Día Mundial del Medio Ambiente 2020

El Día Mundial del Medio Ambiente es la fecha más importante en el calendario oficial de las Naciones Unidas, desde 1974, para fomentar la acción ambiental. En 2020 el tema es la biodiversidad –motivo de preocupación tanto urgente como existencial–. “Eventos recientes, como los incendios forestales sin precedentes en Brasil, California y Australia, la invasión de langostas en el Cuerno de África y ahora la pandemia de la covid-19, demuestran la intrincada relación entre los humanos y las condiciones del mundo en el que vivimos. La biodiversidad es la base que sustenta toda la vida. La deforestación, la invasión de hábitats de vida silvestre, la agricultura intensiva y la aceleración del cambio climático la han alterado, con las graves consecuencias para la humanidad, incluido el colapso de los sistemas alimentarios y de salud, que esa alteración conlleva”. (Fuente, ONU).

La casa común en la que todos habitamos ha de ser cuidada con la adecuada atención, pensando en la sostenibilidad y en las generaciones futuras.

Manos Unidas realiza su trabajo, desde hace ya varios años, profundizando en la relación entre la lucha contra el hambre y la pobreza, el medio ambiente y el cambio climático, identificado actualmente como una de las amenazas más graves que viven nuestros socios locales en muchos lugares del mundo.

Por ello, en Manos Unidas:

  • Apoyamos proyectos de gestión, recuperación y protección de recursos naturales de manera durable, como la lucha contra la deforestación y degradación de los bosques y contra la desertificación.
  • Promovemos las energías renovables y limpias; y la educación y formación ambiental de sociedad civil, organizaciones de base, comunidad educativa y autoridades públicas.
  • La prevención de desastres es otra labor que abordamos a través de nuestros proyectos, fomentando la resiliencia y reduciendo riesgos en situaciones críticas provocadas por el cambio climático y los desastres naturales.

En 2019, dentro de nuestro sector de trabajo de medio ambiente y cambio climático, apoyamos un total de 22 proyectos de desarrollo (cinco en África, cinco en Asia y doce en América latina), por un importe de más de dos millones de euros, que beneficiaron directamente a más de 130.000 personas.

Dos ejemplos concretos

Camboya

En la provincia de Siem Reap, situada al norte Camboya, uno de los países más pobres del Sudeste asiático, el ratio de pobreza extrema en las zonas rurales es más alto que en el resto del país y alcanza hasta un 24%,

El principal sector productivo es la agricultura, fundamentalmente el cultivo del arroz, del que vive el 81,5% de la población. El cambio climático provoca temporadas de largas y graves sequías intercaladas por temporadas de lluvias torrenciales y graves inundaciones.

En este difícil contexto, la organización camboyana DPA, que lleva más de 12 años trabajando, ha contando con el apoyo de Manos Unidas para una intervención en 27 pueblos pertenecientes a 4 comunas de la provincia de Siem Reap, que es la continuación de una fase anterior desarrollada en 16 pueblos más. Con ella, más de 14.000 personas van a mejorar, de forma directa o indirecta, su seguridad alimentaria, los medios de vida y los ingresos de los hogares; y fortalecerán la respuesta comunitaria y la resiliencia ante los desastres, con la elaboración e implementación de planes comunitarios de reducción del riesgo de desastres naturales y de adaptación al cambio climático.

La aportación solicitada a Manos Unidas supone el 72% del coste total del proyecto y se dirige a cubrir costes de construcción de los almacenes, equipos y materiales, personal, fondo rotatorio, desplazamientos, funcionamiento y auditoría y evaluación del proyecto.

Perú

En otro país, concretamente en Perú, y en el distrito de Quisqui, uno de los doce que conforman la provincia de Huánuco, tiene lugar otra de las iniciativas medioambientales que apoyamos. Quisqui se encuentra en condición de extrema pobreza con bajos niveles de ingreso, bajos niveles de producción, infraestructuras productivas y sociales deficientes, teniendo, por consiguiente, un bajo nivel de desarrollo humano. Las comunidades que allí viven son andinas y cultivan generalmente en terrenos de laderas, con pendientes pronunciadas y desprovistas de vegetación, en donde la erosión y pérdida de los suelos condiciona su producción agropecuaria, y donde la comercialización para estos productos tiene una distorsión generada por los comerciantes que perjudica a los productores.

El socio local que implementa el proyecto, con el apoyo de Manos Unidas, es el Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente (IDMA), organización no gubernamental fundada en 1984, a quien acompañamos en su empeño por mejorar la calidad de vida y la conservación del medio ambiente en las comunidades de distrito de Quisqui, con actividades encaminadas a mejorar la productividad de los sistemas productivos, al fortalecimiento de las capacidades o a la implementación de técnicas agroecológicas, entre otras cosas, para una producción sana y certificada para comercializar en mercados nacionales e internacionales sin que ello vaya en detrimento del buen uso de los recursos naturales locales.

Además el proyecto, que va a beneficiar indirectamente a 750 personas, cuenta con una vertiente de incidencia política, con talleres y pasantías con autoridades y líderes que permitan comprometerlos en el desarrollo del distrito; y con una vertiente educativa, que involucra a toda la comunidad en la promoción de un ambiente sano y en la sensibilización de las nuevas generaciones.

Medioambiente y Laudato Si’

El 18 de junio de 2015 era presentada, en rueda de prensa en Ciudad del Vaticano, la encíclica “Laudato Si’ (Alabado Seas), sobre el cuidado de la casa común”. A lo largo de las 192 páginas, Francisco llamaba la atención sobre la íntima unión que existe entre la degradación ambiental y la degradación humana, con un lenguaje directo y particularmente incisivo, que nos llevaba a reconocer nuestra responsabilidad directa en esta degradación, que afecta, directamente, a los más vulnerables.

Un texto que sirvió para hacer un llamamiento urgente a los responsables políticos, a las comunidades y movimientos, y a la gente de todos los credos y edades para actuar decidida y genuinamente por el clima y por la justicia social.

Manos Unidas asumió en ese momento (y sigue asumiendo) la llamada de Francisco para contribuir, desde nuestro trabajo, a la renovación cultural basada en una conversión ecológica integral, que parta de “una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conforme una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático”. (LS,111).

Ahora, cinco años después de su publicación, y tras la celebración de una semana completa, el pasado mes de mayo (16 al 24), para recordar su importancia y vigencia, el papa Francisco ha querido “convertir” esa semana en todo un año de reflexión y acciones concretas en torno a la encíclica, gracias a la iniciativa del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que durará hasta el 24 de mayo de 2021, y con un objetivo claro: “llamar la atención sobre el clamor de la Tierra y de los pobres”.

Trabajo en red

El tema de la ecología que el Papa trata en esta encíclica, fue y sigue siendo un asunto de reflexión para nuestra organización, y para otras redes de cooperación de las que formamos parte. Entre todos los temas que tienen que ver con una ecología integral, la degradación del medio ambiente es un problema del que, sobre todo, somos responsables los países más industrializados, y cuyas consecuencias impiden un mayor avance en la lucha contra el hambre.

La celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, el 5 de junio, es una jornada de especial significado para la Campaña “Si cuidas el planeta, combates la pobreza”, una de las iniciativas de trabajo en red en las que participa Manos Unidas. Las entidades que impulsan la Campaña bajo el nombre común de “Enlázate por la Justicia” (Cáritas, CEDIS, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES (Red de Entidades para el Desarrollo Solidario), han trabajado estos últimos años denunciando y concienciando sobre las graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas que plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad, cuyos peores impactos probablemente recaerán, en las próximas décadas, sobre los países en desarrollo y las regiones más vulnerables.

Ante la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente 2020, “Enlázate por la Justicia”  presentó, el pasado 28 de mayo su último informe, culminando con él el ciclo “Conecta Pobreza” con el que desde hace más de un año han venido analizando en profundidad cómo afecta al planeta y a las personas nuestros hábitos de consumo y estilos de vida.  En esta ocasión se ha analizado la industria de la moda, la segunda más contaminante del mundo después de la petrolífera, y los impactos sociales y ambientales del sector textil a través de las cinco etapas del ciclo de vida de la ropa, constituido por la extracción de materias primas, la producción de tejidos y su confección, el transporte, el consumo y residuos generados.

(Manos Unidas)

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