Sudáfrica. 31 de mayo, Jornada Nacional de Oración por fin de la pandemia

“Unidos en la acción y la oración podemos derrotar al coronavirus», escribe el Padre Paul Tatu, de la Oficina Episcopal de Comunicación y Medios, «Unámonos para asegurarnos de que salvamos a nuestra nación de este flagelo y continuemos tomando las precauciones necesarias contra la propagación del virus». De ahí la invitación dirigida a todos los sacerdotes y párrocos para que evalúen si, de hecho, pueden garantizar las normas de seguridad sanitaria para la reapertura de su iglesia a la comunidad. «Si no está seguro de poder cumplir las reglas, deje su iglesia cerrada», escribió el Padre Tatu, recomendando la máxima precaución. «No se culpará a nadie por esta elección», añadió, «porque la seguridad de la gente depende de ustedes». Una exhortación, en particular, se dirige a los ancianos para que eviten volver a la iglesia, porque son «más vulnerables». «Con el coronavirus, nadie está a salvo», enfatiza el Padre Tatu otra vez.

El pensamiento del responsable de comunicación de la SacBC va, va dirigido «a los hermanos y hermanas contagiados y afectados» por el Covid-19: «Recemos por ellos», dice, «y por todos aquellos que, de forma desinteresada, se ocupan de ellos mientras permanecen en primera línea». De ahí el llamamiento a todos los fieles a «llevar la máscara en público, a lavarse las manos a menudo y a respetar el distanciamiento social», porque «en esta época de pandemia, la libertad que tanto reivindicamos puede ser una elección que nos lleve a la muerte».

Por último, algunos datos: hasta la fecha, el 30 de mayo, los casos positivos de coronavirus en el mundo son 5,95 millones con más de 2 millones curados y 365 mil muertes. Específicamente, en Sudáfrica, las infecciones confirmadas ascienden a 29.240, con 14.370 curados y 611 muertos.

 

 

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