Cáritas Diocesana de Getafe reinventa su atención para cubrir las necesidades sociales durante la crisis del COVID-19

Atención telefónica. (Cáritas Getafe)

Durante estos meses de crisis del COVID-19, el departamento de Acción Social de Cáritas Diocesana de Getafe ha llegado a triplicar el número de solicitudes de ayuda a familias. Desde que se decretó el estado de alarma, a la inicial crisis sanitaria, se ha unido una emergencia económica y social de gran gravedad y que ha exigido respuestas rápidas a través de nuevos canales y formatos.

Cáritas Getafe ha tenido que reinventar sus medios para llegar a aquellas personas que están siendo más golpeadas y aisladas por esta pandemia. A la dificultad de atender la gran demanda de acogida, se ha unido el impedimento propio del estado de alarma de la limitación de movimiento, una medida que ha puesto en exclusión, a miles de familias y personas mayores que no podían o no debían salir por el grave riesgo que corrían ante un posible contagio. Lo que les aislaba sin comida y sin nadie a quien acudir.

Estas circunstancias han hecho que se fueran desarrollando sistemas que respondieran en tiempo y forma para cubrir las necesidades de alimentación y vivienda. Siempre coordinados con los servicios sociales de cada ayuntamiento.

Para responder a esta gran demanda, Cáritas Diocesana de Getafe ha triplicado el presupuesto propio destinado a emergencias.

Durante estos dos meses y medio se han tenido que cerrar centros de atención, por mandato de las autoridades pertinentes, pero no se ha dejado de dar la atención. Cáritas Diocesana de Getafe ha reinventado su sistema de acogida y acompañamiento, para poder dar sus servicios a pesar del confinamiento.

Para ello, se han creado servicios como el de atención telefónica, que se ha podido dar gracias a la gran colaboración del seminario mayor de la Diócesis de Getafe. Los seminaristas han estado mañana y tarde atendiendo las llamadas, acogiendo las necesidades de las personas que acudían a por ayuda, y dándoles una palabra de aliento en estos momentos tan duros; o el programa de “El puchero solidario”, un catering para personas sin posibilidad de movimiento o con carencia de medios para la elaboración de su comida; o los elaborados para minimizar la brecha educativa.

Atención web y telefónica

El 90% de las más de 1300 solicitudes que nos han llegado a través de la página web y de la atención telefónica, han sido de familias que pedían por primera vez ayuda, o bien, hacía tiempo que no lo solicitaban.

El 95%, han demandado alimentos. Una necesidad más acentuada que en la crisis anterior. Ha crecido la demanda de productos infantiles con respecto a los meses anteriores a la crisis del coronavirus.

A medida que han pasado las semanas, la demanda ha derivado a una grave necesidad de pago de la vivienda, ante la acumulación de impagos de alquileres e hipotecas.

El Puchero Solidario

Una de las principales recomendaciones para la prevención del coronavirus, era el confinamiento a personas de riesgo, mayores y discapacitados. Como consecuencia de esta medida, surgió la necesidad de abastecer de alimentos ya preparados a numerosas familias y mayores que no podían salir y que no tenían familiares o amigos a quien acudir. Además, muchos de ellos eran personas que no disponían de medios para prepararse la comida en su domicilio.

Por eso, se pusieron en marcha los servicios de catering a mayores, familias y discapacitados, bajo el nombre de “El puchero solidario”. Un programa que continúa, y a través del cual se han repartido más de 3.500 menús. 1750 a familias y algo más de 1770 a mayores y discapacitados.

El catering con mayores, está cofinanciado por la Fundación Reina Sofía. El proyecto a familias se ha financiado al 100% con fondos de Cáritas Getafe.

El 95% de las personas mayores con las que se ha contactado telefónicamente, no solo carecían de alimentos, sino que también tenían necesidad de hablar, de amor, de sentirse escuchados, expresar sus miedos y no sentirse solos.

Este servicio se ha dado en colaboración con una empresa de reinserción social en el campo de la gastronomía, que acompaña, forma, educa y emplea a jóvenes de colectivos en desigualdad.

Brecha educativa y becas

Como consecuencia del cierre de las aulas y tener que seguir los alumnos las clases de forma digital, se ha abierto una brecha educativa en aquellas familias sin medios informáticos para que sus hijos pudieran seguir las clases.

Por ello, y gracias a una donación de Cáritas Española, se ha podido dotar al proyecto Vértice de Parla, de tablets para favorecer la conexión telemática de muchos de sus jóvenes con sus centros educativos. Vértice es una iniciativa de apoyo escolar y prevención.

En este mismo sentido desde la Escuela Comarcal Arzobispo Morcillo de Valdemoro, se han facilitado equipos informáticos a alumnos sin recursos digitales, y se les ha provisto de conexión a internet, para que pudieran seguir las clases como el resto de sus compañeros.

Para Enrique Carrero, director de Cáritas Diocesana de Getafe “cuando se trabaja con tesón para ayudar a los demás, llega la inspiración y los impulsos creativos”.

 

Cáritas Getafe