Dejarse atrapar por el Espíritu

Estimados y estimadas:

Si un padre o una madre pudieran entrar en la intimidad de su hijo adolescente, ¡cómo intentarían ayudarle a crecer! Pero el adolescente suele ser celoso de su autonomía y teme cualquier intromisión. Las cosas son así. Y a veces lo único que pueden hacer los padres es acompañar, a la escucha y en silencio.

El Evangelio de Juan explica que Jesús dijo en Jerusalén: «El que tenga sed, que venga a mí; y beba el que cree en mí. Como dice la Escritura, «de sus entrañas manarán ríos de agua viva”». (Jn 7,38). Yel evangelista añade: «dijo esto refiriéndose al Espíritu, que habían de recibir los que creyeran en él» (Jn 7,39). Se trata de dejar entrar el Espíritu del Señor en nuestras vidas. Es el secreto de nuestra personalidad como creyentes y lo que hace madurar las comunidades cristianas.

Hace poco leí, en una publicación parroquial,el cuento del hombre que buscaba a Dios: «Un hombre buscaba a Dios con desazón.Corría, inquieto y desasosegado,buscando a Dios sin parar, porque la vida le parecía corta y ¡eran tantos los lugares donde buscarlo! Corrió hasta que no pudo más. Agotado, deshecho se detuvo. Dicen que ese día, Dios pudo atraparlo».

Dejarse atrapar por Dios. Dejarse atrapar por su Espíritu. ¡Este es el tema! Dios no es soporífero, como alguien ha dicho. Fijémonos en Pentecostés. Los apóstoles, reunidos en el Cenáculo, más temerosos que esperanzados, se dejan atrapar por el Espíritu Santo y se convierten en personas audaces que dan testimonio de que «Cristo es el camino». Y lo afirman con un lenguaje que todo el mundo entiende.

Como los apóstoles, ¡dejémonos atrapar por el Espíritu! Hoy,Pascua de Pentecostés, os invito a prestar atención a esta gran fiesta, final de la cincuentena pascual. Tal vez hayamos pensado que Pentecostés es la fiesta del ruido. Y no:es la fiesta del silencio,escuchando a Dios y dejándose interpelar por su Espíritu.

En la vida, hablamos demasiado. María, en la Anunciación, dice las palabras justas. Se deja llevar por Dios, se deja atrapar por su Espíritu. Ciertamente, hay que organizarse, hay que pensar y reunirse, hacer programas y trabajar; tomar el timón de la barca y remar, cuanta más gente mejor. Después de tanto confinamiento, tenemos muchas ganas. Pero es fundamental dejar que el viento de Dios lleve la iniciativa. Y para ello hay que pasar horas de silenciocon Dios, atentos a su Palabra, afianzados en el Espíritu que hay en nosotros por el bautismo y por la imposición de manos en la confirmación. Dice San Pablo: «Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama:“¡Abbá, Padre!”» (Ga 4,6). Si un padre de este mundo pudiera entrar en la intimidad de su hijo, ¡cómo intentaría ayudarle! ¡Dejémonos modelar por el Espíritu! Creados para la libertad, no andamos solos por el mundo. Seamos conscientes de tan buena compañía. Es el secreto del creyente y el secreto de las comunidades cristianas auténticas y fervorosas.

Vuestro,

† Joan Planellas i Barnosell

Arzobispometropolitano de Tarragona y primado

 

Acerca de Mons. Joan Planellas i Barnosell 76 Articles
Nació en Gerona el 7 de noviembre de 1955. En 1975 ingresó en el Seminario Mayor de Gerona, donde realizó los estudios filosófico teológicos. Realizó la licenciatura en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, residiendo en el Colegio Español de Roma. Fue ordenado diácono en Verges (Gerona), el 26 de abril de 1981, y sacerdote en Bañolas (Gerona), el 28 de marzo de 1982. Fue coadjutor en la parroquia de Santa María dels Turers de Bañolass y más tarde de la parroquia de San Martín en Palafrugell, en la diócesis de Girona. Entre 1985 y 1988, fue profesor de Teología en el Seminario de Gerona y de 1988 a 1998 director de Instituto de Teología de Gerona que, en 1996, se convierte en Instituto Superior de Ciencias Religiosas. Desde 1988 hasta la actualidad imparte las asignaturas de Sacramento del Orden, Eclesiología y Teología Fundamental. Entre 2002 y 2004 realizó la tesis doctoral en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, comenzando ese año su actividad docente en la Facultad de Teología de Cataluña. Desde 2012 es profesor ordinario de esta Facultad. Entre 2010 y 2015 fue vicedecano de la Facultad, pasando a ser decano en septiembre de 2015, ya integrada en el Ateneo Universitario Sant Paciá. En su actividad pastoral, ha sido coadjutor de la parroquia de San Narco de Gerona (1988-1991), administrador parroquial de Grions, Gaserans y Massanes (1990-1991), párroco de Navata, Lladó, Cabanellas, Espinavesssa, Taravaus, Vilademires, San Martín Sesserres (1991-1996), rector del Seminario Conciliar de Gerona (1996-2002) y párroco de San Miguel de Fluviá, San Mori y Vilamacolum (1997-2019). Desde 2008 es canónigo de la catedral de Gerona, y en la actualidad es también párroco del santuario de la Font Santa, Jafre, Garrigoles, Colomés, Foixá, Rupiá, La Sala, La Tallada y Maranyá. Es miembro del Consejo Presbiteral de la diócesis de Girona y con ocasión del Año Jubilar de la Misericordia el Santo Padre lo nombró misionero de la Misericordia. OTROS DATOS DE INTERÉS El 4 de mayo de 2019 se hace público su nombramiento como arzobispo de Tarragona. Recibe la ordenación episcopal el 8 de junio de 2019.