La diócesis de Cartagena ora por los 151 fallecidos por Covid-19 en la Región de Murcia

“Sin besos ni abrazos de consuelo, sin haber podido elegir la ropa para su sepultura se han ido en silencio. Nunca hubiéramos pensado que la triste noticia de la muerte de un ser amado hubiera podido ser tan triste, dejándonos solo con lágrimas y suspiros de impotencia. Así de cruel ha sido la muerte en tiempos de coronavirus, así de inhumana y brutal se ha presentado la fría muerte, negándole al que permanece el calor de la compañía y un hombro para llorar”. Con estas palabras comenzaba la homilía el arzobispo emérito de Burgos, Mons. Francisco Gil Hellín, que ha presidido en la tarde del 22 de julio la misa funeral por los fallecidos a causa de la pandemia por Covid-19.

Mons. Gil Hellín ha sustituido esta tarde al obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, que está en cuarentena de forma preventiva hasta que se realice las pruebas, al haber coincidido con una persona que ha dado positivo en un PCR de coronavirus.

Palabras cargadas de emoción en recuerdo y oración por quienes han fallecido a causa del coronavirus en la Región de Murcia: “Son incontables las heridas abiertas en el mundo e innumerables los suspiros por las 151 llagas que quedarán grabadas en el color carmesí de nuestra bandera regional”.

Tras la celebración en la Catedral ha tenido lugar el acto civil de homenaje a las víctimas en la plaza del Cardenal Belluga, organizado por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia y el Ayuntamiento de Murcia. El obispo de Cartagena ha seguido este acto desde el balcón principal del Palacio Episcopal.

Las campanas de la Catedral recuerdan a los difuntos

Durante el minuto de silencio ha sonado el toque de difuntos desde el campanario de la Catedral, un toque de campanas muy antiguo cuyos orígenes son inciertos. Desde la antigüedad la Iglesia se ha servido del sonido de las campanas para avisar a la feligresía de los distintos acontecimientos que tenían lugar en torno al templo y para llamar al culto.

A diferencia de las parroquias, que lo hacen sonar cuando se celebra una misa funeral por el fallecimiento de alguno de sus feligreses, la Catedral de Murcia realiza este toque exclusivamente cuando muere el Santo Padre, el obispo de la Diócesis de Cartagena, alguno de los canónigos del Cabildo Catedralicio o en casos especiales en los que se quiere significar la afectación de toda la Diócesis por alguna defunción. Se caracteriza por un sonido lúgubre, resultado del tañer de una mayoría de campanas graves –como Santa Águeda, la más grande de las campanas de la Catedral–, unido al repicar de otras más agudas como Santa María. La última vez que la Catedral hizo sonar el toque de difuntos fue el 22 de septiembre de 2019, en memoria de Domingo Garre Martínez, canónigo de la Catedral.

“El toque de difuntos es una forma de hacer partícipe a toda la Diócesis de los momentos de dolor, pero también de la esperanza de la resurrección, porque el sonido de una campana se asemeja a una voz que la Iglesia alza al cielo para pedir a Dios por la vida eterna de los que han muerto, y en este caso, en concreto, por quienes han fallecido a consecuencia de la pandemia”, explica Francisco Alegría, canónigo y director del Museo de la Catedral.

(Diócesis de Cartagena)

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