Interioridad y gratuidad, valores en alza

La pandemia del coronavirus ha abierto caminos no siempre transitados por todos, y para otros, completamente nuevos. No ha faltado quien en varias ocasiones ha manifestado que a lo largo de estos meses de confinamiento su vida ha cambiado y se ha abierto a nuevas dimensiones. Ha sido un tiempo de más reflexión, de lectura pausada, de oración relajada y también, como novedad, en familia, de una nueva percepción de los acontecimientos como ocasión para leer cómo nos interpelan y nos hacen contemplar la realidad con otros ojos.

La experiencia de los primeros discípulos de Jesús nos ha hecho ver que no podemos quedar boquiabiertos mirando al cielo o hacia otro lado, sino que debemos tener los pies en el suelo y trabajar el mundo que tenemos que transformar según el Evangelio. Como si Jesús nos dijera: «Aquí y ahora os toca a vosotros, pero no tenga miedo, que yo estaré cada día con vosotros». Este tiempo de pandemia también nos ha hecho poner los pies en el suelo y mirar en una única dirección, la que nos ha de traer la salud, la que es vía de cariño y solidaridad, la que nos ha de conducir a una nueva situación laboral que favorezca a los más afectados económicamente por los despidos, ERTE, desempleo y los que se han quedado sin ninguna previsión de futuro. La visión nueva adquirida ha sido una mirada al interior, un descubrimiento de la interioridad que explica muy bien la acción del Espíritu uniéndose a nuestro espíritu para vivir de una manera muy nueva. El reencuentro con Dios, que nos ha amado primero.

En estos meses, y todavía hoy, estamos contemplando con dolor a los enfermos y a los que durante este tiempo han perdido la vida, con muchos dramas humanos indescriptibles de soledad, de dolor, de separación del afecto familiar, de la impotencia que nos hace sentir débiles ante la muerte. Esta es la realidad que Dios quiere que transformemos y nos envía a ello. Todos lo sabemos y desde nuestro lugar hemos intentado dar lo mejor de nosotros, testimonio que ha sido fácil de descubrir y reconocer y que incluso los más pequeños han captado más que nadie. Lo explicaba el telediario a partir de las afirmaciones de un grupo de niños, los cuales respondiendo sobre su futuro ponían de relieve el valor de la gratuidad. Lo hacían resaltando el trabajo del personal sanitario y su acción de curar a los enfermos, o también valorando las tareas del hogar asumiendo responsabilidades compartidas entre toda la familia. El periodista hacía este comentario: «Es curioso, no han aparecido para nada ni el dinero ni la competitividad». Apostemos, pues, por valores sólidos que brotan de un interior que deja actuar el Espíritu y irradia gratuidad.

+ Sebastià Taltavull

Obispo de Mallorca

Mons. Sebastià Taltavull Anglada
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Mons. D. Sebastià Taltavull nace en Ciutadella de Menorca (Baleares), el 28 de enero de 1948. Después de los primeros estudios en la Compañía de Maria y en el Colegio salesiano, el año 1959 ingresa en el Seminario diocesano de Menorca y cursa los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. El 23 de septiembre de 1972 recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de Menorca, después de cursar estudios en la Facultad de Teología de Cataluña y obtener la Licenciatura en Teología dogmática. CARGOS PASTORALES El mismo día de la ordenación sacerdotal es nombrado Director de la Casa diocesana de Espiritualidad de Monte-Toro (1972-1984) y Delegado diocesano de Juventud (1972-1989). Dos años después, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Monte-Toro, Patrona de Menorca (1975-1984). Es elegido Secretario del primer Consejo Diocesano de Pastoral (1973-1977) y Secretario del Consejo del Presbiterio y Colegio de Consultores (1983-1989). Fue Consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos, de grupos de Revisión de Vida del MUEC y de Escultismo entre 1977 y 1989. Recibe el encargo de Formador (1977-1984) y Profesor de Teología dogmática (1977-1994) del Seminario y del Instituto Diocesano de Teología. Fue Rector del Seminario Diocesano de 1995 a 2002. El año 1984 es nombrado Párroco de San Rafael de Ciutadella, cargo que ejerce hasta 1992, año en que es nombrado Consiliario del Centro Catequístico de San Miguel (1992-2005). El 23 de septiembre de 1989 es nombrado Vicario General de la Diócesis de Menorca y Moderador de la Curia, cargos que ejerce hasta el año 2002, año en que es nombrado Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Catedral y de San Francisco de Asís de Ciutadella y elegido Deán-Presidente del Cabildo y Penitenciario de la Catedral (2002-2005). Le es asignada la tarea de Moderador de la Asamblea Diocesana de Menorca celebrada entre los años 1996-1998. Además de trabajar en el Secretariado Diocesano de Catequesis en los Departamentos de Catequesis de adolescentes y jóvenes (1973-1995) es nombrado Delegado Diocesano de Catequesis (1989-1995) y forma parte del Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares (SIC), dedicándose especialmente a la catequesis de adolescentes, jóvenes y catequesis familiar. Como Consiliario ha trabajado en los Equipos de Matrimonios de Nuestra Señora (1988-2005) y se ha dedicado a la preparación y formación de catequistas (1973-1998) y de los matrimonios-catequistas de grupos de Catequesis familiar (1998-2005). Para los años 2002-2005 fue nombrado Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y para las Relaciones Institucionales. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona por Benedicto XVI el 28 de enero de 2009 y recibió la Ordenación episcopal el 21 de marzo de 2009. Es administrador apostólico de Mallorca desde el 8 de septiembre de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Pastoral Social. Anteriormente, fue miembro del Consejo Asesor de la Subcomisión de Catequesis y desde junio de 2005 Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hasta su nombramiento como Obispo. Desde 2009 hasta 2011 fue miembro de dicha comisión. En 2011, fue elegido Presidente de dicha Comisión.