ACNUR. Informe 2019: El 1% de la humanidad se encuentra desplazada

“El desplazamiento forzado ahora está afectando a más del uno por ciento de la humanidad – una de cada 97 personas – mientras cada vez menos personas desplazadas pueden retornar a sus hogares”, es en síntesis lo que señala Tendencias Globales, el Informe anual de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, que fue presentado este jueves, 18 de junio, dos días antes del Día Mundial del Refugiado. El Informe muestra que, un número sin precedentes de 79,5 millones de personas estaban desplazadas a fines de 2019. Es la cifra más alta jamás registrada por ACNUR. Por ello, la Agencia de la ONU para los Refugiados hace un llamamiento a los países de todo el mundo para que hagan un mayor esfuerzo para encontrar un hogar para millones de refugiados y otras personas desplazadas por conflictos, persecuciones o eventos que perturban gravemente el orden público.

Menos refugiados pueden regresar a sus hogares cada año

El Informe también señala que, disminuyeron las posibilidades para las personas refugiadas que esperan en una solución rápida de su difícil situación. En la década de 1990, un promedio de 1,5 millones de refugiados pudieron regresar a sus hogares cada año. Durante la última década, ese número se ha reducido a alrededor de 385.000 personas, lo que significa que el aumento en el desplazamiento hoy supera ampliamente las soluciones. Asimismo, Tendencias Globales de ACNUR muestra que, de los 79,5 millones de personas que se encontraban desplazadas al final del año pasado, 45,7 millones eran personas que habían huido a otras áreas de sus propios países. El resto eran personas desplazadas en otros lugares, 4,2 millones de ellas esperaban el resultado de sus solicitudes de asilo, mientras que 29,6 millones eran refugiados y otras personas que se habían visto obligadas a desplazarse fuera de su país.

Dos factores que han incrementado los desplazamientos

El aumento anual, de una cifra de 70,8 millones a fines de 2018, señala ACNUR, es el resultado de dos factores principales. Primero, preocupan los nuevos desplazamientos en 2019, particularmente en la República Democrática del Congo, el Sahel, Yemen y Siria, estando este último país ahora en su noveno año de conflicto y dando cuenta por sí solo de 13,2 millones de refugiados, solicitantes de asilo y desplazados internos, que representan un sexto del total mundial. El segundo factor es una mejor representación de la situación de los venezolanos fuera de su país, muchos de los cuales no están legalmente registrados como refugiados o solicitantes de asilo, y para quienes se requieren mecanismos que tomen en cuenta las consideraciones de protección.

Una multitud de crisis individuales y personales

Otro aspecto importante que resalta el Informe es que, dentro de todos estos números hay una multitud de crisis individuales y muy personales. La cantidad de niños (estimados en 30-34 millones, decenas de miles de ellos no acompañados) que están entre los desplazados es mayor que, por ejemplo, las poblaciones enteras de Australia, Dinamarca y Mongolia juntas. Mientras tanto, la proporción de personas desplazadas de 60 años o más (el 4 por ciento) está muy por debajo de su porcentaje en la población mundial (el 12 por ciento), una estadística que describe el sufrimiento inconmensurable, la desesperación, el sacrificio y la separación de sus seres queridos.

Filippo Grandi: no es un fenómeno a corto plazo y temporal

Por su parte, Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados dijo que, “estamos presenciando una nueva realidad, ya que el desplazamiento forzado hoy en día no solo está mucho más extendido, sino que simplemente ya no es un fenómeno a corto plazo y temporal”. Además, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados señaló que, “no se puede esperar que las personas vivan en un estado de incertidumbre durante años, sin la posibilidad de volver a casa, ni la esperanza de construir un futuro donde estén. Necesitamos una actitud fundamentalmente nueva y más receptiva hacia todas las personas desplazadas, junto con un impulso mucho más decidido para resolver conflictos que duran años y que están en la raíz de un sufrimiento tan inmenso”.

 

 

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