La verdadera libertad

En el presente escrito seguimos reflexionando sobre el acompañamiento personal de los procesos de crecimiento de las personas, de la mano del papa Francisco. El primer pilar, tal como considerábamos la semana pasada, consiste en tener una mirada cercana que lleve a contemplar, a conmoverse y detenerse ante el otro, una mirada llena de compasión que aliente a madurar en la vida cristiana. Hoy nos referiremos al segundo pilar, al hecho de que «el acompañamiento espiritual debe llevar más y más a Dios, en quien podemos alcanzar la verdadera libertad» a través de «una peregrinación con Cristo hacia el Padre» (EG 170).

El acompañamiento espiritual consiste en ayudar a la persona en el proceso de conocimiento de sí misma, de aceptación de sí misma y de desprendimiento  de todo egocentrismo; en ayudarla a establecer correctamente la relación con los demás, a ser consciente de la interdependencia, de que debe vivir en relación, en apertura, en comunión con los demás; consiste en acompañar a las personas en su proceso de crecimiento y maduración en libertad y responsabilidad, en la búsqueda, descubrimiento y seguimiento de la voluntad de Dios, y en el compromiso de servicio a Dios y a los demás. El que acompaña también está en camino, es un compañero que ayuda a discernir la voluntad de Dios y que busca la voluntad de Dios en su propia vida.

La Historia de la Salvación refleja el acompañamiento de Dios a la familia humana. Recordamos la alianza que estableció con Noé tras el diluvio, la que sella con el patriarca Abraham en el monte Moriah, y sobre todo, la que establece con Moisés en el  monte Sinaí. El pueblo de Israel también experimenta el acompañamiento de Dios a través de la palabra de los profetas. El salmo 22 expresa particularmente la confianza en Dios que acompaña y defiende: «El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan» (1-4).

De hecho, Jesucristo se convierte en el principal maestro del acompañamiento. Los evangelios nos ofrecen muchos ejemplos. El relato de su encuentro con los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 13-35) es emblemático y muestra los pasos del arte de acompañar. Jesús se acerca, se pone a caminar con ellos, e inicia el diálogo con una pregunta; ellos responden relatando lo ocurrido los últimos días en Jerusalén, manifestando sus expectativas anteriores y los sentimientos presentes, mientras Jesús los escucha con atención; es entonces cuando les responde ampliamente y les explica todo lo que se refería Él en las Escrituras. Después simulará que iba a seguir caminando, pero ante sus ruegos seguirá acompañándoles. Al tomar el pan, bendecirlo, partirlo y distribuirlo, lo reconocerán, y volverán a Jerusalén para dar testimonio de su encuentro con el Resucitado.

El acompañamiento espiritual propicia la experiencia del encuentro con Cristo, y de su mano se convierte en peregrinación hacia el Padre, con la fuerza y la luz del Espíritu Santo. La finalidad del acompañamiento es, en definitiva,  ayudar a la persona a descubrir el proyecto que Dios tiene sobre ella, ayudarla en su camino de encuentro con Él, en su camino de maduración humana y cristiana, en su camino de santificación, de desarrollo pleno de su realidad de hija de Dios, de perfección cristiana como plenitud en Cristo. Este camino conduce hacia una vida plena y feliz. Este es el camino para alcanzar la verdadera libertad.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa.

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.