El esplandor del Corpus en tiempos de crisis

La calamidad del coronavirus que azota a la humanidad ha hecho que entremos en  una profunda crisis sanitaria, económica y hasta antropológica. El mapa mundial de la pandemia arroja, hasta este momento, másde siete millones de casos, superando los cuatrocientos mil fallecidos. A esto se une el desplome del tejido económico con tremendas consecuencias para los más pobres. Además, en el largo periodo de confinamiento ha sido inevitable que muchas personas, en su estructura como ser humano, se hayan resquebrajado por la incertidumbre, la aprensión y el pánico vivido.

En el momento presente, muchos países comienzan a dar los primeros pasos de una desescalada precaria. De ahí, que la advertencia del Papa Francisco este cargada de realismo: “Estad atentos, ¡no cantéis victoria antes de tiempo! Es necesario seguir con las normas vigentes. Gracias a Dios estamos saliendo de la fase más fuerte, pero con las prescripciones de las autoridades” (Vaticano 7.6.2020).

En este escenario, la Iglesia católica se dispone a celebrar una de las grandes solemnidades del calendario litúrgico como es el Corpus Christi: manifestación del “asombro eucarístico” por nuestras calles. Es evidente, que como ha sucedido con las otras grandes celebraciones cristianas, se tendrá que acomodara los tiempos que corren.

La fiesta del Corpus, se remonta al siglo XIII por la bula Transiturusdel papa Urbano IV. Este día, los cristianos hacemos memoria agradecida por el don del Sacramento de la fe, nos postramos en adoración ante Jesús Sacramentado y manifestamos visiblemente que“el Amor de los amores” vence al mundo y nos da la vida eterna. Toda esta enseñanza ha calado hondamente en la piedad popular, que lo ha plasmado en el arte, la orfebrería, la música y en las costumbres de cada pueblo que ha sabido unir la cultura con la caridad hacia los necesitados

Este año, el esplendor de la procesión eucarística se quedará entre los muros de los templos y en la vivencia de la Iglesia que sabe que no puede vivir sin la Eucaristía.Tendremos que llevar la procesión por dentro: con un corazón convertido, una mente abierta a lo que Dios nos está hablando en esta epidemia y con unos sentimientos como los de Cristo.Sabiendo prolongar la mesa eucarística a la mesa de los pobres y necesitados del Covid-19. Porque la mayor grandiosidad del Corpus siempre es la Caridad.

Hace unos días, se presentaba la Memoria Anual de las Actividades de la Iglesia Católica en España 2018. Los abundantes datos que recogen, revelan perfectamente la unión del culto con la vida, la espiritualidad con la acción samaritana de una Iglesia en salida, que sabe muy bien que ante la sociedad de la increencia, solo valen aquellas “obras que son amores y no buenas razones”. Una muestra es la realidad de más de cuatro millones de personas atendidas en los centros sociales de la Iglesia.También se podrían añadir otras cifras sobre las actuaciones en los campos de: educación, universidades, sanidad, formación y patrimonio cultural, que ponen de manifiesto cómo la Iglesia es un bien social que, a pesar de la pandemia, vive la caridad de puertas abiertas las veinticuatro horas del día.

Todo este trabajo en beneficio de la sociedad española se debe a la incansable labor de sacerdotes, religiosos y laicos que conscientes de su fe en Jesucristo, encuentran en el alimento del pan eucarístico, la fuerza necesaria para ser discípulos misioneros y extender por el mundo el mandamiento supremo delAmor (Jn 13,34). A estos los encontramos enrolados en parroquias, comunidades cristianas, grupos eclesiales,instituciones benéficas y sobre todoen los numerosos voluntarios de Caritas, Manos Unidas, y el millón largo de Hermandades y Cofradías, muchas de ellas nacidas alrededor del culto eucarístico que son expresiones vivas de launidad entre Eucaristía y Caridad. Una vez más, el “esplendor eucarístico” nos lleva a sentar en nuestra mesa a los pobres de la tierra.

En definitiva: realizar y actualizar el Memorial de la muerte y resurrección de Cristo hasta que Él vuelva, es el tiempo donde el sacramento del hermano se llama Caridad.

+ Juan del Río Martín

Arzobispo Castrense de España

 

 

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".