Vencido el miedo, nace de nuevo la confianza

Últimamente se ha dicho mucho que la pandemia del coronavirus ha creado un estado de alarma, de miedo. Y, cuántas veces, durante el tiempo pascual, ha resonado el grito de Jesús «¡no temáis!». Es el grito del Resucitado que invade con fuerza todo el Evangelio. Fijémonos en su insistencia, lo dice y lo vuelve a repetir: «no temáis». Además, su presencia invita a la confianza, a no tener miedo. Este grito debería ser suficiente para no hacernos los sordos y entender qué buena noticia debemos compartir entre los que convivimos y qué gestos debemos hacer que sean signo de confianza y proximidad.

Sin embargo, ¿de qué miedo se trata? Quizás tenemos que empezar pensando cada uno en sí mismo. Hay miedos que nos impiden actuar con libertad, hablar con sinceridad, relacionarnos con espontaneidad y transparencia. Demasiadas veces no conseguimos deshacernos de ciertas esclavitudes como los prejuicios, la envidia, la poca autoestima y determinadas actitudes egoístas que nos hacen ser desconfiados y nos alejan de Dios y de los demás.

Alejado el miedo, nace de nuevo la confianza y podemos convertirnos en un don para los demás. Para ello, es necesario el amor. No hay otra opción posible. El amor es el don que Dios nos hace en la persona de Jesús. Lo dice la primera carta de san Juan cuando dice que «el amor no conoce el miedo; si el amor es lo suficientemente grande, aleja el miedo» (4,18). Del amor nace la solidaridad en el bien, que siempre proviene de Dios porque Dios es Amor.

Es un hecho, sin embargo, que el miedo nos acompaña siempre cuando la desconfianza congela y deteriora las relaciones humanas. La causa se encuentra en el pecado, en el rechazo de Jesús en la medida que es quien nos ofrece la oportunidad de confiar en Él. Entonces tememos lo peor. En contra de lo que Dios quiere, el miedo es instigado por unos y sufrido por otros: el miedo que generan la inseguridad ciudadana y la amenaza terrorista; el miedo que ocasiona la amenaza de una pandemia o una enfermedad incurable; el miedo que proviene de actitudes totalitarias en las relaciones laborales y políticas; el miedo que resulta de la dureza con la que se ataca a las personas; el miedo provocado por los que se erigen en jueces implacables de los demás; el miedo que crea ansiedad en personas maltratadas, objeto de una injusticia; el miedo que proviene de la persecución y del atropello de los derechos humanos, y tantos, tantos otros miedos.

Jesús, sin embargo, sale al paso y nos vuelve a decir «no temáis». La eficacia de su acción nos libera de todos los miedos si nos adherimos confiadamente a su persona y nos dejamos acompañar. ¡Qué confianza poder llegar a decir «el Señor está conmigo!».

+ Sebastià Taltavull

Obispo de Mallorca

Mons. Sebastià Taltavull Anglada
Acerca de Mons. Sebastià Taltavull Anglada 129 Articles
Mons. D. Sebastià Taltavull nace en Ciutadella de Menorca (Baleares), el 28 de enero de 1948. Después de los primeros estudios en la Compañía de Maria y en el Colegio salesiano, el año 1959 ingresa en el Seminario diocesano de Menorca y cursa los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. El 23 de septiembre de 1972 recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de Menorca, después de cursar estudios en la Facultad de Teología de Cataluña y obtener la Licenciatura en Teología dogmática. CARGOS PASTORALES El mismo día de la ordenación sacerdotal es nombrado Director de la Casa diocesana de Espiritualidad de Monte-Toro (1972-1984) y Delegado diocesano de Juventud (1972-1989). Dos años después, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Monte-Toro, Patrona de Menorca (1975-1984). Es elegido Secretario del primer Consejo Diocesano de Pastoral (1973-1977) y Secretario del Consejo del Presbiterio y Colegio de Consultores (1983-1989). Fue Consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos, de grupos de Revisión de Vida del MUEC y de Escultismo entre 1977 y 1989. Recibe el encargo de Formador (1977-1984) y Profesor de Teología dogmática (1977-1994) del Seminario y del Instituto Diocesano de Teología. Fue Rector del Seminario Diocesano de 1995 a 2002. El año 1984 es nombrado Párroco de San Rafael de Ciutadella, cargo que ejerce hasta 1992, año en que es nombrado Consiliario del Centro Catequístico de San Miguel (1992-2005). El 23 de septiembre de 1989 es nombrado Vicario General de la Diócesis de Menorca y Moderador de la Curia, cargos que ejerce hasta el año 2002, año en que es nombrado Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Catedral y de San Francisco de Asís de Ciutadella y elegido Deán-Presidente del Cabildo y Penitenciario de la Catedral (2002-2005). Le es asignada la tarea de Moderador de la Asamblea Diocesana de Menorca celebrada entre los años 1996-1998. Además de trabajar en el Secretariado Diocesano de Catequesis en los Departamentos de Catequesis de adolescentes y jóvenes (1973-1995) es nombrado Delegado Diocesano de Catequesis (1989-1995) y forma parte del Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares (SIC), dedicándose especialmente a la catequesis de adolescentes, jóvenes y catequesis familiar. Como Consiliario ha trabajado en los Equipos de Matrimonios de Nuestra Señora (1988-2005) y se ha dedicado a la preparación y formación de catequistas (1973-1998) y de los matrimonios-catequistas de grupos de Catequesis familiar (1998-2005). Para los años 2002-2005 fue nombrado Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y para las Relaciones Institucionales. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona por Benedicto XVI el 28 de enero de 2009 y recibió la Ordenación episcopal el 21 de marzo de 2009. Es administrador apostólico de Mallorca desde el 8 de septiembre de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Pastoral Social. Anteriormente, fue miembro del Consejo Asesor de la Subcomisión de Catequesis y desde junio de 2005 Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hasta su nombramiento como Obispo. Desde 2009 hasta 2011 fue miembro de dicha comisión. En 2011, fue elegido Presidente de dicha Comisión.