Oración interreligiosa en Venezuela. Moronta: crecen pobreza y hambre

Monseñor Mario Moronta

Una situación «terrible» y de «altísima vulnerabilidad”: así define la realidad de la población venezolana el Obispo de San Cristóbal y Primer Vicepresidente de la Conferencia Episcopal venezolana, Monseñor Mario Moronta. Entrevistado por Vatican News, con ocasión de la Jornada de Oración Interreligiosa convocada por el Foro Interreligioso Social de Venezuela, el prelado evidencia la falta de recursos y una situación de hambre y miseria agravada por el confinamiento debido a la pandemia de coronavirus, que impide hacer llegar a los más necesitados las ayudas necesarias y a la que se le suma «una situación política que se agudiza». Además, recuerda que en la frontera entre Colombia y Venezuela hay más de 15000 venezolanos que no han podido entrar y que “se está haciendo lo posible para atenderlos”. Venezuela tiene actualmente más de 4.000 contagiados de coronavirus y son más de 9 millones los venezolanos en condición de inseguridad alimentaria aguda, necesitados de asistencia urgente.

Monseñor Moronta, ¿Qué pueden hacer juntas las religiones por la situación de Venezuela hoy?

R –  Yo creo que un poco siguiendo no solamente la propuesta del Papa Francisco sino también de toda la Iglesia a partir del Concilio Vaticano II, pues hacer un gran esfuerzo de unidad en aquello que verdaderamente tenemos en común como es nuestra intencionalidad de reconocer al ser humano como es, con una dignidad y también como hijos o criaturas de Dios. El hecho de creer en Dios nos une, pero sobre todo el trabajo en solidaridad y en fraternidad. Esto no solamente en el plano de la oración sino también en el plano de la acción de caridad, que sé que en muchos sectores en Venezuela se está realizando.

Hambre y pobreza, ¿cuál es actualmente la situación de las familias más vulnerables?

R – Hoy cada día en Venezuela, en el mundo, pero de manera particular en Venezuela, existe una situación de una altísima vulnerabilidad. Personalmente yo que estoy aquí en la frontera, estoy palpando algo que también agrava la situación y es la casi imposibilidad que tenemos de atender a las familias vulnerables. Primero, porque no tenemos todos los recursos, y segundo, por las limitaciones que nos pone la cuarentena, con motivo de esta epidemia, es muy difícil salir.  Con la cuarentena,  a aquellas personas que tienen hambre y que tienen pobreza se les ha agudizado.  Y por eso nuestro llamado, nuestro compromiso para todo el mundo, no solamente para Venezuela, de que se fijen.  En la frontera con Colombia y Venezuela hay más de 15000 venezolanos que no han podido entrar.  Gracias a la Iglesia, gracias a otras instancias ciertamente, se les está atendiendo. Pero la pobreza y el hambre están campeando, es decir, están creciendo enormemente.

Toda Sudamérica es en este momento el área más crítica en la lucha contra el coronavirus. ¿Cuál es la realidad en su país hoy en día? 

R – La situación que vive la población venezolana en este momento es muy terrible, porque junto con el hambre, junto con la miseria, la pobreza que ha crecido, también tenemos una situación política que se agudiza. Y sobre todo porque estamos en lo que se llama el pico de subida de la pandemia y ya comienza a angustiar a muchos, porque mucha gente no lo había tomado quizás con el rigor que se tenía que tener.  Tenemos muchos desafíos: uno de ellos es reafirmar que debemos cuidarnos, cumplir con el mandamiento de no matar, es decir, “cuidarnos”, y «cuidar a los demás». En segundo lugar, otro desafío es el de ir preparándonos porque después de la pandemia, cómo han cambiado los paradigmas tenemos que seguir adelante y luchar no solamente con las secuelas de esta pandemia sino con la crisis terrible que está golpeando los venezolanos. Y otro desafío, sobre todo para la Iglesia, siendo una Iglesia “en salida” y que es una “Iglesia pobre para los pobres” pues que sea “una Iglesia que tenga olor y sabor a pueblo”. Creo que esto es importante para todos nosotros.

Venezuela tendrá próximamente un nuevo Beato, José Gregorio Hernández Cisneros, hombre generoso con los pobres y de fuerte vocación religiosa. ¿Qué puede enseñar su figura a la Iglesia y al pueblo venezolano?

R – José Gregorio Hernández es uno de los iconos de Venezuela. Yo creo que en este momento se va a convertir en el gran icono de la fe, auxiliado ciertamente por otras devociones.  El cardenal Parolin dijo hace algunos meses atrás, en una conferencia en Roma, que los cuatro amores del venezolano son ciertamente el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, la Virgen, la Madre de Dios, el Papa y José Gregorio.  Creo que es muy oportuno que en este momento se haya tomado la decisión, de tener dentro de poco la beatificación, ha sido firmado el decreto correspondiente.  Y esto ha ayudado mucho no a olvidar los problemas que tenemos, pero si a ver que somos capaces juntos con José Gregorio Hernández como ejemplo, de salir adelante.  Y esto habla del compromiso de la opción preferencial por los pobres que él realizó en su vida, también como evangelizador de la cultura y como cristiano ejemplar y que nos motiva a todos en Venezuela a seguir adelante. La figura de José Gregorio es una figura que nos puede ayudar a esa solidaridad, a esa fraternidad y a esa ejemplaridad que nos debe distinguir a todos nosotros.

 

 

Ciudad del Vaticano