Consagrados para servir al pueblo de Dios

Mario González y Javier Solaz han recibido el sábado, 27 de junio, la ordenación sacerdotal de manos del obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, en la Santa Iglesia Catedral, quien les ha instado a parecerse a Jesucristo: “Jesucristo os quiere dar un corazón como el suyo, que tenga contacto permanente con el Padre”

La diócesis de Córdoba cuenta con dos nuevos presbíteros, dos jóvenes que desde hoy estarán al servicio de los fieles y del pueblo de Dios.

Mario González González y Javier Solaz Moreno han recibido el grado del orden sacerdotal en una celebración eucarística que ha tenido lugar este sábado, 27 de junio, en la Santa Iglesia Catedral, y que ha reunido a buena parte del clero cordobés, rectores, formadores, así como familiares y amigos de los ordenandos, siguiendo las medidas sanitarias establecidas.

En la homilía, el Obispo ha comenzado manifestando que es la fe la que nos hace entender que Jesucristo está aquí, “es el protagonista y quien viene a dar a raudales el Espíritu Santo para ungir las almas de los que van a ser ordenados sacerdotes y configurados con Cristo Sacerdote”. Es Dios el que está urdiendo la historia de cada uno de ellos llamándolos a ser sacerdotes, consagrados y enviándolos al pueblo santo de Dios”, ha aclamado.

El pastor de la Diócesis se ha dirigido a los nuevos ordenandos para instarles a mantenerse fieles en su santo servicio durante toda la vida y haciendo alusión al Buen Pastor, ha recordado la importancia de tenerlo siempre presente para que en las dificultades, “como el Buen Pastor, no huyamos, sino que nos pongamos al frente”. “Es lo que ha hecho Jesucristo ante la situación de toda la humanidad, se ha puesto en medio de toda dificultad y ha ofrecido su vida por nosotros para el perdón de los pecados”, ha expresado.

Asimismo, el Obispo ha pedido a Javier y a Mario parecerse a Jesucristo, recordándoles: “Jesucristo quiere daros por el sacramento del orden un corazón como el suyo, que sea capaz de tener contacto directo con Dios Padre, con Jesucristo el Señor, y un corazón sensible para ver que la tremenda desgracia del hombre de nuestro tiempo, no es la pandemia o lo económico, sino el pecado”. Ha indicado que “la gran desgracia del corazón humano es que se aparte de Dios y no se de cuenta” y ha asegurado que “el sacerdote está para recordar y llamar a cada uno con entrañas de misericordia”.

Monseñor Demetrio Fernández ha hecho hincapié en la importancia de dos aspectos fundamentales para la vida de un sacerdote: el celibato y la pobreza. Respecto al primero, el Obispo ha explicado cómo Jesucristo ha llamado a cada uno de los sacerdotes a estar con Él. “Jesucristo nunca nos abandonará, desgraciados seremos si lo abandonados, Él nunca nos deja ni se arrepiente de los dones que ha dado, unos dones que son irrevocables y este tesoro que hoy Dios pone en vuestras manos lo llevamos en vasijas de barro que se rompen, para que se vea que una fuerza tan grande es de Dios y no procede de nosotros. Esta es la conciencia permanente en el ejercicio del ministerio sacerdotal que os acompañará toda vuestra vida”, ha exhortado al tiempo que ha llamado a los nuevos sacerdotes a vivir el sacerdocio y a ejercerlo en el celibato, en la entrega de amor a Jesucristo y a la Iglesia.

En cuando a la virtud de la pobreza, el pastor de la Diócesis ha asegurado que “el apego al dinero es una idolatría, por lo que la virtud de la pobreza es un factor importante en la vida de un sacerdote” y ha añadido que “un sacerdote que vive austeramente llega al corazón de todo el mundo”.

Ha concluido su homilía pidiendo a la Virgen que haga humildes, despojados y con actitud de servir al pueblo santo de Dios a estos dos jóvenes que comienzan hoy su ministerio sacerdotal, como Jesucristo y su Iglesia quiere que sean.

Seguidamente, Mario y Javier han formulado las promesas de colaborar con el Obispo, predicar la Palabra, celebrar piadosamente la Eucaristía, orar perseverantemente y unirse cada día más a Cristo.

Primeras misas

Mario celebrará su primera misa el sábado, 4 de julio, a las 21:00 horas, en la parroquia de la Santísima Trinidad y María Inmaculada de Priego de Córdoba. Por su parte, Javier lo hará el domingo, 5 de julio, a las 20:30 horas, en la parroquia de Santa Catalina de Alejandría de Pozoblanco.

Posteriormente, continuarán su ministerio sacerdotal en la parroquia encomendada por el Obispo. Mario ha recibido como primer destino pastoral la parroquia San Francisco y San Rodrigo de Cabra junto al Hospital “Infanta Margarita” y el monasterio de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de la localidad. Por su parte, Javier estará al frente de la parroquia de San Mateo Apóstol de Villanueva del Duque, de Santa Catalina de Fuente de la Lancha y de San Pedro Apóstol de Villaralto. Será además capellán de las Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús de Villanueva del Duque.

(Diócesis de Córdoba)

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