Obispos argentinos: Dios nos habla con la vida y obra de Fray Mamerto

Fray Mamerto Esquiú, de la Orden de los Frailes Menores, Obispo de Córdoba (Argentina)

La Iglesia que peregrina en Argentina recibió con “inmensa alegría” la noticia de la autorización del Papa Francisco al decreto que llevará a la beatificación de Fray Mamerto de la Ascensión Esquiú y Medina. Así lo manifestaron los obispos de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) en un comunicado hecho público en el sitio web de la Conferencia, este 22 de junio.

Pastor de mirada amplia, consagrado de por vida a Dios

En el texto, los prelados recuerdan que el futuro Beato, oriundo del pueblo de Catamarca, nació “en una familia criolla, donde recibió la fe de sus mayores, y celebró su vocación al consagrarse de por vida a Dios en la Orden de los franciscanos menores”. Asimismo, fue pastor de “la feligresía de la diócesis de Córdoba” y la Patria “lo reconoce como a uno de sus ciudadanos más eminentes por su protagonismo desinteresado en horas oscuras de nuestra historia nacional”. Además, destacan que «su actuación pública mantuvo una mirada amplia ante la crítica y compleja encrucijada que vivía el país: con lúcida elocuencia convocó a la unidad nacional exhortando a la obediencia y respeto de la ley”.

De la mano de Fray Mamerto, seguir el camino de las Bienaventuranzas

Finalmente, los obispos argentinos manifiestan “una gran alegría porque nuestro hermano es agregado por la Iglesia a los bienaventurados del Cielo”, precisando que “con la vida y obra de Fray Mamerto, Dios nos habla: ya sea para iluminar el camino de laicos, consagrados, sacerdotes y ciudadanos de buena voluntad, así como también a quienes compartimos el ministerio episcopal”.

“A todos nos recuerda nuestra bella vocación bautismal y la invitación del Señor a seguirlo por el camino de las Bienaventuranzas (Mt 5), a ser solidarios y generosos para construir una sociedad más justa y fraterna. Por este ideal evangélico palpitó el corazón incorrupto de Fray Mamerto Esquiú”, concluyen.

 

 

Ciudad del Vaticano