¡Tal vez eres el único «evangelio» que muchos leerán!

Debemos hablar de eficacia, de la cuenta de resultados. La convicción nos viene de cuando Dios mismo dice que «la palabra que sale de sus labios no volverá infecunda, sin haber cumplido la misión que le ha confiado». El hecho es que cuando se siembra bien, el sembrador puede dormir tranquilo porque sabe que el crecimiento no depende de él, y vive confiado. Lo único que tiene que hacer es crear un buen ambiente que proteja, en primer ligar la semilla en el corazón de la tierra, y luego la planta en sus diferentes fases. Como dice Jesús, la semilla es la Palabra de Dios, el sembrador es Cristo; todo el que lo encuentra vivirá para siempre. Lo más impresionante, sin embargo, es que también a nosotros nos ha confiado la siembra por el hecho de hacernos participar de su misma misión, hasta decirnos directamente: «Dios os hace a vosotros el don de conocer los secretos del Reino».

Al mismo tiempo que somos «sembradores» también somos el «terreno» que acoge la Palabra. Ser las dos cosas a la vez exige de nosotros mucha coherencia y decisión constante. Quién sabe si somos el único «evangelio» que muchos leerán. Por un lado, necesitamos abrir nuestro corazón a la Palabra como buena semilla que nos llega y hace de cada uno de nosotros una buena nueva para los demás, un Evangelio viviente. Si esto se da, estamos capacitados para sembrar y hacer que esta misma Palabra de Dios llegue cada día a personas nuevas, estén acostumbradas a escucharla como si no la hubieran oído nunca. Pensemos que depende de nosotros que muchas personas se encuentren con Jesús y descubran que pueda llegar a ser el primero en su vida, su referente principal.

La cuenta de resultados proviene de la misma fuerza de la Palabra, que es viva y eficaz y es donde tenemos que poner toda nuestra confianza, porque —como dice Isaías— «así como la lluvia y la nieve caen del cielo, y no vuelven, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, que da semilla al sembrador y pan para comer, así será la palabra que sale de mi boca: no se volverá infecunda, sin haber hecho lo que yo quería y haber cumplido la misión que yo le había confiado». La pandemia global junto con la crisis sanitaria y económica que la humanidad está sufriendo nos obliga a vivir un tiempo de prudencia, de paciencia y de esperanza activa. Un tiempo que, para muchos, está siendo de un descubrimiento más acentuado de la interioridad y la solidaridad. Dejemos que Cristo encuentre en nosotros un buen terreno y pueda hacer una buena siembra, donde se haga realidad una nueva convivencia en la justicia, en la fraternidad, en la solidaridad y en el compartir.

+ Sebastià Taltavull

Obispo de Mallorca

Mons. Sebastià Taltavull Anglada
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Mons. D. Sebastià Taltavull nace en Ciutadella de Menorca (Baleares), el 28 de enero de 1948. Después de los primeros estudios en la Compañía de Maria y en el Colegio salesiano, el año 1959 ingresa en el Seminario diocesano de Menorca y cursa los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. El 23 de septiembre de 1972 recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de Menorca, después de cursar estudios en la Facultad de Teología de Cataluña y obtener la Licenciatura en Teología dogmática. CARGOS PASTORALES El mismo día de la ordenación sacerdotal es nombrado Director de la Casa diocesana de Espiritualidad de Monte-Toro (1972-1984) y Delegado diocesano de Juventud (1972-1989). Dos años después, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Monte-Toro, Patrona de Menorca (1975-1984). Es elegido Secretario del primer Consejo Diocesano de Pastoral (1973-1977) y Secretario del Consejo del Presbiterio y Colegio de Consultores (1983-1989). Fue Consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos, de grupos de Revisión de Vida del MUEC y de Escultismo entre 1977 y 1989. Recibe el encargo de Formador (1977-1984) y Profesor de Teología dogmática (1977-1994) del Seminario y del Instituto Diocesano de Teología. Fue Rector del Seminario Diocesano de 1995 a 2002. El año 1984 es nombrado Párroco de San Rafael de Ciutadella, cargo que ejerce hasta 1992, año en que es nombrado Consiliario del Centro Catequístico de San Miguel (1992-2005). El 23 de septiembre de 1989 es nombrado Vicario General de la Diócesis de Menorca y Moderador de la Curia, cargos que ejerce hasta el año 2002, año en que es nombrado Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Catedral y de San Francisco de Asís de Ciutadella y elegido Deán-Presidente del Cabildo y Penitenciario de la Catedral (2002-2005). Le es asignada la tarea de Moderador de la Asamblea Diocesana de Menorca celebrada entre los años 1996-1998. Además de trabajar en el Secretariado Diocesano de Catequesis en los Departamentos de Catequesis de adolescentes y jóvenes (1973-1995) es nombrado Delegado Diocesano de Catequesis (1989-1995) y forma parte del Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares (SIC), dedicándose especialmente a la catequesis de adolescentes, jóvenes y catequesis familiar. Como Consiliario ha trabajado en los Equipos de Matrimonios de Nuestra Señora (1988-2005) y se ha dedicado a la preparación y formación de catequistas (1973-1998) y de los matrimonios-catequistas de grupos de Catequesis familiar (1998-2005). Para los años 2002-2005 fue nombrado Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y para las Relaciones Institucionales. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona por Benedicto XVI el 28 de enero de 2009 y recibió la Ordenación episcopal el 21 de marzo de 2009. Es administrador apostólico de Mallorca desde el 8 de septiembre de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Pastoral Social. Anteriormente, fue miembro del Consejo Asesor de la Subcomisión de Catequesis y desde junio de 2005 Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hasta su nombramiento como Obispo. Desde 2009 hasta 2011 fue miembro de dicha comisión. En 2011, fue elegido Presidente de dicha Comisión.