“El coronavirus no ha hecho sino poner de manifiesto la necesidad de Cáritas”

Con motivo del final del curso pastoral 2019-2020 el director de Cáritas Diocesana de Toledo, Antonio Espíldora García, manifiesta en esta entrevista que “la Covid-19 nos ha ayudado a entender cuatro cosas esenciales de nuestra estructura: que Cáritas es fundamentalmente voluntaria y la labor que desarrollan los voluntarios es difícilmente sustituible; que los técnicos de Cáritas no son meros asalariados, sino personas entregadas a la misión de Cáritas muy por encima de su deber; que los sacerdotes son en Cáritas –además de pastores– servidores, voluntarios y técnicos; y que la gente, en general, es generosa y confía en Cáritas para canalizar su ayuda a quienes lo necesitan.

Pregunta.-  Ha sido un curso 2019-2020 bastante significativo en la historia de Cáritas Diocesana de Toledo. Un curso que se inició con los trabajos de la Asamblea Diocesana del mes de noviembre que estableció las líneas estratégicas de cara a los próximos años en Cáritas Diocesana de Toledo. Y un curso que se vio modificado por el coronavirus. Ahora que estamos acabando –aunque la actividad en Cáritas no ha parado ni para– cuál es el balance que hace el equipo directivo.

A veces la palabra balance es en exceso deudora de su origen económico, de modo que al hacer balance de una actividad solemos poner el énfasis en las cifras, en aquellos elementos que se pueden contar y medir. Sin embargo, una labor como la de Cáritas no se puede juzgar simplemente desde el punto de vista de los números. Una vida salvada, un consuelo ofrecido, una conversión al amor de Dios, un solo gesto de amor… puede parecer poca cosa desde el punto de vista cuantitativo. Uno es solo un poco mayor que cero. Pero el Señor Jesús nos dijo: “cada vez que lo hicisteis con uno de estos conmigo lo hicisteis”. Ese “cada vez” y ese “conmigo lo hicisteis” es lo que da valor infinito a cada acto de amor. Si en vez de un solo gesto hiciéramos millones, pero por otras razones, de nada nos sirve.

Gracias a Dios, los voluntarios y técnicos de Cáritas Diocesana de Toledo no han hecho un solo gesto de amor durante este curso, sino algunos más. Casi 33.000 personas se han beneficiado de la acción de Cáritas en nuestra Diócesis y, gracias a la generosidad de tantas personas e instituciones, se han invertido en quienes lo necesitan más de cuatro millones de euros. Dios quiera que podamos seguir ayudando con todos los medios a nuestro alcance, y ojalá que muchas más personas sigan sintiéndose llamadas a dar su tiempo, su persona y sus bienes materiales a las personas que más lo necesitan.

Efectivamente, la Asamblea Diocesana celebrada en noviembre y su preparación marcaron todo el comienzo de curso. Este trabajo nos permitió tener una fotografía de nuestra Cáritas Diocesana y proponer nuevos caminos para el futuro. También ha sido este el curso en el que el Señor nos ha regalado un nuevo arzobispo, don Francisco, al que agradecemos que desde el primer momento nos haya mostrado su cercanía y apoyo, como tuvimos los de nuestro querido don Braulio.

Lo importante es que Dios nos ha concedido la oportunidad de otro nuevo curso durante el que trabajar con Él, y por eso le damos gracias. También es momento de recordar y agradecer a los voluntarios que nos han dejado durante este curso, varios de ellos a causa del coronavirus, y de rezar por ellos y por tantas otras personas que han fallecido durante la pandemia. Confiamos en que Dios los acoja en su seno.

P.- ¿Qué ha supuesto la covid-19 para Cáritas Diocesana de Toledo? ¿Qué ha sido lo más difícil de coordinar?

Lo primero que hemos de tener en cuenta es que la acción de Cáritas se desarrolla principalmente en el ámbito de las dificultades, las crisis y las carencias. Por lo tanto, el coronavirus no ha hecho sino poner de manifiesto la necesidad de Cáritas. Quizá algunos estábamos excesivamente seguros de que nuestra sociedad actual puede resolver cualquier problema. Y quizá esta enfermedad tan tremenda nos ha obligado a darnos cuenta de que todos somos vulnerables, todos podemos necesitar la ayuda de los demás, ninguno de nosotros somos autosuficientes y, por lo tanto, ningún barrio ni ninguna parroquia puede decir que no necesita tener Cáritas. Por otro lado, la Covid-19 en Cáritas Diocesana de Toledo nos ha ayudado a entender cuatro cosas esenciales de nuestra estructura: que Cáritas es fundamentalmente voluntaria y la labor que desarrollan los voluntarios es difícilmente sustituible; que los técnicos de Cáritas no son meros asalariados, sino personas entregadas a la misión de Cáritas muy por encima de su deber; que los sacerdotes son en Cáritas –además de pastores– servidores, voluntarios y técnicos; y que la gente, en general, es generosa y confía en Cáritas para canalizar su ayuda a quienes lo necesitan.

Gracias a Dios, la respuesta de los técnicos de Cáritas Diocesana ha sido ejemplar. Han tenido que suplir muchas de las acciones presenciales que venían siendo realizadas por voluntarios, y se han tenido que multiplicar para estar en muchísimos lugares casi al mismo tiempo. La coordinación ha sido posible gracias a la presencia continua del secretario general y a la colaboración y buena disposición de toda la familia de Cáritas. Por su parte, los voluntarios han tenido que multiplicarse también en muchos casos y, en otros, adaptarse a la nueva situación y realizar su labor de acompañamiento continuo a través del teléfono o las redes sociales. Los sacerdotes han suplido en muchas ocasiones la labor de técnicos y voluntarios para poder llegar a las personas necesitadas adecuadamente. Y, en fin, toda la diócesis se ha puesto en orden de campaña con múltiples iniciativas para atender a quien lo necesitaba. A todos y cada uno de ellos hay que agradecerles su trabajo, realizado en condiciones muy complicadas y dando mucho más de lo que les sería exigible. Entre todos hemos hecho posible el lema #LaCaridadnoCierra.

P.- Se habla de una segunda ola de covid en otoño, aunque ya estamos viviendo rebrotes importantes. Con la experiencia de la primera ola, que nos llegó de forma inesperada a todos, ¿Cómo afrontará la crisis Cáritas Diocesana de Toledo los próximos meses? ¿Cómo dar respuesta a tantas pobrezas?

Una crisis como la que nos ha traído el coronavirus conlleva fundamentalmente dos riesgos. El primero de ellos es el de tratar de salir al paso, sea como sea, de las necesidades puramente materiales. Y el segundo es el de que, una vez pasada la conmoción inicial, nos acostumbremos a la situación y se olvide que las necesidades no son menores tras el terremoto que durante él.

El primero de los riesgos nos lleva a la tentación del asistencialismo, de las colas del hambre, de las bolsas de alimentos no perecederos. Y a la tentación de olvidar que “no solo de pan vive el hombre” (Mt 4,4).

Para evitar la tentación del asistencialismo, de la mano de los técnicos de Cáritas Diocesana y una vez consultado el señor Arzobispo, se ha puesto en marcha el proyecto COR_IESU, que prevé la puesta en marcha de una red de economatos en toda la diócesis. Con este proyecto se pretende dignificar la ayuda de primera necesidad y permitir un acompañamiento integral, consolidando en época de crisis los valores y fundamentos de nuestra acogida ya desarrollados a   través del Proyecto Diakonía, fruto de la Asamblea Diocesana de 2017.

El proyecto COR_IESU esperamos que contribuya también a la sostenibilidad de las posibilidades de ayuda en el tiempo, de manera que se convierta en una herramienta adecuada para la recuperación de las personas afectadas por la crisis. Igualmente, confiamos en que será un punto de apoyo para incorporar a nuestra labor voluntariado joven de toda la diócesis, que tanto necesitamos.

P.- Con los datos que ya tienen, ¿qué previsiones de emergencia social se manejan?

Las distintas instituciones económicas manejan previsiones de caída del PIB de entre el 10 y el 20 por ciento en 2020. El desempleo superará el 20 por ciento, alcanzando el 26 por ciento según algunas previsiones. El endeudamiento de las empresas y las familias no deja de crecer. Los expedientes de regulación de empleo a causa del coronavirus se han prorrogado hasta el 30 de septiembre y ya se habla de la posibilidad de que se prolonguen hasta fin de año en determinadas actividades. Las actividades dependientes del turismo (de gran peso en nuestra nación) no prevén recuperarse antes de abril de 2021. La economía sumergida o informal se ha roto, por lo que muchas familias que se habían recuperado parcialmente se han visto sin ingresos y sin ninguna prestación social.

En definitiva, las necesidades que atendemos desde Cáritas se han triplicado y esto será así al menos hasta abril de 2021. Muchas familias que dejamos de apoyar económicamente han vuelto a necesitar ayuda y crece el número de familias que acuden a Cáritas por primera vez. La situación social nos exige una respuesta urgente e integral, pero sin perder nuestra identidad y el sentido de nuestra misión.

P.- La respuesta de los ciudadanos, empresas, entidades a la emergencia coronavirus ha sido muy positiva. ¿Se la esperaban así?

Hay que destacar la respuesta de las personas de a pie. Hemos podido canalizar una enorme corriente de generosidad. La gente corriente se ha organizado de mil formas, se ha interesado sobre cómo podía ayudar mejor, se ha ofrecido para apoyar… Era difícil imaginar una respuesta así. Por nuestra parte, estamos enormemente agradecidos.

También las empresas han respondido con rapidez y generosidad. Muchas de ellas ya lo venían haciendo habitualmente, a través de nuestro programa Empresas con Corazón, y han incrementado su aportación. Otras muchas nos han apoyado por primera vez. A todas ellas, muchas gracias.

También hay que destacar la respuesta de las personas integrantes de instituciones como los profesionales sanitarios, el Ejército, los Bomberos, la Policía y la Guardia Civil. La sociedad funciona, a pesar de los políticos.

P.- ¿Cuáles son las principales preocupaciones del equipo directivo en la actualidad?

Bueno, procuramos ante todo hacer caso al Señor que en el evangelio nos dice “no os preocupéis” (Mt 6,25). Y, confiados en Él, tratamos de discernir lo que  a través de los signos de los tiempos, del Magisterio y de su Palabra nos quiere comunicar como su voluntad. No cabe duda de que la situación generada por la crisis del coronavirus nos invita a ponernos a trabajar para salir al paso de todas las necesidades que se van a poner de manifiesto en los próximos meses como consecuencia de la crisis sanitaria, económica, psicológica y espiritual derivada del coronavirus. Y en eso estamos trabajando. Para nosotros es esencial, en estos momentos, continuar avanzando en la consolidación del equipo técnico de Cáritas Diocesana, su unidad e identificación con nuestra misión e identidad. Tampoco nos olvidamos de que Cáritas es la Iglesia y que la Iglesia existe para evangelizar.

Un reto importante para Cáritas Diocesana es la integración de nuestra labor en las comunidades parroquiales. Que la acción caritativa no se perciba como un carisma propio y exclusivo de los que asumen tareas específicas de Cáritas, sino como una dimensión esencial de toda la comunidad, como la celebración de la Eucaristía o la catequesis.

En todo caso, los retos de Cáritas son también los de toda la Iglesia y, por lo tanto, ocupa también nuestra atención prioritaria lo que ocupa la atención de la Iglesia: la ausencia de Dios, el relativismo, la cultura de la muerte, la ideología de género, la falta de fe, la confusión doctrinal dentro de la Iglesia…

P.- ¿Cuál es la situación del voluntariado de Cáritas en estos momentos?

Cáritas Diocesana cuenta actualmente con 1.713 voluntarios. Es un voluntariado numeroso y muy comprometido, que sostiene la acción general de Cáritas en la diócesis.

La edad del voluntariado es mayoritariamente superior a 65 años, por lo que la Asamblea Diocesana de noviembre puso de manifiesto la necesidad de incorporar voluntariado joven, de entre 35 y 55 años, que permita asegurar el relevo generacional. Esta necesidad se revela mucho más urgente tras la constatación de las dificultades que para desarrollar su labor en tiempos de coronavirus han tenido las personas mayores de setenta años. Me permito hacer un llamamiento a cuantos puedan colaborar con esta misión de la Iglesia para que se pongan en contacto con Cáritas Diocesana y poner sus talentos al servicio de la caridad.

P.- De cara al próximo curso, ¿Cómo se prepara Cáritas? (proyectos nuevos, líneas de trabajo…)

La Asamblea Diocesana celebrada en noviembre de 2019 nos señaló cuatro líneas estratégicas para el desarrollo de nuestra actividad durante los próximos años: voluntariado, evangelización, sensibilización y discernimiento de programas. Ahora el reto es el de concretar las acciones en cada una de esas líneas y elevarlas a nuestro arzobispo para establecer el programa de acción para los dos próximos cursos.

En Cáritas no existen rupturas en la línea de trabajo, por lo que seguiremos una línea de continuidad en nuestras acciones, tratando de responder a las necesidades concretas de cada momento. El proyecto COR_IESU no será tanto una novedad, sino un paso más en la progresiva transformación de nuestro programa de acogida iniciado en 2017, primando siempre el acompañamiento y la promoción integral de la persona desde sus propias capacidades, con el estilo del evangelio. En cuanto a áreas concretas, el coronavirus nos ha marcado también la necesidad de volcarnos en la atención a la mujer y a la infancia, que se han manifestado especialmente vulnerables en esta situación de crisis provocada por el coronavirus.

(Cáritas Diocesana de Toledo)

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