EE.UU. Obispos: Proteger de la discriminación no requiere redefinir la naturaleza humana

“Estoy profundamente preocupado de que la Corte Suprema de Estados Unidos haya redefinido efectivamente el significado legal de ‘sexo’ en la ley de derechos civiles de nuestra nación. Esta es una injusticia que tendrá implicaciones en muchas áreas de la vida”, lo afirma Monseñor José H. Gómez, Arzobispo de Los Ángeles y Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), en una Declaración – publicada en el sitio web de la USCCB – sobre la decisión emitida, este 15 de junio, por la Corte Suprema de Estados Unidos, que combina los casos Bostock vs. Clayton County, Ga., Altitude Express vs. Zarda, y R.G. & G.R. Harris Funeral Homes vs. Equal Opportunity Employment Comm’n. 

Nuestro sexo es parte del plan de Dios

Este lunes, los jueces dictaminaron que la prohibición de discriminación por «sexo» en el empleo, en el Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964, ahora prohíbe la discriminación basada en la «orientación sexual» y el estado de «transgénero». “Al borrar las hermosas diferencias y la relación complementaria entre el hombre y la mujer – precisa Monseñor Gómez – ignoramos la gloria de la creación de Dios y dañamos a la familia humana, la base fundamental de la sociedad”. Nuestro sexo, recuerda el Prelado, ya sea hombre o mujer, es parte del plan de Dios para la creación y para nuestras vidas. Como el Papa Francisco nos ha enseñado con tanta sensibilidad, vivir en la verdad con los dones previstos de Dios en nuestras vidas requiere que recibamos nuestra identidad corporal y sexual con gratitud de nuestro Creador. Nadie puede encontrar la verdadera felicidad siguiendo un camino contrario al plan de Dios.

Para proteger no se requiere redefinir la naturaleza humana

Asimismo, el Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos recuerda que, “toda persona humana está hecha a imagen y semejanza de Dios y, sin excepción, debe ser tratada con dignidad, compasión y respeto. Proteger a nuestros vecinos de la discriminación injusta no requiere redefinir la naturaleza humana”. Antes de concluir, Monseñor Gómez eleva sus oraciones “para que la Iglesia, con la ayuda de María, la Madre de Dios, pueda continuar su misión de llevar a Jesucristo a cada hombre y mujer”.

 

 

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