Pentecostés 2020 – ¡Creo en el Espíritu Santo!

Cuando hacemos la profesión de fe manifestamos con convicción que creemos en el Espíritu Santo. Con ello no recordamos solamente que el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles en aquella fiesta judía de la Pentecostés, sino que hoy continúa viniendo con sus dones a la Iglesia, a cada uno de nosotros, y también a otras muchas personas aunque no sean conscientes de ello.

Hoy nos hace falta también “mostrar” que el Espíritu Santo continúa presente y actuante en la Iglesia y en las personas ofreciendo sus dones: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Lo intento “mostrando” algunos hechos.

  • El nacimiento y crecimiento de la Iglesia. Aquellos once apóstoles y otros discípulos de Jesús, judíos de un pequeño país, conmocionados todavía por la muerte de Jesús en cruz y con la novedad inesperada de la resurrección, son capaces de iniciar su testimonio y de reunir a una comunidad de seguidores de Jesús, gracias al Espíritu recibido en la fiesta de Pentecostés.
  • El impulso misionero de las primeras comunidades cristianas y de los primeros testigos como Pablo, Bernabé y otros que encontramos en los hechos de los apóstoles surge gracias al Espíritu.
  • La existencia y la misión de la Iglesia durante 21 siglos, conscientes de que somos Pueblo de Dios formado por personas limitadas y pecadoras, afrontando todas las situaciones y hechos de la historia, ha sido posible gracias al Espíritu.
  • El testimonio de los mártires de todos los tiempos que han muerto por ser fieles a la fe en Cristo y perdonando a sus verdugos muestra la presencia del Espíritu.
  • Las respuestas de la Iglesia a los importantes retos históricos de recoger y comunicar las grandes obras de la inteligencia humana y de la sabiduría sobre Dios, la creación de monasterios, de asilos, hospitales, escuelas, universidades… son obra del Espíritu.
  • La elección del papa Francisco, su magisterio continuado, sus actitudes, la esperanza que ha suscitado, sus orientaciones para la vida y la misión de la Iglesia por una economía y una ecología humanizadas, la defensa de toda persona que sufre, la admiración y valoración que provoca en creyentes y no creyentes… muestra la acción del Espíritu.
  • El día en que has sido ordenado sacerdote, cuando, después de la liturgia, de la fiesta, de las felicitaciones, te quedas solo ante Dios, piensas y ruegas: “Pero yo, Señor, si no soy ningún santo, si soy incoherente, si soy pecador, si no estoy preparado… si hay jóvenes mucho mejores que yo, ¿por qué a mí?”. Entonces recuerdas que durante la celebración también invocamos al Espíritu Santo. Ser cura es obra del Espíritu Santo. No se trata de méritos personales, ni puedes contar con tu buena voluntad. Viví muy amplificada esta misma experiencia cuando fui ordenado obispo.
  • La tarea de los sanitarios, de los trabajadores de los servicios esenciales, de los sacerdotes, de los voluntarios, y la paciencia y fortaleza de las familias en este tiempo de pandemia también son obra del Espíritu.
  • Hemos conocido a personas que se han lanzado al servicio de sus hermanos, especialmente de los más pobres, sin hacer ningún ruido, sin ninguna gratificación humana. Son personas que han cuidado enfermos hasta el agotamiento de las propias fuerzas. Hay matrimonios que han superado todo tipo de pruebas con firmeza y fieles a su amor… con la fuerza del Espíritu.

Hoy, fiesta de Pentecostés, debemos profesar la fe en el Espíritu, captar su presencia y pedir: “¡Ven, Espíritu Santo!”.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 393 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.