Un bien para todos

Bastante accidentado por el coronavirus, el curso escolar toca a su fin y hay que ir preparando el próximo. La Consellería de Educación ya ha dado a conocer las fechas para la admisión en la distintas etapas, que este año deberá hacerse por vía telemática.

Cada año me dirijo a los padres y madres católicos para recordarles la importancia de elegir para sus hijos la asignatura de Religión. Esta asignatura ha de ofrecerse en todos los centros educativos, públicos y privados, en Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato; pero los padres o tutores han de pedirla expresamente para sus hijos en el momento de la matriculación o de la inscripción, si así lo desean.

Entre otras muchas razones, la clase de religión es importante para la educación integral de los alumnos, su formación moral y la comprensión de nuestra historia y cultura. Les ayuda a ser personas equilibradas, veraces, libres, responsables, solidarias, abiertas a Dios y a la esperanza; y también a crecer en la convivencia y la solidaridad que sólo es posible si se basa en la verdad y en una correcta comprensión de la persona humana. La clase de religión les propone un modelo de la persona humana basado en Jesucristo y en la acogida y respeto de la dignidad de todo ser humano y de la naturaleza creada. Además, la clase de religión es fuente de virtudes y de valores.

 En estos momentos de pandemia creo que es importante resaltar que esta asignatura ayuda a los alumnos a plantearse una cuestión crucial en la vida, si se la quiere afrontar de un modo consciente y responsable: el sentido a la propia existencia. El coronavirus ha cuestionado nuestras falsas seguridades y nuestro bienestar material. El modelo de vida materialista, egoísta, hedonista y utilitarista se ha venido abajo. Nos vemos frágiles, vulnerables, finitos y mortales. La incertidumbre y la inseguridad ante nuestro futuro y el de nuestro mundo nos agobian. De otro lado, hemos experimentado que nuestro planeta es una aldea global y hemos descubierto la necesidad de ser solidaros los unos con los otros. Hoy somos más conscientes de que hemos de cuidar y respetar la naturaleza creada por Dios. En esta situación hemos de ayudar a nuestros hijos a preguntarse sobre lo verdaderamente importante en la vida y sobre las bases sobre las que se debe construir la existencia personal, social y universal. Necesitamos  un cambio profundo de mentalidad, de actitudes y de planteamiento vital. A ello les ayudará la clase de Religión al ofrecerles a Jesús como modelo de vida y fuente de esperanza. Será un bien para todos: los alumnos, las familias, la sociedad y la Iglesia.

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Mons. Casimiro Lopez Llorente
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Nació en el Burgo de Osma (Soria) el 10 de noviembre de 1950. Cursó los estudios clásicos y de filosofía en el Seminario Diocesano de Osma-Soria. Fue ordenado sacerdote en la Catedral de El Burgo de Osma el 6 de abril de 1975. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y en 1979 la Licenciatura en Derecho Canónico en el Kanonistisches Institut de la Ludwig-Maximilians Universität de Munich (Alemania). En la misma Universidad realizó los cursos para el doctorado en Derecho Canónico. El 2 de febrero de 2001 fue nombrado Obispo de Zamora. Recibió la Ordenación episcopal el 25 de marzo de 2001. En la Conferencia Episcopal es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos y Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis.