Un colegio sencillo y pobre, un nuevo David derrota al Goliat del Gobierno

La semana pasada se hizo pública la concesión de varios premios al Colegio parroquial Diocesano “Santiago Apóstol”, de la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles, del barrio portuario del Cabanyal, uno de los barrios más pobres y deprimidos de Valencia. Los premios provienen de la Fundación ATRESMEDIA, de la fundación “LA CAIXA”, de la Universidad Internacional de Valencia (VIU) y la Fundación ORANGE; el Jurado estaba compuesto por expertos del ámbito educativo, pedagógico, empresarial y tecnológico, hasta un total de 18.

El 80 % del alumnado de este Colegio es de integración, perteneciente a familias pobres, emigrantes, algunas desestructuradas, en riesgos de ser desprovistas de sus humildes viviendas. Estos alumnos reciben toda clase de atenciones; por ejemplo en un día ordinario; son duchados, lavados, cambiada la ropa y lavada; cada jornada antes de comenzar las actividades propiamente escolares; se les da a todos el desayuno, comida y merienda –y ahora incluso cena en una bolsa para llevar a casa–. Sus padres son alfabetizados, al mismo tiempo que sus hijos reciben sus clases: las madres y los padres son preparados para el carnet de conducir, padres y madres son formados en las tareas de preparar adecuadamente la comida, cuidar de los hijos enfermos, disponer la ropa; padres y madres son formados en la tarea educativa, e higiénica y en la utilización de ordenadores y aparatos digitales; a los padres y madres se les ayuda en la petición de hora en el médico, cuando lo necesitan, o cuando haya que acompañarlos a las oficinas laborales, o escribirles cartas etc. etc. Es decir hijos y padres están recibiendo, por parte del Colegio una formación y una ayuda adecuada para la vida. Algo que suele ser inusual; y algo que tampoco se ve en otros colegios es que, en tiempos de vacaciones de verano, los niños del Colegio y algunos de otros colegios van al Colegio todos los días, y son atendidos con actividades lúdicas, deportivas y recreativas, unidas a actividades escolares de repaso o de recuperación, propias de las vacaciones; reciben todos los días el desayuno, la comida, y la merienda, y los cuidados higiénicos correspondientes; y lo mismo sucede en Navidades y Semana Santa y Pascua: son los maestros y profesores del Centro quienes les atienden y algunos colaboradores que vienen de fuera, por ejemplo de la Universidad Católica, o alumnos de la misma Universidad, voluntarios y en prácticas. Llegados a ciertas edades también reciben una formación profesional en diversas ramas, a través de la Fundación educativa “Marcelino Olaechea”, y la Universidad Católica intenta que puedan alcanzar el primer y segundo grado y aun el superior. La mayoría obtienen el graduado escolar, y algunos pasan, en otro Colegio diocesano de Nazaret, a la Enseñanza Media, con posibilidad de pasar después a la Universidad. El Colegio no tiene dinero, es alimentado por la Iglesia diocesana, si necesita hacer obras o adquisiciones es la Iglesia Diocesana; en el tiempo de confinamiento los alumnos y familias han necesitado de ordenadores y otros instrumentos digitales y el Colegio se los ha proporcionado.

Este es un Colegio, uno más de los destacados “colegios privados”, a los que el Gobierno discrimina, excluye y margina ahora, al margen de toda equidad y justicia, en la distribución económica de la Reconstrucción por la Pandemia, y a los que la Propuesta legislativa sobre educación que está en trámites parlamentarios, ataca, vulnera y quiere destruir o suprimir de hecho, dictatorialmente.
Puedo garantizar que, respetando lo mucho y bueno que hacen Colegios estatales, mal llamados abusivamente públicos –porque también son “públicos” los de iniciativa social–, no he encontrado, ni un solo Colegio al menos en la Comunidad Autónoma de Valencia, y lo mismo en toda España, que haga lo que he narrado sumariamente que hace este Colegio “Santiago Apóstol” del Cabanyal. Pero es que la calidad educativa es muy alta, en general, educa a la persona, educa para la convivencia, educa en el respeto, en el compartir, en la equidad y la justicia, una sociedad de hermanos, capaces de dialogar y de colaborar, educa a las familias y en familia, cuenta con los padres y colabora con ellos en la educación de sus hijos; en él se ofrece una verdadera y auténtica educación integral. Y que a este Colegio y otros que están en la red de Colegios Concertados diocesanos, primos hermanos y casi gemelos del descrito, el Gobierno presidido por D. Pedro Sánchez, D. Pablo Iglesias y la Señora Ministra excluyan del Plan de Reconstrucción, es una discriminación flagrante que constituye un auténtico “crimen” –esto sí que lo es–. En realidad esto, la discriminación y exclusión en la reestructuración económica por la Pandemia, es indignante e intolerable.

Añado, además, ¿cómo puede dictar normas para la educación un Gobierno que comete tales tropelías, que engendra tal división, discriminación, enfrentamiento y exclusión, lo contrario de la educación? ¿Se educa así? ¿Tiene autoridad moral un Gobierno para dictar una Propuesta como la que se propone? Este Colegio, y otros muchos, enseñan más y educan mejor que la no sostenible Propuesta de Ley, que aún están a tiempo de cambiarla. Un día en este Colegio, y en otros de su estilo –con toda humildad y verdad hay que decirlo–, valen más educativamente que la Propuesta que se quiere aprobar e imponer; conocer y aprender de lo que hace este pobre y humilde Colegio enseña más que lo que defiende esta Propuesta. Así de claro: Educa la persona, educa para el bien común, educa con la familia, educa en el sentido de la vida, educa en el encuentro interreligioso, educa en una apertura a Dios, educa en libertad, educa en el amor. Y, además, no desfigura la conciencia de los menores como pudiera ocurrir en su día con una enseñanza o un sistema de enseñanza derivado de esa Propuesta.

Para finalizar: mis felicitaciones a este Colegio por premios tan merecidos, mi agradecimiento por lo que hace y por el modelo y alternativa educativa que ofrece, también al resto de los colegios diocesanos y a todos los de iniciativa social tan injustamente tratados, maltratados. Y no olvidemos que este Colegio modélico no pertenece a la red de Colegios estatales, sino a la red de Colegios de iniciativa social, llamados inapropiadamente “concertados”, libres y creadores de espacio de libertad, bien común, y paz y concordia, que buena falta nos hacen, y educan la conciencia de lo bueno. Entérense Señores del Gobierno y no discriminen ni hagan enfadar al personal. Sean humildes y aprendan de este Colegio. Es Colegio de los pobres y para los pobres, ¿éste y otros similares, los van a excluir del Plan de reconstrucción? ¿Y van a dormir tranquilos? ¿Dónde están? Cierto que en las antípodas de lo que debería ser la educación ahora. ¿David y Goliat, de nuevo? ¿Vence David en educación, y Goliat…? Por supuesto, no sólo imploro o ruego; exijo. ¡Enhorabuena a Jordi, el director, a Mamen, persona educadora-clave, y a Fernando, el actual Párroco! ¡ÁNIMO Y SEGUID ADELANTE! ¡SIN BAJAR LA GUARDIA!

+ Antonio Cañizares Llovera
Cardenal Arzobispo de Valencia

Card. Antonio Canizares
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Emmo. y Rvmo. Sr. Antonio CAÑIZARES LLOVERA El Cardenal Antonio Cañizares, nombrado el 28 de agosto de 2014 por el papa Francisco arzobispo de Valencia, nació en la localidad valenciana de Utiel el 15 de octubre de 1945. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Valencia y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que obtuvo el doctorado en Teología, con especialidad en Catequética. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1970. Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en Valencia. Después se trasladó a Madrid donde se dedicó especialmente a la docencia. Fue profesor de Teología de la Palabra en la Universidad Pontificia de Salamanca, entre 1972 y 1992; profesor de Teología Fundamental en el Seminario Conciliar de Madrid, entre 1974 y 1992; y profesor, desde 1975, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequesis, del que también fue director, entre 1978 y 1986. Ese año, el Instituto pasó a denominarse «San Dámaso» y el Cardenal Cañizares continuó siendo su máximo responsable, hasta 1992. Además, fue coadjutor de la parroquia de "San Gerardo", de Madrid, entre 1973 y 1992. Entre 1985 y 1992 fue director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. Creado Cardenal en marzo de 2006 El papa Juan Pablo II le nombró Obispo de Ávila el 6 de marzo de 1992. Recibió la ordenación episcopal el 25 de abril de ese mismo año. El 1 de febrero de 1997 tomó posesión de la diócesis de Granada. Entre enero y octubre de 1998 fue Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena. El 24 de octubre de 2002 fue nombrado Arzobispo de Toledo, sede de la que tomó posesión el 15 de diciembre de ese mismo año. Fue creado Cardenal por el Papa Benedicto XVI en el Consistorio Ordinario Público, el primero de su Pontificado, el 24 de marzo de 2006. Cargos desempeñados en la CEE y en la Santa Sede En la Conferencia Episcopal Española ha sido vicepresidente (2005-2008), miembro del Comité Ejecutivo (2005-2008), miembro de la Comisión Permanente (1999-2008), presidente de la Subcomisión Episcopal de Universidades (1996-1999) y de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1999-2005). El Papa Juan Pablo II lo nombró miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe el 10 de noviembre de 1995. El 6 de mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI le asignó esta misma Congregación, ya como Cardenal. También como Cardenal, el Papa le nombró, el 8 de abril de 2006, miembro de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”. El Cardenal Cañizares ha sido fundador y primer Presidente de la Asociación Española de Catequetas, miembro del Equipo Europeo de Catequesis y director de la revista Teología y Catequesis. Es miembro de la Real Academia de la Historia desde el 24 de febrero de 2008. Igualmente, el Papa nombró al Cardenal Cañizares Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en diciembre de 2008. De otro lado, el cardenal fue nombrado en 2010 “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV) Nombrado Arzobispo de Valencia el 28 de agosto de 2014. Tomó posesión de la Archidiócesis el 4 de octubre de 2014