“Tras la pandemia el futuro de los migrantes se presenta aún más difícil”

Con la pandemia del COVID-19 y el decreto del Estado de Alarma nuestro país se paró. Sin embargo, lo que no se detuvo fue la atención a los migrantes que residen en la diócesis de Cádiz y Ceuta. Desde el primer momento, el Secretariado Diocesano Migraciones articuló una serie de medidas que han permitido seguir dando asistencia a todas las personas que salieron de sus hogares buscando un futuro mejor y se han visto sorprendidos por esta difícil situación.

Hablamos con Ana María Rizo, responsable del Área Social de Inmigración del Secretariado Diocesano de Migraciones, sobre cómo están viviendo estos duros momentos y qué soluciones están ofreciendo.

P- Hace más de dos meses el mundo se paraba, pero lo que no se ha detenido ha sido la atención a los migrantes que llegan a nuestra diócesis. ¿Cómo ha afrontado el Secretariado de Migraciones esta situación y cómo ha seguido ofreciendo sus servicios? 

R- Desde el Secretariado tuvimos claro desde el primer momento que no podíamos dejar a los inmigrantes desatendidos en estos tiempos difíciles, así que nos tuvimos que reinventar para seguir llevando a cabo nuestra misión.

Desde que se declaró el Estado de Alarma tuvimos que suspender todas las actividades presenciales, pero el equipo de trabajadores y voluntarios hemos seguido trabajando telemáticamente. La acción del Secretariado de Migraciones se divide fundamentalmente en dos áreas: la formación para la promoción y la integración sociolaboral de los inmigrantes, y el acompañamiento humano y pastoral de los proyectos migratorios de estas personas, todo ello marcado por un trato cercano hacia ellos. A pesar de todo, el equipo de voluntarios ha continuado impartiendo las actividades formativas, como las clases de español o la preparación para la obtención de la nacionalidad española, de manera telemática, al igual que los servicios que se ofrecen desde el área social. Lo único que ha seguido funcionando presencialmente ha sido el proyecto de ayuda humanitaria en Tartessos.

Por otro lado, el centro de atención a migrantes de Ceuta también ha seguido funcionando de forma telemática.

P-Si para nosotros el confinamiento ha sido duro no me quiero imaginar para los migrantes que llegan con la esperanza de emprender una nueva vida y han visto truncadas sus expectativas con esta situación de encierro obligado ¿Cómo lo han vivido y lo están viviendo?

R- Como para todos, están siendo tiempos difíciles. Por ejemplo, para los chicos acogidos en el Centro Tartessos ha sido especialmente duro. Cuando se decretó el Estado de Alarma había 42 personas acogidas, que han tenido que pasar allí todo el confinamiento, cuando sus planes, lógicamente, eran otros. Además, nuestro programa de acogida es un recurso de ayuda humanitaria pensado para que estén poco tiempo mientras se recuperan, encuentran a algún familiar o algún conocido… En este caso, estas personas que han visto bloqueados sus proyectos, han tenido que convivir durante mucho tiempo confinadas con otras personas desconocidas, de nacionalidades distintas, con una cultura y una forma de ser muy diferente, algo que ha provocado algunos conflictos en la casa. Incluso algunos han sufrido episodios de estrés y de ansiedad al haber dejado lejos a su familia, venir con unas pretensiones, saber que sus seres queridos están esperando ayuda económica para poder sobrevivir y ellos aquí, encerrados sin poder hacer nada.

En este sentido, el equipo de acogida ha solventado los problemas que han ido surgiendo. Han tenido que reinventarse y poner en marcha actividades para ocupar el tiempo libre, talleres sobre la gestión de emociones, reuniones con los chavales acogidos para valorar el funcionamiento de la casa, las normas… y, en definitiva, hacerles entender por qué no se podía salir a la calle.

P- ¿Cuáles han sido las principales necesidades que se les han presentado a los migrantes durante esta situación y cómo las habéis solventado?

R- Con los inmigrantes acogidos las necesidades han sido sobre todo el apoyo emocional y ocupación del tiempo libre.

Por otro lado, las personas migrantes que viven en el territorio diocesano están sufriendo las mismas dificultades que el resto de los ciudadanos de nuestro país pero con el agravante de que el colectivo migrante suele ocupar puestos de trabajo relacionados con la hostelería y el servicio doméstico, que están siendo de los más perjudicados. Además, a los inmigrantes se les suma la falta de redes de apoyo familiar y que, por su situación administrativa en nuestro país, no pueden acceder a las ayudas públicas que se están concediendo desde el gobierno.

Con respecto a las principales demandas, han sido el empleo y ayudas para cubrir las necesidades básicas, así como información y asesoramiento jurídico.

Desde el principio del confinamiento el Secretariado puso en marcha una campaña de donativos a la que la gente ha respondido con una gran generosidad y que nos ha permitido paliar las necesidades más urgentes. También, gracias a la colaboración de la Fundación Cajasol, pusimos en marcha una campaña de recogida de alimentos con la que pretendemos atender a unas cien familias.

P-¿Se ha notado durante el confinamiento un descenso de llegadas de migrantes?

R- Evidentemente se ha notado. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los migrantes que llegan a Europa lo hacen por aeropuertos y fronteras que actualmente están cerradas, con lo que ha habido un descenso de llegadas bastante importante.

En cuanto a las llegadas por mar a las costas andaluzas, parece que la ruta del mediterráneo también ha sufrido un descenso bastante significativo. Por Ceuta y Melilla solo se ha registrado un salto a la valla en esta última. Sin embargo, a Canarias si que han seguido llegando.

P-   Ahora que se habla tanto de la llegada de la «nueva normalidad» ¿Cómo se presenta el futuro en el ámbito de las migraciones, sobre todo en estos momentos en los que hay más restricciones si cabe con el cierre de las fronteras?

R- El futuro se presenta muy difícil, tanto para los que ya están aquí, porque van a tener que vivir la crisis que vamos a sufrir toda la población, aunque ellos más desprotegidos; como para esas personas que están tratando de venir a Europa, huyendo de situaciones de conflictos bélicos, hambruna, que estén buscando protección internacional… porque el control de las fronteras se va a endurecer.

P-   Estamos inmersos en una crisis sanitaria pero que ha derivado en una crisis económica. ¿Con qué recursos cuenta el Secretariado Diocesano de Migraciones y de qué manera podemos ayudar?

R- Seguimos funcionando con los mismos programas que teníamos hasta antes de la pandemia, solo que ahora de manera telemática. Si alguien quiere ayudar lo mejor es que se ponga en contacto con la Fundación Centro Tierra de Todos en el teléfono 956 290 714.

(Diócesis de Cádiz y Ceuta)

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