Aprovecha el verano

Estamos en pleno verano, este año con el deseo de aprovecharlo a fondo, después de la experiencia del confinamiento por el COVID-19. Algunos pasaréis unos días de vacaciones; otros continuáis trabajando esperando los días de fiesta; otros estáis sirviendo de muchas maneras a quienes nos visitan; y también los hay que, jubilados del trabajo laboral, asumís otras responsabilidades… Sin olvidar a los que estáis en paro por falta de trabajo, con todo el estrés que esta situación conlleva.

Os ofrezco esta reflexión con el deseo de que os ayude a vivir con intensidad y provecho estos meses.

Piensa en ti mismo

Sí, hay que pensar en cada uno de nosotros, y no por una actitud egoísta, sino por autoestima y porque  tenemos necesidad de ello.

El trabajo de cada día, las responsabilidades familiares y otras que se hayan asumido en el ámbito de las instituciones provocan que la vida personal vaya a un ritmo acelerado. A menudo no se tiene tiempo para descansar, para reflexionar sobre la propia vida y la de quienes nos rodean; para rezar, leer y serenarse con actividades de ocio o aficiones personales. Es cierto que ya hemos vivido unos meses de inacción, por la epidemia, pero esta situación también fatiga.

Procura “parar el reloj”, buscar algún espacio de soledad y silencio para pensar en ti, en tus sentimientos, en tus decepciones, en tus alegrías… Dirígete a Dios para comunicarle lo que experimentas, para pedirle lo que necesitas; para quejarte, si es necesario; para entender qué te ofrece y qué te pide, leyendo alguna narración bíblica, muy especialmente del Nuevo Testamento.

Lee algún libro o artículos que ayuden a entender el momento en que vivimos, o por el simple placer de leer. Escucha música… y deja a un lado los mensajes de distracción que llegan continuamente por la red digital. Valora todo aquello que te ayude a mantener la serenidad, el equilibrio y a “redescubrirte nuevamente como persona”.

Además, esta actitud es del todo necesaria para pensar más en los demás, para dedicar nuestra atención a quienes caminan a nuestro lado.

Piensa en tu familia

Durante “el curso”, ciertamente se vive en familia, pero a menudo el ritmo frenético de trabajo, de responsabilidades, de horarios de estudio u otras actividades provoca déficits de comunicación y de atención personalizada para con los demás. Durante estos meses se puede intensificar la necesaria comunicación, la atención a cada miembro de la familia para escuchar, entender, compartir, acompañar, valorar, ayudar, jugar… El hecho de pasar más horas en convivencia no ha de ser motivo de más tensiones. Hay que cargarse de comprensión y paciencia, tal como una mayoría habéis vivido durante el confinamiento.

Puede pasar que quienes viven en común, sin querer, vivan más de espaldas que de cara. Durante estas semanas podemos cambiar de actitud.

Piensa en los demás: amigos, vecinos, parroquia, compañeros de trabajo y de responsabilidades, de pueblo, barrio…

Es un buen momento para pensar en ellos, aunque sea desde la distancia, que, por cierto, nos permite objetivar las situaciones. Es la ocasión para revisar la calidad de nuestra relación con las personas, para agradecer y corregir actitudes y sentimientos, para reconocer los aciertos y errores. También nos facilita valorar si, como cristianos, nos sentimos responsables de nuestra parroquia y, sobre todo, si somos buenos testigos de la propuesta de vida de Jesús.

Esta actitud nos pide ser más conscientes de nuestras responsabilidades, tanto con las personas más próximas como con las que compartimos ciudadanía.

¡Aprovechemos el verano!

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 396 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.