Cáritas Valencia acompañó a cerca de 50.000 personas en 2019

El obispo auxiliar de Valencia monseñor Ros. (Fotografía: Alberto Sáiz)

Cáritas Diocesana de Valencia atendió en 2019 a un total de 49.523 personas, a las que se suman 11.528 familias durante los meses de confinamiento por el Estado de Alarma por la COVID-19, de las que una de cada tres no había solicitado ayuda con anterioridad a la pandemia, según los datos presentados hoy por la entidad.

Las peticiones en el confinamiento han sido, fundamentalmente, para necesidades básicas de alimentación y vivienda -alquileres y suministros-, y los perfiles más comunes en las atenciones de las Cáritas parroquiales son familias con hijos (80%); personas que han perdido su empleo o afectadas por ERTE (60%); extranjeros en situación administrativa irregular (más de la mitad); y mujer sola con hijos (42%).

Este tiempo de confinamiento “lo hemos vivido en Cáritas con un deseo inmenso de servir, curar, acompañar y escuchar porque nuestro fin único es buscar el bien de la persona siempre, sea quien sea, venga de donde venga, sin distinción, y luchar por la justicia, conforme aprendemos en el Evangelio, para que todas las personas puedan vivir con dignidad, ésa es nuestra misión”, ha destacado monseñor Arturo Ros, obispo auxiliar y responsable de la Vicaría para el Laicado y la Acción Caritativa y Social.

En 2019, y especialmente en el Estado de Alarma, “Cáritas ha hecho realidad la petición del Papa de que la Iglesia sea un hospital de campaña más allá de la primera línea, acompañando y curando heridas en los ámbitos que eran posibles para nosotros” por ello “me faltan palabras para alabar bendecir y agradecer la labor de Cáritas, Diocesana y parroquiales, y su trabajo precioso, admirable y sacrificado”, ha recalcado.

Ignacio Grande: “El empleo digno no es un privilegio sino un derecho”

El director de Cáritas Diocesana, Ignacio Grande, ha agradecido “al pueblo valenciano la generosidad en este tiempo tan complejo, las muestras de apoyo recibidas y el compromiso social con los que más sufren” y ha deseado “que esto no sea un espejismo y podamos seguir trabajando juntos porque las instituciones tenemos la obligación de abrir caminos de esperanza y la obligación de dar respuesta conjunta a las personas que hoy, más que nunca, nos necesitan”.

Sobre la necesidad del empleo para las familias que acuden a Cáritas, Grande ha recordado que “la diócesis de Valencia ha creado una comisión de lucha contra el paro y por el empleo digno, de ahí la importancia de trabajar juntos, los agentes sociales y las empresas, apostar por la formación para el empleo, reactivar la economía local y las pequeñas empresas, entre otras muchas medidas que tienen que implantarse desde la unidad y entendiendo que el empleo digno no es un privilegio sino un derecho”.

Grande ha mostrado su preocupación por las personas que ya integraban la denominada sociedad frágil, “familias que van a requerir mucha atención durante mucho tiempo por su situación previa y posterior a esta crisis sanitaria; y por la sociedad insegura, que son familias que han pasado de la vulnerabilidad a la exclusión”.

Por ello, ha citado como reto “revincularnos como sociedad y caminar de forma conjunta entidades, Administraciones y sociedad, para poder seguir garantizando el derecho de acceso a los derechos fundamentales como la alimentación, la vivienda y el empleo dignos que vertebran las vidas de las personas y las familias”.

Memoria 2019: aumentan las situaciones de exclusión cronificadas

En la presentación, la secretaria general de Cáritas Diocesana, Fani Raga, ha explicado que “estamos trabajando para que los servicios que prestamos, que son muchos, lleguen al mayor número de personas posible, sobre todo a los que se acercan por primera vez, y hay un refuerzo especial en el ámbito que se refiere al empleo y la vivienda” y ha citado como ejemplos de esta labor de atención el centro de acogida San Esteban para personas sin hogar, la agencia de colocación y los cursos de empleo.

A lo largo de estos meses, las Cáritas parroquiales “han realizado acciones de acompañamiento, orientación e información, de forma telefónica o telemática; atención a necesidades básicas, con reparto de alimentos y productos de higiene básicos, de vales de compra para supermercados e hipermercados o tarjetas solidarias; y han incrementado el habitual trabajo de coordinación con instituciones públicas y privadas”.

Además, las Cáritas parroquiales han invertido en estos dos meses más de 430.000 euros, que se suman a los más de tres millones de euros del año pasado en la atención a las personas en situaciones de mayor vulnerabilidad de la diócesis”, cantidad que se une, igualmente, a los cerca de 884.000 euros invertidos por Cáritas Diocesana.

Respecto a la memoria de 2019, la red Cáritas, compuesta por los programas de atención social diocesanos y las acogidas parroquiales, acompañaron a 15.704 personas, que suponen un total de 45.672 personas beneficiarias, “y en este colectivo cada vez hay más personas que viven solas, una problemática que observamos cómo, año tras año, va cobrando importancia, según los datos de las Cáritas parroquiales”.

Aunque el número de personas atendidas disminuye, “los casos se cronifican y necesitamos invertir en cada una de ellas más recursos. año tras año, porque las situaciones que viven estas personas son más graves, complicadas y duran más, y en muchos casos, afectan a un gran número de menores”, según se desprende de la memoria, cuyos datos apuntan que el 76 por ciento de las atenciones las reciben mujeres y el 37 por ciento, menores.

Además, Cáritas cuenta con más de 7.000 personas voluntarias, de las que siete de cada diez son mujeres, cuya labor se centra en las acogidas realizadas en Cáritas parroquiales, proyectos de empleo, economatos y proyectos de Familia e Infancia.

Fotografías de la rueda de prensa emitida por Internet. En la mesa, Fani Raga e Ignacio Grande. Firma: Alberto Sáiz.

(Archidiócesis de Valencia)

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