Santísima Trinidad Junio 2020 – ¿En qué Dios crees? ¡Creo en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo!

En mis visitas a las escuelas cristianas de la Diócesis dedico un tiempo a responder a las preguntas de los alumnos de cada curso. Los de primaria preguntan sobre todo qué es un obispo, qué hago, qué me gusta, qué deporte prefiero, cuál es mi equipo favorito… Los alumnos de ESO acostumbran a manifestar con preguntas sus preocupaciones afectivas, familiares y también religiosas. Los mayores incluso entran en Internet a buscar las preguntas más difíciles.

Recuerdo que en la visita a cuarto curso de ESO, en una escuela concreta, después de las presentaciones y de mi introducción invitando a hacer preguntas, un chico alto y muy bien plantado –que parecía el portavoz de la clase– se levanta y, en nombre de todos, afirma: “Hoy tendrá muy poco trabajo entre nosotros. Todos hemos constatado que muchos de nosotros no creemos en Dios, y por eso no tenemos preguntas”.

Yo me quedo en silencio por unos momentos y a continuación respondo: “¡Pues yo tampoco creo en Dios!”. Todos se quedan sorprendidos, pero el muchacho continúa: “Usted sí cree. ¡Vamos, no nos engañe!”. Le respondo que, en el Dios en quién no creen, seguramente yo tampoco creo. Entonces, el chico se vuelve hacia sus compañeros y les dice: “Si os parece, hablemos”. Y así fue. Sin embargo, les advertí: “Si abrimos este tema la cosa irá para largo…”.

Resumiendo: En el Dios en quien no creían yo tampoco creo, porque no es nuestro Dios. Me esforcé para explicar quién es el Dios que de alguna manera conocemos y en quien creemos, porque confiamos en Jesucristo. La conversación fue interesante, y al acabarse el tiempo el muchacho manifestó: “Pues mire… Gracias, porque hemos podido hablar de Dios, que nunca lo podemos hacer. Ni en casa, ni con los amigos, ni aquí en la escuela”.

La pregunta sobre Dios es una cuestión abierta. La vida de toda persona continúa siendo un misterio lleno de interrogantes, que a la corta o a la larga llevan a preguntarse por Dios. La búsqueda de la felicidad, la pregunta por el destino de cada cual, por el sentido de la vida, por el amor, por la realización personal… Quizás muchos no buscarán respuesta, pero la pregunta es viva y penetrante, sobre todo en los momentos de constatación de la fragilidad y de la limitación humana.

Ciertamente hay que afirmar que los cristianos creemos en Dios, pero en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. En Dios, que es Unidad y Trinidad, un solo Dios en tres personas.

Y entonces suele venir la pregunta de siempre: “¿Y cómo lo sabéis? ¿Cómo lo podéis afirmar?”.

Jesús proclama la Buena Noticia: Dios se nos ha dado a conocer como Padre del amor y de la misericordia, como Hijo encarnado en la humanidad como Salvador, y como Espíritu comunicador de los dones divinos.

Démonos cuenta de la presencia y de la acción de la Trinidad en nuestra vida.

Fuimos bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y envueltos en su amor.

Cuando hacemos la señal de la cruz sobre nosotros mismos, invocando a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, estamos recordando que Dios impregna nuestra vida concreta.

La liturgia de la Iglesia es plenamente trinitaria, desde el comienzo, en todas las plegarias, hasta la bendición final.

Podemos hablar del misterio de Dios, pero no de un Dios desconocido sino de Dios que se nos ha dado a conocer porque nos ama. Jesús lo vive, lo enseña y lo atestigua con la propia vida. Esta es la Buena Nueva.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.