Un año especial por la Laudato si´

El papa Francisco ha anunciado un Año especial para reflexionar sobre la encíclica Laudato si´, en el quinto aniversario de su publicación (24 de mayo de 2015), que discurre desde el día 24 de mayo de 2020 hasta el 24 de mayo del año 2021. El Papa ha invitado a toda la Iglesia y “a todas las personas de buena voluntad a unirse, para cuidar de nuestra casa común y de nuestros hermanos y hermanas más vulnerables”.

Síntesis de la encíclica Laudato si’ (LS)

En una serie de cartas pastorales ofrezco unas reflexiones sobre la evaluación y los retos de la  encíclica Laudato si’. Pero antes es conveniente recordar las grandes líneas y hacer una breve síntesis global de la misma.

La encíclica se articula en torno al concepto de ecología integral, esto es, el medio ambiente en el que se desarrollan las relaciones básicas del ser humano: con Dios, consigo mismo, con los demás y con la creación.

El punto de partida es el análisis de la situación actual en el capítulo primero, titulado Lo que está pasando en nuestra casa. El Papa aborda la situación generada en torno al calentamiento global y la contaminación, el problema del agua, la pérdida de la biodiversidad y sus consecuencias en  ser humano. Ello se manifiesta en el deterioro de la calidad de vida y la falta de igualdad de condiciones para la vida y el desarrollo en el planeta, que afecta a las personas y a países enteros. Ante esta situación, por encima de la legítima diversidad de opiniones sobre las causas y las soluciones, el Papa denuncia la debilidad de las reacciones en la política internacional y en los poderes económicos.

El segundo capítulo, El Evangelio de la creación, es la propuesta de la relación con la creación que se desprende de la Sagrada Escritura. Establece la grandeza de la dignidad humana y cómo el pecado rompe el equilibrio de toda la creación.

En el tercer capítulo, La raíz humana de la crisis ecológica, se presenta un análisis de las causas que han provocado la situación actual en diálogo con la filosofía y con las ciencias humanas. El desarrollo tecnológico ha dado a algunos un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero. Además, la mentalidad tecnológica dominante concibe toda la realidad como objeto ilimitadamente manipulable, incluyendo los recursos naturales y al propio hombre.

La propuesta del Papa recogida en el capítulo cuarto habla de una Ecología integral. Un nuevo paradigma de justicia, una ecología que tenga en cuenta el lugar peculiar del ser humano en el mundo y en las relaciones con el mundo que le rodea. La naturaleza no es algo separado de nosotros o un mero marco de nuestra vida. Esto se aplica a todo lo que vivimos en los distintos campos: en la economía, en la política, en las distintas culturas  -especialmente las más avanzadas- y todo lo que afecta a nuestra vida cotidiana. De hecho, la ecología, afirma el Papa en la encíclica, es inseparable del bien común, lo cual implica tomar decisiones solidarias basadas en “una opción preferencial por los más pobres”.

Como consecuencia de los planteamientos propuestos, el papa Francisco propone en el quinto capítulo Algunas líneas de orientación y acción. En él se plantea la pregunta sobre lo que podemos y debemos hacer. En primer lugar propone establecer diálogo sobre el medio ambiente en la política internacional que responda a las necesidades y a las expectativas y alentar también el diálogo hacia las políticas nacionales y locales. Propone también incorporar la responsabilidad  ambiental y social a la hora de evaluar y analizar la actuación de las empresas y en particular el impacto ambiental de cada nuevo proyecto.

El último capítulo, Educación y espiritualidad ecológica, va al centro de la conversión ecológica a la que invita la encíclica. Las raíces de la crisis cultural son profundas y no es fácil rediseñar hábitos y comportamientos, pero la educación y la formación siguen siendo desafíos claves. Como señala el Papa “todo cambio necesita motivaciones y un camino educativo”, por lo que se han de implicar la escuela, la familia, los medio de comunicación, la catequesis, etc., apostando por cambiar el estilo de vida y educar en la alianza entre humanidad y ambiente.

Evaluación de la Laudato si´

Firmada el 24 de mayo de 2015, pero hecha pública el 18 de junio de 2015, solemnidad de Pentecostés, la encíclica Laudato ´si’ (LS), sobre el cuidado de la ‘casa común’, tiene una importancia excepcional. Es cierto también que la exhortación apostólica Evangelii Gaudium se ha convertido en el documento programático del pontificado del papa Francisco. Pero la fuerza de LS y el amplio impacto que ya ha tenido en la Iglesia y en la sociedad, así como el enfoque y el contenido de la encíclica, permiten entrever una nueva etapa en la Doctrina Social de la Iglesia. En 1891, León XIII abordó las “cosas nuevas” en su encíclica Rerum novarum; 125 años más tarde, Francisco se sitúa a la altura de los nuevos retos de la época. Si la llamada cuestión social marcó el siglo XX, la cuestión socio-ambiental dominará las preocupaciones de nuestro siglo XXI.

En general, la recepción de la encíclica ha sido muy positiva tanto fuera como dentro de la Iglesia, tras un cierto desconcierto en un primer momento por lo novedoso de la temática.

Con mi afecto y bendición,

+ Vicente Jiménez Zamora

Arzobispo de Zaragoza

Mons. Vicente Jiménez Zamora
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Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria. El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017. Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014. El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.