El taller de Bonifacia, más presente que nunca

Casi 150 años después de la creación de los Talleres de Nazaret, el legado de Bonifacia sigue vigente. Aquella mujer sencilla, humilde y luchadora se enfrentó a la dura realidad de una época con grandes cambios sociales y laborales, en los que las mujeres eran las grandes olvidadas. Hoy, muchas mujeres se siguen enfrentando a situaciones de vulnerabilidad en medio de una pandemia que ha dejado miles de muertes y millones de damnificados económicos.

Bonifacia luchó contra el hambre y la pobreza e intentó dar respuesta a la situación de las mujeres pobres que querían y necesitaban trabajar a través de su Congregación y sus talleres. Las dificultades, el cansancio y las injusticias no minaron su espíritu y, con 28 años, montó su propio taller de cordonería, pasamanería y otras labores. Convirtió este espacio en un punto de encuentro y acogida, en el que transmitió su visión del trabajo como una manera de hacer a las personas más libres e iguales, y una de las mejores formas de colaborar con el sueño de Dios para el mundo.

Dos siglos después, las Siervas de San José, la ONGD Taller de Solidaridad y la Fundación Marcelino Champagnat, del Instituto de los Hermanos Maristas, impulsan el Proyecto Hilandera, un taller ético textil y de promoción social que forma y emplea a mujeres en situación de vulnerabilidad del barrio malagueño de la Carlinda.

Entonces, fue la cordonería y pasamanería lo que ayudó a las mujeres a forjarse un futuro. Hoy, son las mascarillas reutilizables las que se han convertido en el referente de un taller que quiere mostrar que es posible reinventarse en situaciones de crisis y dar respuesta a una doble necesidad social como la de contener la pandemia y seguir mejorando la vida de las mujeres a través del acceso a un empleo digno.

Entonces, las Siervas de San José tan solo contaron para empezar a trabajar con las máquinas de Bonifacia, pero después de muchas vicisitudes y de tener que dejarlo todo atrás en Salamanca, crearon un nuevo taller en Zamora, en el que pudieron continuar su sueño de vivir de su trabajo, y gracias a él acoger en la casa a chicas y mujeres con dificultades económicas y acompañarlas en un proceso de crecimiento de fe, de educación y promoción, que les permitiera labrarse un futuro con un trabajo digno.

Hoy, el Proyecto Hilandera mantiene sus máquinas de coser en marcha con seis trabajadoras y el personal técnico de las entidades. Aunque, gracias a la compra de estas mascarillas, espera poder dar trabajo y formación a más mujeres que por distintas circunstancias habían perdido la esperanza de tener un empleo digno y salir de una situación de crisis, que debido a la pandemia cada vez es más acuciante.

Por eso Taller de Solidaridad (TdS), a través de su marca de ropa ética Ropa Hecha con Amor, ha dado un paso más y está trabajando junto al Proyecto Hilandera en la elaboración y distribución de estas mascarillas únicas, cosidas con mimo y diseñadas con esmero. Una propuesta que pretende aunar la solidaridad, la sostenibilidad, el respeto al medio ambiente y el desarrollo económico, priorizando siempre a la persona. Se pueden comprar ya en la sede que la ONGD tiene en Lugo (calle Ramón Montenegro, 17) y a través de su tienda online www.tienda.tallerdesolidaridad.org

Unas mascarillas éticas fruto de aquella pasamanería, porque el legado de Bonifacia está más presente que nunca.

 

 

Taller de solidaridad