«La Doctrina Social de la Iglesia es el Evangelio hecho vida»

Francisco J. Sánchez Heras, María Rosa Gutiérrez Majadas, Alfonso Clavero Montenegro y José Miguel Santos Paradas,

La formación en Doctrina Social de la Iglesia es una recomendación constante en el siglo XXI y una de las intuiciones formuladas en el reciente Congreso de Laicos «Pueblo de Dios en Salida». Algunos malagueños formados en la Fundación Pablo VI y la Universidad Pontificia de Salamanca recomiendan el Máster que esta institución ofrece cada año.

FRANCISCO J. SÁNCHEZ HERAScasado, padre de tres hijos y director de Cáritas Diocesana de Málaga

«El máster de DSI me aportó sobre todo fundamento para vivir mi fe en sociedad. Tuve la suerte de poder hacerlo con un profesorado, un programa y una metodología que me ayudaron a conocer con hondura la enseñanza social de la Iglesia. El estudio sistematizado me forjó y hasta hoy me ayuda a vivir más plenamente mi compromiso social cristiano. Supone para mí un pilar esencial en mis criterios de discernimiento de acción y un estímulo permanente. Es el mensaje evangélico hecho vida. Aún me sigue impresionando la profundidad del pensamiento social cristiano que el máster me descubrió, nuestra identidad católica con un patrimonio histórico de compromiso por encarnar los valores evangélicos. Con profundo agradecimiento recuerdo cómo me presentaron la sabiduría del corazón de una madre esperanzada en la humanidad. Lo recomiendo, porque es un tesoro aún por descubrir y una necesidad para poder testimoniar nuestra fe».

MARÍA ROSA GUTIÉRREZ MAJADAS, casada, con dos hijos y dos nietos, y Coordinadora Arciprestal de Caritas Fuengirola

«Cuando finalicé los estudios de licenciatura en Ciencias Religiosas y, sobre todo, cuando terminé la Tesina sobre la “La espiritualidad laical después del Concilio Vaticano II», comprobé cuán necesaria es la formación de los laicos en todos los sectores para poder dar una respuesta de nuestra fe razonada y razonable en nuestra sociedad de hoy. Concretamente esto me llevó a un planteamiento personal y de convicción que me hizo investigar cómo ampliar estos conocimientos en el campo de lo Social, sobre todo en la Pastoral concreta de Cáritas, que es donde realizo mi voluntariado.

Apoyada por Caritas Diocesana de Málaga, solicité inscripción que me aceptaran en la UPSA para realizar el Máster en DSI.

A pesar de ser un Máster con posibilidad de hacerse on line, y que al principio me resultó difícil ubicarme en cómo prescindir de esas tutorías presenciales que tanto ayudan, debo decir que este Máster cuenta con un apoyo fantástico a nivel de ayuda y seguimiento del alumno. Su metodología es asequible y muy cercana para cualquier persona que pueda acceder al mismo, y recomendaría e invitaría a cursarlo a todas las personas que deseen trabajar por una mayor justicia social, conocer qué dice el Magisterio de la Iglesia sobre esto y ante todo ampliar y abrir nuestro campo de estos y otros conocimientos tan necesarios para situarnos en la realidad social de la Iglesia, que somos todos. Es una experiencia que a todos invito a seguir y que marca tu implicación laical y visión de muchas cosas que desconocemos».

JOSÉ MIGUEL SANTOS PARADAS, casado, padre de dos hijos y director del colegio de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia en La Palma-Palmilla.

«Mi recomendación parte de la tesis central de mi Trabajo Fin de Máster, cuyo título fue La Doctrina Social de la Iglesia (DSI), verdadera praxis cristiana de liberación. Entendemos a la DSI como la sabiduría y enseñanza social de la Iglesia que se ha ido gestando a lo largo de los años. Debemos ver esta enseñanza como un impulso para bajar a la calle de la realidad, donde lo humano está en juego. Esta enseñanza debe ser signo visible de la alegría de nuestra vida cristiana, la alegría del Evangelio, la alegría de la enseñanza social de la iglesia vivida por comunidades cristianas y hombres de buena voluntad. Debemos superar la DSI como un dossier de encíclicas, documentos, citas, números e iniciales; esta sabiduría de la Iglesia de los pobres, que escucha el clamor del pueblo, que está presente entre sus ovejas, que huele a realidad, nos ofrece los criterios para discernir el modo concreto en el que estar en el mundo, encarnando las palabras y enseñanzas que nos han ido ofreciendo comunidades cristianas, conferencias episcopales y pontífices.

Debemos animar y contagiar a nuestras comunidades para encarnar esta sabiduría. Como nos sigue diciendo Pablo VI, nuestro mundo necesita más a los testigos que a los maestros, o si escucha a los maestros es porque, primero, son testigos. La DSI nos debe llevar al ardor misionero que se encarna en la realidad. Esta enseñanza no se puede confinar en un compendio; más bien, nos empuja a vivir en los desiertos de la intemperie y en las periferias. Si me permiten esta sentencia, me atrevo a decir que la mayor herejía que se puede hacer sobre la DSI es separar su mensaje del mensajero que la porta en su vida, la DSI está preñada de la buena noticia de estas enseñanzas. Ésta tiene su principio y fundamento en la Palabra Encarnada; ser fiel a ella, supone también, ser palabra encarnada en las grietas de nuestro mundo. La DSI no puede ser un mensaje que enviamos sin enviarnos a nosotros mismos. Nos recuerda Benedicto XVI que vivimos en mundo que nos hace más cercanos (por los vínculos tecnológicos y la hiperconectividad) pero no más humanos (privados del encuentro que nos vincula con el hermano, con su vida, con su historia). La esencia de la DSI no es la comunicación del mensaje; la esencia de la DSI es la comunión del mensajero con el hermano».

ALFONSO CLAVERO MONTENEGRO, casado, padre de tres hijos y director de los apartamentos para mayores sin hogar y acompañante arciprestal de Cáritas

«La realización del master en DSI supuso un crecimiento personal  en varios aspectos. Por un lado en el ámbito académico, laboral… el rigor y seriedad de las materias a estudiar me ayudaron a conocer y profundizar acerca de las distintas reflexiones y planteamientos que la Iglesia, a la luz del Evangelio,  concreta en su magisterio, tanto desde una perspectiva histórica como en la actualidad, sobre los distintos ámbitos de la sociedad como puedan ser el mundo del trabajo, la política, la economía… y que afectan directamente al desarrollo de la persona en plenitud.

Estos conocimientos ayudan a comprender los propios mecanismos de la sociedad y como la Iglesia puede aportar desde sus planteamientos, sus valores… a un desarrollo más justo para todos, además de dotarte de las herramientas y recursos necesarios para poder analizar y discernir sobre los retos sociales de nuestros días y llevar cabo una pastoral social comprometida y acorde a los criterios de nuestra Iglesia.

Por último no quiero dejar de señalar cómo también los aspectos teológicos y bíblicos que se abordan en el máster, y que son la base la Doctrina Social, me ayudaron a crecer en la fe y dar razón de la misma, por lo que animo a cualquier creyente a realizarlos.

MÁSTER DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

La Fundación Pablo VI y la Universidad Pontificia de Salamanca han puesto en marcha una nueva edición del Máster Universitario en Doctrina Social de la Iglesia. El Máster responde a la necesidad que tienen las comunidades pequeñas, las Cáritas, las personas que trabajan en entidades de acción social y pastoral de ampliar su formación. Hasta el 7 de septiembre está abierto el plazo de inscripción a este Máster Universitario en Doctrina Social de la Iglesia, que dará comienzo el próximo 14 de septiembre.

(Ana María Medina, Diócesis de Málaga)

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