Aplazamos la Asamblea Diocesana

Queridos diocesanos:

Ya no sorprende a nadie la información sobre la suspensión o el aplazamiento de un evento por causa del COVID-19. Ha ocurrido con fiestas, con reuniones, con conciertos, con viajes y con celebraciones. Lo hemos lamentado pero lo hemos aceptado con buen espíritu.

Hoy deseo comunicar que la Asamblea Diocesana, prevista desde hace un año para el próximo sábado, día 23 de mayo, queda aplazada para su celebración al primer trimestre del curso próximo. Anunciaremos con antelación la fecha concreta.

Muchos de vosotros conocéis el desarrollo de esta magna reunión que congrega a más de doscientas personas que representan a las parroquias, movimientos apostólicos, delegaciones de pastoral. Son sacerdotes, diáconos, religiosos, laicos que, junto al obispo diocesano, escuchan, hablan y diseñan los puntos más importantes de la tarea pastoral. Algunos habéis participado y habéis manifestado alegría y satisfacción por esta experiencia eclesial. Seguramente hay personas que todavía desconocen este acontecimiento a pesar de haberlo celebrado ininterrumpidamente durante los últimos veinte años; lo resumo en estas pocas líneas.

La vida ordinaria del cristiano se circunscribe a la parroquia o al movimiento apostólico donde aprende, celebra y comparte el amor de Dios manifestado en la persona de Jesucristo. En ese ámbito escucha la Palabra de Dios, hace la plegaria, celebra los sacramentos y comparte los sentimientos, fundados en la caridad, con todos los demás a quienes considera hermanos.

La diócesis es un determinado territorio donde vive la familia de los bautizados bajo la orientación y responsabilidad del obispo, nombrado por el Papa, que cuida esa porción del Pueblo de Dios. La llamamos también Iglesia particular que, junto al resto de diócesis con sus respectivos obispos, formamos la Iglesia Católica a cuyo frente está el Romano Pontífice.

Cada diócesis cuenta con una historia determinada; con unas costumbres y unas fiestas singulares, con unas acciones realizadas por sus miembros en cumplimiento de los aspectos fundamentales de la fe que profesan. Eso es indiscutible y muestra la unidad de todos con independencia del lugar de nacimiento o de la cultura transmitida. Al mismo tiempo cada diócesis tiene sus propias características, conocidas y hechas realidad por todos sus miembros que las   sienten como propias y manifiestan el cariño y la colaboración con la institución.

En el caso de nuestra diócesis se invita a todos a participar en la aportación de ideas, en la realización de actividades y en la propuesta de iniciativas que hagan más coherente y creíble el mensaje de Jesús en cada época de la historia. Habitualmente cristaliza todo esto en una Asamblea a finales de curso como conclusión y evaluación de las acciones que se dieron a conocer al principio en la llamada fiesta del envío. Se busca con esto la cohesión de la comunidad diocesana y la ayuda que podemos compartir todos. Suele haber una ponencia que ilumina el trabajo del día y una serie de grupos de reflexión que aportan al conjunto sus impresiones y sus iniciativas.

Es también el lugar y el momento adecuado para estudiar y aprobar el Plan Pastoral Diocesano que han preparado con anterioridad los Consejos de Presbiterio y de Pastoral. Ahora mismo llevamos un año trabajando sobre un esquema que se envió el verano pasado y que, en las últimas semanas, se ha visto alterado por la experiencia terrible del confinamiento. Pretendemos añadir las aportaciones que, en este sentido, nos acerquen a la realidad vivida.

Con mi bendición y afecto.

+Salvador Giménez,

Obispo de Lleida

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.