«Pedimos por la santidad de los sacerdotes»

Laicos y sacerdotes de Málaga. (Diócesis de Málaga)

Esta jornada, convocada a través de la Congregación para el Clero, fue establecida en el día del Corazón de Jesús por el papa San Juan Pablo II, quien decía: «pidamos también sacerdotes santos, formados “según el Sagrado Corazón de Cristo”».

En este día, cinco personas vinculadas al presbiterado malacitano han compartido sus peticiones, invitando a todos a unirse a ellos en la oración.

Manuel Otero se ordenó en junio de 2019, y eleva así su petición en este día. «Que nunca me falte el hambre de buscarlo, de estar con Él, que nos dé un corazón como el Suyo, que ame como el suyo, que piense como el suyo, que esté atento siempre a las necesidades de cada persona que nos va poniendo en el camino, y poder darnos como Él se da continuamente a todo el que acude a Él».

Ana Baca, sacristana de San Pablo, por su parte pide a Dios «por nuestros sacerdotes, para que sea Él quien configure su vida, y les aumente su capacidad de servir y de donarse a los demás».

Elena López Abelaira, profesora del Seminario Diocesano de Málaga, cree que «el mejor regalo que Dios puede hacerle a un presbítero para llegara a la santidad es una comunidad cristiana para poder vivir su fe, compuesta por hermanos como él, que le ayuden a conocerse, que le digan la verdad, que le ayuden a ver que son personas normales, con los mismos sufrimientos que todos, porque los presbíteros tienen sufrimientos y necesitan de una comunidad que les apoye, que les ayude sobre todo a defender su carisma, porque muchos están muy solos y, como decía el papa Francisco, “no se puede vivir la fe en soledad”».

Fernando Luque, vicerrector del Seminario Mayor Diocesano de Málaga, pide a Dios en este día «que los sacerdotes nos dejemos hacer por Él, que nos va santificando en ese ministerio sencillo, cotidiano, de las pequeñas cosas, donde el Señor nos va haciendo como un vaso de barro, como una obra buena, y nos va haciendo santos. También le pido que tengamos la alegría y la ilusión de buscar esa santidad en nuestro ministerio y en la caridad pastoral que se nos pide, en las circunstancias sencilla, pero siempre desde el Señor. Porque al final, es el encuentro con Él el que nos lleva al encuentro con el hermano y a santificarnos en lo cotidiano de nuestro ministerio».

Francisco García Mota, canónigo de la Santa Iglesia Catedral, expresa esta petición desde su experiencia vital: «Lo primero que hago cada día es plantearme ¿qué me está pidiendo a mí el Señor, porque si logro atinar con lo que me pide, me santificaré en este día. No será un día inútil sino un día dedicado a la voluntad del Señor. Esto pienso que tenemos que hacer todos, no sólo los sacerdotes, sino cualquier persona de fe profunda».

Oración por la Santificación de los Sacerdotes (de Santa Teresita del Niño Jesús)

Oh Jesús que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra la obra divina de salvar a las almas protege a tus sacerdotes (especialmente a: …………..)  en el refugio de tu SAGRADO CORAZÓN. Guarda sin mancha sus MANOS CONSAGRADAS, que a diario tocan tu SAGRADO CUERPO, y conserva puros sus labios teñidos con tu PRECIOSA SANGRE. Haz que se preserven puros sus Corazones, marcados con el sello sublime del SACERDOCIO, y no permitas que el espíritu del mundo los contamine. Aumenta el número de tus apóstoles, y que tu Santo Amor los proteja de todo peligro. Bendice Sus trabajos y fatigas, y que como fruto de Su apostolado obtenga la salvación de muchas almas que sean su consuelo aquí en la tierra y su corona eterna en el Cielo. Amén.

 

 

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