Mensaje de Saludo de D. Santiago Gómez Sierra a la Diócesis de Huelva

Al Obispo Administrador Apostólico de la diócesis de Huelva,
a los sacerdotes y diáconos,
a los religiosos y religiosas y
a todos los fieles laicos.

Queridos hermanos y hermanas:

Cuando me dirijo por primera vez a vosotros como obispo electo de la diócesis, mis primeras palabras no pueden ser más que para expresar mi ilusión y alegría por empezar a caminar con el Pueblo de Dios que se me ha encomendado. A la vez, renuevo mi confianza en el Señor, que siempre da las gracias necesarias para la misión que nos encomienda. Y mi gratitud al Papa Francisco por la confianza que manifiesta al haberme elegido para este ministerio.

Saludo con afecto a mi hermano en el episcopado D. José Vilaplana, que desde que conoció mi designación para Huelva no ha dejado de expresarme su satisfacción y alegría, adelantándose en vuestro nombre a acogerme fraternalmente.

A los sacerdotes y diáconos, a los seminaristas, a los religiosos y religiosas, a las parroquias, movimientos y asociaciones, hermandades y cofradías, y a todas las familias os manifiesto mi estima y disponibilidad. Espero que me recibáis como miembro de la familia de Dios. Estoy seguro de que me haréis sitio en vuestro corazón. Juntos continuaremos respondiendo con fidelidad al envío misionero del Señor Jesús: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” (Mc 16, 15); y seguiremos avanzando en el camino de la conversión pastoral y misionera, como nos pide el Papa Francisco.

También saludo con respeto a las autoridades civiles, militares, judiciales y universitarias de la provincia y de la ciudad de Huelva. Sabemos que la tarea de construir una sociedad cada día más justa, solidaria y fraterna, que no descarte a nadie, particularmente, a los más pobres, necesita el esfuerzo de todos los ciudadanos. Deseo unir mi esfuerzo a los vuestros para hacer realidad esta aspiración que todos compartimos.

No voy a vosotros con un programa particular. Más bien tengo en mi mente las palabras de San Juan Pablo II al comienzo del nuevo milenio: “El programa ya existe. Es el de siempre (…) Se centra en Cristo mismo, al que hay que conocer, amar e imitar, para vivir en él la vida trinitaria y transformar con él la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste” (NMI, 29). Entre todos seguiremos buscando el camino más conveniente para anunciar con obras y palabras nuestra fe en Jesucristo.

Me encomiendo a los santos de la iglesia particular de Huelva, a San Leandro, patrono de la diócesis, a San Walabonso y Santa María, nacidos en Niebla, y al beato Vicente Ramírez de San José de Ayamonte. Y de una manera especial acudo a la madre y patrona de la diócesis, la Inmaculada Concepción, la Santísima Virgen María, querida por vosotros en tantas entrañables advocaciones. Tenedme presente en vuestras oraciones.

✠ Santiago Gómez Sierra,

Obispo electo de Huelva