Funeral por las víctimas de la Covid-19 en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena

Desarrollo de la celebración, este lunes 6 de julio de 2020, desde las 20:00 horas

Palabras de cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Español

Homilía del cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española

Listado de autoridades presentes

Oración ante la pandemia leída por Excmo. Rvdmo. Sr. D. José María Gil Tamayo, Obispo de Ávila

Catedral de La Almudena

 

Desarrollo de la celebración

1.-La celebración será presidida por el Card. Carlos Osoro Sierra, arzobispo de Madrid y vicepresidente de la CEE. Concelebrarán con él los señores cardenales, arzobispos y obispos miembros de la Comisión Permanente, los señores cardenales residentes en Madrid, el señor Nuncio Apostólico y los obispos auxiliares de Madrid. 35 en total.

También concelebrarán algunos sacerdotes que desarrollan su labor en la CEE, así como miembros del consejo episcopal de la archidiócesis de Madrid y del cabildo catedral, y un grupo de representantes de los capellanes de los hospitales de Madrid.

Así mismo, en la celebración estarán presentes los 4 diáconos permanentes que son capellanes de centros hospitalarios en Madrid, que precederán al Evangelio en la procesión de entrada.

La celebración está a cargo del responsable de las celebraciones litúrgicas de la CEE, Manuel Fanjul García, y de los ceremonieros de la Catedral de Madrid y la CEE. La parte musical corre a cargo del coro NOVA SCHOLA, dirigida por Raúl Trincado Dayne.

 

2.-En la nave lateral derecha, bajo la imagen de Santa María la Real de la Almudena, se situarán un grupo de más de 70 familiares de fallecidos a causa de la pandemia.

En la nave lateral izquierda se situarán los representantes de las Iglesias y de las confesiones. Junto a ellos estarán también una representación de los agentes sociales y eclesiales que durante esta pandemia están trabajando en favor de los demás:

– Personal sanitario.

– Voluntarios de Pastoral de la Salud, de Cáritas y de la Orden de Malta.

– Miembros de las Fuerzas Armadas, de los cuerpos de Seguridad del Estado y de los Bomberos.

 

3.-El Card. Osoro, arzobispo de Madrid, acompañado del Card. Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la CEE, y del Secretario general de la CEE, Mons. Luis Argüello, recibirán a su llegada a SSMM los Reyes y a sus hijas en la puerta de la Catedral después de que lo hayan hecho las autoridades civiles.

SSMM los Reyes y sus hijas entrarán al templo por el pasillo de la nave central mientras suena el Himno nacional y se situarán en 4 sitiales en la primera línea del lado del Evangelio de la nave central.

Los representantes de los poderes del Estado estarán situados en la primera línea del lado de la epístola. Tras ellos, el resto de autoridades civiles presentes en el acto.

 

4.-El canto de entrada de la celebración será el Requiem.

Después del saludo del presidente de la celebración, Card. Osoro, el Card. Omella, presidente de la CEE dirigirá unas palabras a los presentes.

Tras la proclamación del Evangelio, el presidente de la celebración, Card. Osoro, arzobispo de Madrid, pronunciará la homilía.

 

5.-Al finalizar la celebración, Mons. José María Gil, obispo de Ávila, que ha estado ingresado durante más de un mes a causa de la COVID-19, leerá, dirigiéndose a la imagen de Nuestra Señora de la Almudena, la oración compuesta por el papa Francisco para este tiempo de pandemia.

 

6.-Finalizada la celebración, el señor cardenal-arzobispo de Madrid, acompañado del señor cardenal-arzobispo de Barcelona, acompañan a SSMM los Reyes y a sus hijas a la puerta de la Catedral y allí se despiden de ellos. En este recorrido les acompañan también los 5 representantes de los poderes del Estado y el vicesecretario para asuntos económicos de la CEE.

 

Palabras de cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española

Majestades, Autoridades

Hermanos obispos y sacerdotes Hermanos todos en el Señor

A consecuencia de la grave crisis sanitaria de la Covid-19 muchas personas han padecido esta enfermedad y desgraciadamente demasiadas han fallecido. La Iglesia que peregrina en España hace suyo el dolor, el sufrimiento de los familiares de los difuntos y quiere, a través de la Comisión Permanente, ya que la Asamblea Plenaria no se reunirá  hasta  el mes de noviembre, pedir al Dios y Padre de la misericordia, por todos los fallecidos, no sólo por el coronavirus  sino también  por los que han fallecido por otras causas y que, durante el tiempo de confinamiento, no han podido recibir la despedida merecida.

Es profundo el dolor que ha provocado en nosotros no solo su muerte sino también las condiciones de su partida, lejos del contacto de sus familiares y amigos, sin poder cruzar palabra, sin poder despedirnos de ellos. Rezamos por todos ellos y por sus familiares.

Sin embargo, Dios nunca abandona a sus hijos. La solidaridad de tantas personas implicadas en ayudar a las víctimas de la pandemia es el signo sencillo y palpable de la cercanía de Dios. Damos gracias porque hay en nuestra sociedad una gran reserva de humanidad y de caridad, de acción solidaria

Ahora, estamos ofreciéndoles el mejor regalo que podrían recibir: nuestra oración y acción de gracias por todos y cada uno de ellos.  Es precisamente en la celebración de la Eucaristía por su eterno descanso cuando oramos por ellos a Dios para  que  los acoja en su Reino, pedimos también perdón por sus fragilidades y pecados, y damos gracias a Dios por sus vidas y por su Misericordia y Bondad para con ellos.

¿Qué será de nuestros familiares y amigos que han sufrido una muerte injusta y en soledad? ¿Se ha acabado todo para ellos? Hemos experimentado cómo el anuncio de esperanza en la vida eterna lanzado por Jesucristo coincide con el deseo más profundo de nuestro corazón. La muerte es el paso desconocido que hemos de cruzar para pasar a la vida plena en Dios y el tránsito para el reencuentro con nuestros hermanos que nos han precedido.

Ojalá, hermanos y hermanas, que esta experiencia vivida sea también una oportunidad para avanzar en el camino  espiritual. Que todo lo vivido y sufrido sea acogido como una llamada a volver nuestra mirada y nuestra existencia hacia Jesucristo. Que podamos hacer nuestras estas bellas palabras del poeta:

¿Qué quiero mi Jesús?… Quiero quererte, quiero cuanto hay en mí del todo darte, sin tener más placer que el agradarte,

sin tener más temor que el ofenderte.

Quiero olvidarlo todo y conocerte, quiero dejarlo todo por buscarte, quiero perderlo todo por hallarte, quiero ignorarlo todo por saberte.

Quiero, amable Jesús, abismarme en ese dulce hueco de tu herida,

y en sus divinas llamas abrasarme.

Quiero por fin, en Ti transfigurarme, morir a mí, para vivir Tu vida,

perderme en Ti, Jesús, y no encontrarme.

[Calderón de la Barca (1600-1681]

Que esta Eucaristía nos ayude a meditar lo sucedido a la luz del Evangelio y bajo la acción del Espíritu de Dios, de modo que se pueda obrar en nosotros una transformación interior que se concrete en una mayor implicación por la construcción de un mundo más humano, más justo, más fraterno y más abierto a Dios.

 

 

Homilía del cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española

Queridos hermanos:

Vivimos un tiempo en el que parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas y calles, nuestros pueblos y ciudades se han llenado de tristeza. Por culpa del coronavirus hemos perdido a miles de personas con nombres y apellidos, entre ellas a muchísimos mayores con experiencia y sabiduría, y no hemos podido estar junto a nuestros seres queridos. En los distintos encuentros que he tenido con quienes padecían en sus carnes esta pandemia y con sus familias, en sus gestos y miradas, he visto que se encontraban asustados y perdidos. Pero también en estos meses he vuelto a sentir que no estamos solos, que Dios nos acompaña y que no nos deja. Es la experiencia de Job, que hemos escuchado en la primera lectura y que deseo sea la de todos. Ante la cercanía de la muerte, Job exclama: «¡Ojalá se escribieran mis palabras! ¡Ojalá se grabaran en cobre, con cincel de hierro y con plomo se escribieran para siempre en la roca! Yo sé que mi redentor vive […], veré a Dios. Yo mismo lo veré y no otro; mis propios ojos lo verán». Dios vive y está presente.

Queridos hermanos, esta pandemia nos ha sorprendido a todos y ha roto nuestros esquemas. Nos ha pasado como a Marta y a María con la muerte de su hermano, Lázaro. Lo primero y más humano es llorar como ellas y sentirnos solidarios con las lágrimas de miles de personas que ha perdido a sus seres queridos y que aún viven las consecuencias de un duelo tan complejo… Como narra el Evangelio, Jesús se encamina a visitar a esta familia con la que tantas veces había estado en su casa y nos visita a nosotros. Marta salió a buscarlo al camino y, cuando encontró al Señor, expresó lo que llevaba en su corazón: «Si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».

De alguna manera se repite lo que en otra escena del Evangelio les pasó a los primeros discípulos, cuando fueron sorprendidos por aquella tormenta y parecía que se iba a hundir la barca en la que estaban con Jesús. ¡Cómo nos sorprende y duele cuando un padre, una madre, un hermano o una hermana, o un amigo mueren! Una tormenta inesperada y furiosa llegó a nosotros con esta pandemia. Nos hemos sentido frágiles y desorientados en este tiempo. Pero Jesús se dirige a nosotros, como lo hizo con Marta o con los discípulos en la barca, para decirnos: «Tu hermano resucitará» y «¿por qué tenéis miedo?, ¿aún no tenéis fe?».

Qué cambio experimentó en su existencia Marta cuando el Señor le dijo con fuerza y claridad: «Tu hermano resucitará», como nos dice hoy a nosotros. «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre». ¿Creemos esto? En la respuesta que demos está el poder abrir caminos de esperanza y de vida. Al decir, como Marta: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo», descubrimos que todos somos necesarios e importantes, que estamos llamados a remar juntos, que necesitamos confortarnos mutuamente. Es hermoso ver en medio de la tempestad a Jesús en la barca descansando en popa, con confianza absoluta en el Padre. Los discípulos lo despiertan en plena tormenta y Él se dirige a ellos, y en ellos a nosotros: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe? ¿Es que creéis que no tenéis importancia para mí?». Hermanos, a Él le importamos más que nadie.

Estas páginas desenmascaran nuestra vulnerabilidad, dejan al descubierto nuestras falsas y superfluas seguridades, con las que construimos nuestros proyectos, agendas, rutinas y prioridades. El encuentro de Jesús con Marta o la tempestad calmada ponen al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos: la certeza de que Dios está con nosotros y de que eso ha de cambiar nuestra forma de obrar.

Nos hemos reunido en esta celebración de la Eucaristía para orar por nuestros hermanos que han fallecido con motivo de la pandemia del COVID-19, que aún estamos sufriendo y que asola a todos los pueblos de la tierra. Esta noche decimos con el salmista: «Desde lo hondo a ti grito, Señor», con el deseo de que Tú ilumines todo lo que estamos viviendo. «Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra», con la seguridad de que «del Señor viene la misericordia, la redención copiosa». Sabemos que nos llamas en estos momentos a una elección: hemos de separar lo que es necesario de lo que no lo es; es tiempo de establecer el rumbo de la vida hacia ti y hacia los demás.

En este tiempo la humanidad necesita recordar dos sustantivos: hijos y hermanos. Somos todos hijos de Dios y, por eso, hermanos entre nosotros. Olvidar estos sustantivos y vivir de adjetivos, como tantas veces hacemos, es un suicidio. Frente al sectarismo, a la crispación y al enfrentamiento, en esta pandemia hemos visto cómo muchas personas, creyentes y no creyentes, sacaban lo mejor de sí mismas y daban una sencilla lección de solidaridad hasta dar la vida por cuidar la ajena, conscientes precisamente de que somos hermanos. El personal sanitario y farmacéutico, los transportistas, los empleados de supermercado, las personas de limpieza, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, los docentes, los periodistas, los voluntarios de Cáritas y otras muchas organizaciones sociales, los sacerdotes, los religiosos y religiosas, los padres y madres, los abuelos y abuelas… no han vivido para sí mismos en estos meses, sino para los demás. Y ahora, cuando afrontamos una crisis económica y social sin precedentes, hay que seguir cimentando nuestra sociedad así para que nadie se quede atrás.

Impulsados por Jesucristo, en este momento los cristianos decimos: Señor, creemos que tú eres la resurrección y la vida, que estás vivo y que una vez más te acercas a nuestras vidas en el misterio de la Eucaristía, te acercas como lo hiciste con Marta y con todos los discípulos que, desde hace XXI siglos, han conformado la Iglesia que tú fundaste.

1) A los que vivimos la comunión con Él, nos pide que defendamos el derecho a la esperanza. Es una esperanza nueva, que viene de Dios, de sentirnos en sus manos siempre. Viene de la certeza de que el Señor conduce todo hacia el bien porque incluso hace salir de la tumba la vida. Aprendamos a dar esperanza practicando las bienaventuranzas. El Señor reunido en el monte con gentes que habían llegado de diversos lugares nos habla de males que perduran en nuestro tiempo y que hay que combatir: pobreza, sufrimientos que hacen llorar a tantos, situaciones de hambre, de sed de justicia, de falta de misericordia… Estamos llamados a vivir con limpieza de corazón, a trabajar por la paz y la justicia, a establecer la libertad verdadera. Jesús nos ofrece los modos de salir.

2) El Señor nos pide también que demos ánimo. Es una palabra que en el Evangelio está siempre en labios de Jesús: «Ánimo, levántate que Jesús te llama» o «venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré». Para ello basta con que ayudemos a abrir el corazón.

3) Por último nos pide que no guardemos este tesoro que es Jesucristo para nosotros. El Señor nos precede siempre, camina delante de nosotros, visita nuestra vida y nuestra muerte y nos dice: «Id y anunciad el Evangelio a todos los hombres», «id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea», que era el lugar más lejano de Jerusalén y donde más desconocedores de Dios había.

El Señor, que se ha dirigido a nosotros con sus Palabra, ahora se hace presente en el misterio de la Eucaristía aquí en este altar. Recibámoslo, dejemos que entre en nuestra vida. Con su cercanía, al darnos su vida, nos hará estar cercanos a todos los hombres para dar vida. Amén.

 

 

Listado de autoridades presentes

Excma. Sra. Dña. Carmen Calvo Poyato Vicepresidente del Gobierno de España en representación del Presidente del Gobierno de España

Excma. Sra. Dña. Meritxell Batet Lamaña Presidente del Congreso de los Diputados de España

Excma. Sra. Dña. M.ª Pilar Llop Cuenca Presidente del Senado de España

Excmo. Sr. D. Juan José González  Rivas Presidente del Tribunal Constitucional

Excmo. Sr. D. Carlos Lesmes Serrano Presidente del Tribunal Supremo y Presidente del Consejo General del Poder Judicial

 

Excma. Sra. Dña. Isabel Natividad Díaz Ayuso Presidente de la Comunidad de Madrid

Excmo. Sr. D. Ignacio Jesús Aguado Crespo Vicepresidente de la Comunidad de Madrid

 

Excmo. Sr. D. José Luis Martínez-Almeida Navasqüés Alcalde de Madrid

 

Excma. Sra. Dña. María José de la Fuente y de la Calle Presidente del Tribunal de Cuentas

Excmo. Sr. D. Miguel Ángel Villaroya Vilalta Jefe de Estado Mayor de la Defensa

Excma. Sra. Dña. M.ª Dolores Beltri Orta Acompañante del Jefe del Estado Mayor de la Defensa

 

Excmo. Sr. D. Pablo Casado Blanco Presidente del Partido Popular

Excmo. Sr. D. Edmundo Bal Portavoz del Grupo Parlamentario Ciudadanos

Excmo. Sr. D. Iván Espinosa de los Monteros Portavoz del Grupo Parlamentario VOX

 

Excmo. Sr. D. José Manuel Franco Pardo Delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid

Excmo. Sr. D. Antonio J. Hidalgo  López Subsecretario de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática

Excmo. Sr. D. Adolfo Suárez Illana Secretario cuarto de la Mesa del Congreso

Excma. Sra. Dña. Mercedes Murillo Muñoz Subdirectora General de Relaciones con las Confesiones

Excma. Sra. Dña. María de los Llanos Castellanos Garijo Presidente de Patrimonio Nacional

Excmo. Sr. D. Gonzalo Ceballos  Watling Director del Gabinete de la Presidenta del Senado

Sra. Dª. Susana Blasco  Pedrajas Responsable del área de Presidencia. Departamento de Protocolo. Dirección de Relaciones Institucionales del Congreso de los Diputados.

 

 

Excmo. Sr. D. Alberto Tomé González Director General de Humanización Sanitaria de la Comunidad de Madrid

Excmo. Sr. D. Enrique Ruiz Escudero Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid

Excmo. Sr. D. Jose María  Antón  García Viceconsejero de Humanización Sanitaria de la Comunidad de Madrid

Excmo. Sr. D. José María Álvarez  del Manzano Ex Alcalde de Madrid

Excma. Sra. Dña. María Inmaculada Sanz Otero Portavoz del Ayuntamiento de Madrid y Delegada de Seguridad y Emergencias

Excmo. Sr. D. Francisco de Borja Carabante Muntada Concejal de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid

 

AUTORIDADES ECLESIÁSTICAS.

Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Carlos Osoro Arzobispo de Madrid

Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan José Omella Arzobispo de Barcelona

Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Antonio Cañizares Arzobispo de Valencia

Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Ricardo Blázquez Arzobispo de Valladolid

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Jesús Sanz Arzobispo de Oviedo

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan Del Río Arzobispo Castrense

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Fidel Herráez Arzobispo de Burgos

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Francisco Javier Martínez Arzobispo de Granada

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Celso Morga Arzobispo de Mérida-Badajoz

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Julián Barrio Arzobispo de Santiago de Compostela

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Joan Planellas Arzobispo de Tarragona

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Francisco Cerro Arzobispo de Toledo

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Vicente Jiménez  Arzobispo de Zaragoza

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Joan Enric Vives Arzobispo-Obispo de Urgel

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan Antonio Reig Obispo de Alcalá de Henares

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. José María Gil Obispo de Ávila

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Mario Iceta Obispo de Bilbao

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Carlos Manuel Escribano Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Ginés Ramón García Obispo de Getafe

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Amadeo Rodríguez Obispo de Jaén

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Alfonso Carrasco Obispo de Lugo

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Luis Ángel De las Heras Obispo de Mondoñedo-Ferrol

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. José Leonardo Lemos Obispo de Orense

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Atilano Rodríguez Obispo de Sigüenza-Guadalajara

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. José Ángel Sáiz Obispo de Tarrasa

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Enrique Benavent Obispo de Tortosa

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan Antonio Martínez Obispo Auxiliar de Madrid

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Jesús Vidal Obispo Auxiliar de Madrid

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Luis Javier Argüello Obispo Auxiliar de Valladolid

 

Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Antonio María Rouco Arzobispo emérito de Madrid

Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Carlos Amigo Arzobispo emérito de Sevilla

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Antonio Ángel Algora Obispo emérito de Ciudad Real

 

Excmo. Y Rvdmo. Sr. D. Bernardito Auza Nuncio de Su Santidad en España

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Daniele Liessi Consejero de Nunciatura

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Gian Luca Perici Consejero de Nunciatura

 

REPRESENTANTES DE OTRAS CONFESIONES RELIGIOSAS

 

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Carlos López Lozano, Obispo de la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE).

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Nicolaos Mattiabd Alahad, Arzobispo metropolitano y vicario patriarcal de la Iglesia siriana ortodoxa de Antioquia en España.

Rvdo. Sr. D. Alfredo Abad Presidente de la Iglesia Evangélica Española

Rvdo. Sr. D. Octavian Constantin Serban, Delegado de ecumenismo de la Iglesia Ortodoxa Rumana de España y Portugal.

Rvdo. Sr. D. Simon Döbrich Wolfang, representante de la Iglesia Evangélica Alemana.Sr. D. Mohamed Ajana Secretario de la Comisión Islámica de España

Sr. D. Issac Benzaquen Pinto, Presidente de la Federación de Comunidades Judías de España.

Sr. D. David Obadía Chocrón, Vicepresidente de la Federación de Comunidades Judías de España.

 

OTRAS INSTITUCIONES RELIGIOSAS

 

Sra. Dña. Clara Pardo  Presidenta Nacional de Manos Unidas

Sr. D. Antonio Sáinz de Vicuña   Presidente de Ayuda a la Iglesia Necesitada

Sr. D.  Manuel Bretón Presidente de Cáritas Española

Sr. D. Alfonso Bullón de Mendoza  Presidente de la Asociación Católica de Propagandistas y de la Fundación San Pablo CEU

Sra. Dña. Natalia Peiro Secretaria General de Cáritas Española

Sr. D. José María Alvira Secretario General de Escuelas Católicas

Rvdo. Sr. D. Ricardo Loya  Secretario General de Manos Unidas

Rvdo. Sr. D. Silverio Nieto  Servicio Jurídico de la CEE

Sr. D. David Obadía Vicepresidente de la Federación de Comunidades Judías de España

Sr. D.  Fernando  Giménez  Vicesecretario de Asuntos Económicos de la CEE

Rvdo. Sr. D. Carlos López  Vicesecretario de Asuntos Generales de la CEE

 

OTRAS INSTITUCIONES CIVILES

 

Sr. D. Pablo Enrique  Rodríguez  Director Policía Municipal de Madrid

Sr. D. Teodoro  Pérez  Comisario General

Sr. D. Enrique  López  Director General de Emergencias

Sr. D. Rafael  Ferrándiz  Jefe del cuerpo de bomberos

Sra. Dña. Carmen  Camacho  Jefa del Samur

Sr. D. Joaquín Pérez Secretario General Unión Sindical Obrera

 

Oración ante la pandemia leída por Excmo. Rvdmo. Sr. D. José María Gil Tamayo, Obispo de Ávila

 

Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza.

Confiamos en ti, Salud de los enfermos, que junto a la cruz te asociaste al dolor de Jesús, manteniendo

firme tu fe.

Tú, salvación de todos los pueblos, sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que proveerás para

que, como en Caná de Galilea, pueda volver la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y hacer lo que nos diga Jesús,

que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y se ha cargado con nuestros dolores para llevarnos, a

través de la cruz, a la alegría de la resurrección. Amén.

Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las oraciones que te dirigimos en

nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!

¡Amén!

Papa Francisco

 

 

La Catedral de Santa María la Real de La Almudena

La Catedral de La Almudena o Catedral de Santa María La Real de La Almudena es la sede episcopal de la diócesis de Madrid. Se trata de un templo de 102 metros de longitud y 73 de altura con una mezcla de diferentes estilos: neoclásico en el exterior, neogótico en el interior y neorrománico en la cripta.

Ubicación

Se encuentra situada en Madrid, en unos terrenos que, por mediación de la reina Mercedes, devota de la Virgen de la Almudena, son cedidos por el Patrimonio Real en 1879, junto a la plaza de la Armería, enfrente del Palacio Real.

Historia

La catedral de Santa María la Real de la Almudena comenzó a gestarse el 22 de diciembre de 1868 cuando la Congregación de Esclavos de la Virgen de la Almudena solicitó al arzobispo de Toledo permiso para construir otra iglesia dedicada a la Virgen de la Almudena, ya que la primera había sido derribada en la revolución del año 1868.

La Congregación acudió a la Casa Real a pedir ayuda para esta construcción y los reyes se comprometieron a ceder parte de los terrenos que estaban frente al Palacio Real para el nuevo templo. El fallecimiento repentino de la reina animó al rey Alfonso XII a una rápida construcción pues el nuevo templo que ya había comenzado como parroquia sería también lugar de enterramiento de Maria de las Mercedes.

El arquitecto Francisco de Cubas y Montes recibió el encargo y, el 4 de abril de 1883, el rey Alfonso XII colocó la primera piedra de la futura iglesia. La iglesia pasó a ser catedral cuando en 1885 Madrid fue erigida en diócesis por el Papa León XIII. El marqués de Cubas modificó entonces su proyecto inicial. Diseñó una catedral de grandes dimensiones, de estilo neogótico florido francés, con planta de cruz latina y capillas laterales que se comunicarían directamente por un estrecho deambulatorio; el crucero presentaría también tres naves mientras que la cabecera sería semicircular con girola y cinco capillas radiales. La imagen de la Almudena estaría colocada en el altar mayor. Este proyecto está expuesto en el Museo Catedral.

En 1944, el director general de Bellas Artes, el marqués de Lozoya, promovió un concurso nacional para dar a la catedral una nueva solución arquitectónica. Los arquitectos Fernando Chueca Goitia y Carlos Sidro de la Puerta ganaron el proyecto y lo modificaron para adecuarlo al entorno.

Durante el periodo de 1984 a 1993 se llevaron a cabo otras importantes obras, como fue la pavimentación completa del templo con mármol crema y verde de Almería, formando dibujos sencillos, pero de gran impacto visual.

Finalmente, el 15 de junio de 1993 el Papa San Juan Pablo II vino a Madrid para dedicar y consagrar la Catedral que había tardado 110 años en construirse. A lo largo de los años siguientes se han ido sucediendo mejoras y completando estancias y espacios inacabados que la han ido conformando y dando su imagen actual.

(Conferencia Episcopal Española)

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 40702 Articles
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).