Nuestra Iglesia «en salida»

Queridos hermanos y hermanas:

A la luz de la Pascua, todavía confinados en nuestras casas a causa de la pandemia que estamos sufriendo, deseamos y oramos para que, cuanto antes, el Señor nos conceda superar este momento tan doloroso –especialmente para los que han experimentado la enfermedad y han sufrido la pérdida de sus seres queridos–, y podamos volver, sin restricciones, a la vida ordinaria y a convocar a toda la comunidad cristiana para celebrar juntos la Eucaristía.

Para animaros en este momento, os presento algunas sugerencias que nos ayuden a salir de esta situación con espíritu de “Iglesia en salida” como nos insiste el Papa Francisco.

Como Iglesia diocesana, confiando en la providencia de Dios, hemos de afrontar con generosidad y buen ánimo esta nueva etapa: generosidad para acompañar a los fieles que han pospuesto necesariamente la celebración de los sacramentos, y generosidad para ayudar a los más afectados en su economía.

A todos os pido serenidad, flexibilidad y diálogo sincero. Porque estoy convencido que muchas personas llegarán a las puertas de nuestras parroquias para concretar las fechas de las primeras comuniones, confirmaciones, bodas, funerales para sus difuntos, y también muchos necesitados nos solicitarán ayuda para sus carencias más urgentes. Hemos de estar atentos a las personas que no vienen habitualmente a pedir, y, ahora, de pronto se ven necesitadas; con delicadeza y sensibilidad estemos cerca de ellas para ayudarles.

Será necesaria la participación de todos en la ayuda a los pobres y a la comunidad parroquial. Los sacerdotes, conmigo, hemos querido aportar nuestra contribución personal, ofreciendo una cantidad significativa a la cuenta que Cáritas ha abierto para estas circunstancias, confiando que este gesto os estimulará a muchos a compartir lo que generosamente podéis ofrecer también.

Deseo que esta etapa que vamos a vivir sea una etapa de autenticidad evangélica, que todo lo que hagamos lo realicemos a la luz del Evangelio: que nuestras palabras vayan acompañadas de gestos; que nuestras actitudes reflejen la misericordia y el amor de Cristo hacia todos; que vivamos la experiencia de reforzar los lazos comunitarios y, en definitiva, que todos, sacerdotes, religiosos y laicos, seamos testigos del Resucitado, “llenos de fe y Espíritu Santo” (Cf. Hch 11, 24). Que los “Hechos de los Apóstoles” se hagan visibles en nuestras parroquias. Para ello oremos intensamente preparando este momento de “salida”. No hay misión sin oración. No hay misión sin el impulso del Espíritu Santo.
Durante este tiempo de pandemia, nos hemos dirigido a la Santísima Virgen con la oración del Papa Francisco, confiando en que Ella, como en Caná de Galilea, con su intercesión, hará posible que volvamos a experimentar la fiesta y la alegría después de este momento de prueba.

Con mi afecto y bendición.

✠ José Vilaplana Blasco,

Obispo de Huelva

Mons. José Vilaplana Blasco
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Nació en Benimarfull, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia, el 5 de diciembre de 1944. Cursó estudios eclesiásticos en el seminario metropolitano de Valencia, recibiendo la ordenación sacerdotal el 25 de mayo de 1972. Durante el curso 1980-1981 realizó estudios de Teología Espiritual en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Tras su ordenación sacerdotal desarrolló su ministerio, de 1972 a 1974, como coadjutor en la parroquia Cristo Rey de Gandía (Valencia). Desde ese año y hasta 1980 fue Rector del Seminario menor de Játiva y Responsable del Instituto de BUP de la misma población. Fue Vicario Episcopal de la zona de Alcoy-Onteniente y párroco de Penáguilla, Benifallim y Alcolecha entre 1981 y 1984. En 1984 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante). El 20 de noviembre de 1984 fue nombrado obispo auxiliar de Valencia y recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. El 23 de agosto de 1991 fue trasladado a la sede episcopal de Santander. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión Episcopal del Clero. Con fecha 17 de julio de 2006, fue nombrado por S.S. el Papa, Benedicto XVI, Obispo de Huelva, sede de la que toma posesión el día 23 de septiembre de 2006.