero de 2009 y recibió la Ordenación episcopal el 21 de marzo de 2009. Es administrador apostólico de Mallorca desde el 8 de septiembre de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Pastoral Social. Anteriormente, fue miembro del Consejo Asesor de la Subcomisión de Catequesis y desde junio de 2005 Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hasta su nombramiento como Obispo. Desde 2009 hasta 2011 fue miembro de dicha comisión. En 2011, fue elegido Presidente de dicha Comisión.