Misa Joven los domingos a las 19:30h en San Miguel

(Diócesis de Vitoria)

Todos hemos escuchado la frase «Vuelta al cole», pero nosotros la vamos a cambiar por «Vuelta a misa», Sí, por fin podemos disfrutar otra vez como comunidad, como familia del santo sacramento de la eucaristía. A partir de este lunes 11 de mayo ha iniciado el culto público en la diócesis. Esto quiere decir que el domingo 17 de mayo los jóvenes de Vitoria volvemos a encontrarnos con Jesús, con nuestro pastor D. Juan Carlos Elizalde y celebraremos juntos la ya tradicional Gazte mesa.

Y lo haremos tomando todas las medidas de prevención que han indicado el gobierno y las autoridades sanitarias para evitar contagios por COVID-19. ¿Qué implica esto? implica que se recomienda el uso de mascarilla, que las puertas de la parroquia estarán abiertas al inicio y fin de la celebración, la pila de agua estará vacía, habrá un aforo de 1/3 de la capacidad de la parroquia para mantener esa distancia de seguridad de 2 metros, entre otras medidas que puedes ver en el documento sobre Medidas de prevención Covid-19 de la Conferencia Episcopal Española a tomar en cuenta en el culto público. Habrá personas organizando y acogiendo a los asistentes.

La Gazte mesa estará presidida por el obispo D. Juan Carlos Elizalde y podremos escuchar testimonios de jóvenes que compartirán su experiencia en esta crisis sanitaria. Empezaremos puntuales a las 19h. con el rezo del rosario y continuaremos con la eucaristía. Hoy más que nunca tenemos que acudir a celebrar nuestra fe, nos vimos privados de una práctica vital para todos los cristianos, “la celebración de los sacramentos”, y nos dolió porque no lo esperábamos y dimos por hecho que siempre iban a estar ahí. Vamos a disfrutar de esta oportunidad para levantarnos y construir una nueva pastoral, una nueva Iglesia.

El domingo volveremos a estar ante Jesús eucaristía, ante el gran milagro. “Como en el milagro de Jesús, los panes y los peces de los jóvenes pueden multiplicarse (cf. Jn 6,4-13). Igual que en la parábola, las pequeñas semillas de los jóvenes se convierten en árbol y cosecha (cf. Mt 13,23.31-32). Todo ello desde la fuente viva de la Eucaristía, en la cual nuestro pan y nuestro vino se transfiguran para darnos Vida eterna. Se les pide a los jóvenes una tarea inmensa y difícil. Con la fe en el Resucitado, podrán enfrentarla con creatividad y esperanza, y ubicándose siempre en el lugar del servicio, como los sirvientes de aquella boda, sorprendidos colaboradores del primer signo de Jesús, que sólo siguieron la consigna de su Madre: «Hagan lo que Él les diga» (Jn 2,5). Misericordia, creatividad y esperanza hacen crecer la vida. (173 ChristusVivit).

Yasel Fermín

Delegada PJ

 

 

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