A Dios me encomiendo

Estimados y estimadas,

Rezar el «A Dios me encomiendo» era la advertencia que, de pequeño, me hacía cada noche mi madre, cuando la besaba antes de ir a dormir. Reza el «A Dios me encomiendo», me decía. Y seguían también otras oraciones, más o menos largas según el sueño. «A Dios me encomiendo y a Santa María, la gracia de Dios sea siempre conmigo».

Las costumbres han cambiado en las familias. Pero la necesidad de educar las relaciones con aquellas personas con las que estamos más vinculados continúa. «Los hombres y mujeres no somos islas», dijo alguien. Y con Dios estamos vinculados por la misma existencia y por el amor que nos testimonia en la persona de Jesucristo. No es correcto dejar en el olvido nuestro trato con Dios.

Entre las cosas naturales, está enseñar a los pequeños a dar gracias a Dios por los favores recibidos durante el día, y a pedir su ayuda para el nuevo día que comienza. No obstante, los que tenemos más necesidad de la compañía y del perdón de Dios somos los mayores, porque nos encontramos con más dificultades. Por ello, en estos momentos, me siento agradecido a padres y abuelos, que supieron transmitir lo esencial. Crecimos en un ambiente humilde y sencillo. Con pocos medios y con mucho amor, los padres y los abuelos nos lo dieron todo. Hicieron un don de su vida. ¿No dicen que los años más decisivos de la vida son los primeros? Pues con ellos vivimos la primera y más importante escuela de amor, la primera escuela de trabajo y de esfuerzo y, también, la primera catequesis viva de fe cristiana. Un tronco robusto viene de lo recibido al inicio, y de ello debemos dar gracias a Dios.

La televisión, el móvil, las redes sociales…, que sirven para comunicar, han roto, al mismo tiempo, muchas relaciones: con los vecinos, con la familia y con Dios mismo. Debemos replantearnos seriamente si esto es bueno y si son verdaderamente las redes sociales las que han de mandar en casa.

Hablamos de la necesidad del testimonio. Y uno de los primeros testimonios que un hijo debe dar es el buen entendimiento con sus padres. Y uno de los testimonios que un buen hijo de Dios ha de dar y darse a sí mismo es su relación con el Padre del cielo.

Orar por la mañana, por la noche o al atardecer; no hay nada prescrito en la oración privada. Pero la vida tiene su ritmo. Nos levantamos y comienza un nuevo día; vamos a dormir después de una serie de actividades y pasaremos unas horas inconscientes. Es bueno que en estos momentos pidamos a Dios su compañía, su ayuda, su perdón y le mostremos nuestro agradecimiento.

Es muy sencillo rezar cada día, aunque alguien lo considere anticuado —yo diría que es antiguo, pero no anticuado. Es natural y recomendable que, al despertarnos y al acostarnos, con las palabras que aprendimos de pequeños o con otras, pidamos a Dios y a la Virgen su compañía. Y es hermoso y saludable pensar que, en cualquier lugar donde alguien reza, allí está el Espíritu Santo, aliento vital de la oración.

Vuestro,

† Joan Planellas i Barnosell

Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

 

Acerca de Mons. Joan Planellas i Barnosell 40 Articles
Nació en Gerona el 7 de noviembre de 1955. En 1975 ingresó en el Seminario Mayor de Gerona, donde realizó los estudios filosófico teológicos. Realizó la licenciatura en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, residiendo en el Colegio Español de Roma. Fue ordenado diácono en Verges (Gerona), el 26 de abril de 1981, y sacerdote en Bañolas (Gerona), el 28 de marzo de 1982. Fue coadjutor en la parroquia de Santa María dels Turers de Bañolass y más tarde de la parroquia de San Martín en Palafrugell, en la diócesis de Girona. Entre 1985 y 1988, fue profesor de Teología en el Seminario de Gerona y de 1988 a 1998 director de Instituto de Teología de Gerona que, en 1996, se convierte en Instituto Superior de Ciencias Religiosas. Desde 1988 hasta la actualidad imparte las asignaturas de Sacramento del Orden, Eclesiología y Teología Fundamental. Entre 2002 y 2004 realizó la tesis doctoral en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, comenzando ese año su actividad docente en la Facultad de Teología de Cataluña. Desde 2012 es profesor ordinario de esta Facultad. Entre 2010 y 2015 fue vicedecano de la Facultad, pasando a ser decano en septiembre de 2015, ya integrada en el Ateneo Universitario Sant Paciá. En su actividad pastoral, ha sido coadjutor de la parroquia de San Narco de Gerona (1988-1991), administrador parroquial de Grions, Gaserans y Massanes (1990-1991), párroco de Navata, Lladó, Cabanellas, Espinavesssa, Taravaus, Vilademires, San Martín Sesserres (1991-1996), rector del Seminario Conciliar de Gerona (1996-2002) y párroco de San Miguel de Fluviá, San Mori y Vilamacolum (1997-2019). Desde 2008 es canónigo de la catedral de Gerona, y en la actualidad es también párroco del santuario de la Font Santa, Jafre, Garrigoles, Colomés, Foixá, Rupiá, La Sala, La Tallada y Maranyá. Es miembro del Consejo Presbiteral de la diócesis de Girona y con ocasión del Año Jubilar de la Misericordia el Santo Padre lo nombró misionero de la Misericordia. OTROS DATOS DE INTERÉS El 4 de mayo de 2019 se hace público su nombramiento como arzobispo de Tarragona. Recibe la ordenación episcopal el 8 de junio de 2019.