«El Museo Diocesano y de Semana Santa»

Queridos diocesanos:

No os sorprendáis. El pasado día 1 de julio, con los calores del verano ya encima, la Diócesis de León ha inaugurado el tan deseado “Museo Diocesano y de Semana Santa” en el segundo cuerpo del edificio de nuestro Seminario de San Froilán. ¡Cómo me hubiera gustado inaugurarlo en otro lugar porque esas aulas y ese gran patio, el segundo y más amplio de la construcción, recubierto hoy con una espectacular bóveda acristalada, estuviesen dedicados a la finalidad primera del edificio que fue levantado para la formación de los futuros presbíteros!

Pero las circunstancias mandan, de manera que hemos de buscar la utilidad pastoral de aquellos bienes de la Iglesia que por unas causas o por otras no cumplen al máximo la finalidad para la que fueron creados. En este sentido, nuestro Seminario de San Froilán ocupa todavía, gracias a Dios y a la labor pastoral de las vocaciones, una buen parte del edificio donde tiene su sede. Y acoge también una importante serie de otras actividades pastorales como la librería diocesana, algunas delegaciones, etc. En su nuevo y remozado salón de actos tienen lugar cada vez más convocatorias que, sin interferir en el ambiente y la autonomía del Seminario, se ofrecen a todos. Esperemos que, cuanto antes, se pueda volver a usar también la iglesia. De todos modos hemos de ser conscientes y, por lo mismo, agradecidos al Seminario y a sus responsables por estos usos “añadidos” a los fines fundacionales del edificio.

Volviendo al tema central de esta carta, manifiesto mi satisfacción y gratitud a todas las personas e instituciones que han hecho posible la primera parte de la obra del Museo, el acondicionamiento del espacio. Pero ahora viene la segunda parte: determinar qué se va a exhibir, en qué condiciones y de qué modo. Los expertos nos lo dirán, pero conviene ir teniendo ya claras algunas ideas. No me refiero a las que hacen referencia a las condiciones exigidas por la normativa de este tipo de lugares, sino a la comprensión de este Museo y de sus características, llamémoslas “pastorales”.  Porque de esto se trata, es decir, de una finalidad no meramente utilitaria sino evangelizadora -no se olvide que esta es la primera función de toda actividad de la Iglesia-, además de catequética educadora de la fe, sin olvidar otros aspectos como los relativos a la conservación, restauración, etc. del patrimonio artístico, temas que tienen su importancia también.

El nuevo Museo ha de mostrar nuestra Semana Santa integral y no solo su patrimonio artístico y plástico (imágenes, grupos escultóricos, estandartes, túnicas, etc.). Es decir, debería recrear o sugerir el ambiente religioso de esos días, por ejemplo. Por supuesto, en el Museo no van estar las imágenes del Señor o de la Stma. Virgen que reciben culto en las iglesias, pero las que se exhiban, han de suscitar actitudes y sensaciones religiosas, no solo de curiosidad. Con esa confianza que es de carácter pastoral, lo hemos inaugurado esta mañana y lo hemos ofrecido a todos los leoneses y a cuantos nos visiten.

Soy consciente del reto que esto supone, pero confío en que se logrará. La Semana Santa en general y la de León en concreto lo merecen. ¡Gracias a todas las personas e instituciones que ha hecho posible este primer y decisivo paso de nuestro Museo recién inaugurado! ¡Ah! Y para quienes comiencen las vacaciones, le deseo que sean gratas y provechosas bajo todos los aspectos.

+Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella