Las delegaciones diocesanas ponen en común su labor durante la crisis

(Archidiócesis de Oviedo)

Las cuatro Comisiones en las que las diferentes delegaciones diocesanas se encuentran organizadas han mantenido durante estos últimos días una serie de reuniones para poner en común cómo han vivido a nivel personal y profesional los meses más duros del confinamiento, y cómo se habían acercado, durante ese tiempo, a sus distintas realidades pastorales. Una iniciativa “muy positiva”, tal y como apunta el Vicario de Pastoral, el sacerdote Antonio Vázquez, que coordinó y estuvo presente en los encuentros, porque hubo delegaciones muy activas “que se adaptaron a las circunstancias del momento”, y que lograron realizar actividades virtualmente, y otras aprovecharon el parón para formarse y estar en contacto constante con los colaboradores. “En este tiempo hemos detectado la importancia de las nuevas tecnologías”, explica el Vicario de Pastoral de la diócesis, y también nos hemos dado cuenta de que “la realidad ha cambiado” y eso es algo que se notará también el próximo curso, para el que la diócesis comienza a prepararse”.

El día a día de cada Delegación es muy distinto, y como tal ha sido su actividad en este tiempo. En el Secretariado de Emigraciones, por ejemplo, que se encuentra dentro de la Comisión de Caridad de Caridad y Servicio, este tiempo ha servido para crear y poner en marcha una plataforma de solidaridad entre jóvenes inmigrantes que habitualmente frecuentan la Casa de las Religiosas de María Inmaculada de Oviedo, donde tiene la sede. De ahí surgió el proyecto “Jóvenes Solidarios para los Jóvenes”, con el lema “Uno somos todos”. “Es una iniciativa en la que van a poder colaborar con otros que han tenido mala suerte y se encuentran sin empleo y sin medios para salir adelante, principalmente con necesidades muy concretas”, explica la hermana Alicia Hernández, directora del Secretariado. “Lo comenté en el encuentro de la Comisión de Caridad y Servicio y lo vieron muy bien. Estamos muy contentos sobre todo porque ha sido de ellos mismos de donde ha surgido el deseo de solidarizarse con otros que lo están pasando mal. Así también dan a conocer el proyecto y se suscita en más jóvenes el afán de ser solidarios”.

Cartas a los presos, y formación para los voluntarios

La Delegación de Pastoral Penitenciaria, que forma parte de la misma Comisión de Caridad y Servicio, tampoco dejó en ningún momento de trabajar durante el confinamiento. El capellán subía tres veces por semana al Centro Penitenciario de Villabona, aunque únicamente podía acceder hasta el edificio de oficinas, donde, a instancias de los internos que así lo solicitaban, recogía cartas y mantenía reuniones con subdirectores, educadores o trabajadores sociales que demandaran su atención.  Además, se mantuvo el contacto vía correo electrónico con los voluntarios, y estos pudieron llevar a cabo cursos de formación permanente como “Acompañamiento pastoral ante la soledad y el desánimo”, “Misericordia y/o justicia” y “Humanizar la justicia”, para aprovechar un tiempo en el que no se podía acceder a los módulos. “Los voluntarios también estuvieron escribiendo cartas a los internos para no perder el contacto con ellos y acompañarles en unos momentos en los que no podían comunicarse ni tener vises con sus familiares y amigos”, explica el Delegado de Pastoral Penitenciaria, José Antonio Quintana S.J. “También se les envió a los internos una oración semanal con un comentario a las lecturas del domingo correspondiente, con el fin de sentirnos unidos entre nosotros”, y “se mantuvo la ayuda económica a los internos indigentes, unos 60, a razón de 20 euros mensuales”, una aportación que puede realizarse gracias “a los ingresos que nos hace Cáritas y a donativos que recibimos en la cuenta corriente de la diócesis a nombre de la Pastoral Penitenciaria”, explica.

El descubrimiento de las redes sociales 

Las redes sociales han sido el gran descubrimiento de estos tiempos. Si bien numerosas parroquias ya contaban con perfiles en Facebook e Instagram para dar a conocer su día a día y difundir actividades o formación, la pandemia ha sido el empujón necesario para exprimir las posibilidades de estas herramientas al máximo, llegar a más personas y conseguir que otras, que hasta el momento se habían mantenido al margen, dieran el salto definitivo para comenzar a trabajar en ellas.

Y junto a parroquias y asociaciones, alguna que otra Delegación también quiso ir más allá, y lejos de conformarse con anular fechas ya fijadas en el calendario por no poderse llevar a cabo presencialmente, decidieron darles una oportunidad “virtual”. Es bien conocido el caso de la Delegación de Catequesis, quien impartió catequesis diarias durante dos meses a través de Facebook Live, pero también el de la Delegación de Pastoral Juvenil, que se mantuvo en contacto con sus seguidores habitualmente a través de la publicación mensual de Misa Joven, y organizó oraciones virtuales para el Tiempo de Pascua, y sobre todo, la Marcha de Jóvenes a Covadonga, que este año se celebró desde casa, con vídeos y catequesis on line.

La mayor parte de las Delegaciones estuvo pendiente de sus colaboradores vía telefónica. Así, el Delegado de Vida Consagrada mantuvo contacto con las comunidades religiosas de vida contemplativa, que no contaron con ningún caso de Covid-19 entre sus miembros.

“Ha sido un momento para hacer una pausa y llevar a cabo temas pendientes para los que nunca hay tiempo”, explicaba el Delegado episcopal de Liturgia y moderador de la Comisión para la Transmisión de la Fe. En el encuentro de esta Comisión, los delegados pertenecientes a la misma analizaron su trabajo durante el confinamiento y abordaron las “necesidades del futuro, donde tendrán que seguir profundizando en tareas que son importantes para la pastoral de la diócesis”.

Unas tareas que, con toda seguridad, vendrán marcadas por la crisis sanitaria que se ha vivido en los últimos meses, y los cambios que nos hemos visto obligados a hacer.

 

 

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