Hacia un tiempo nuevo

Queridos hermanos y hermanas de Mondoñedo-Ferrol:

Un saludo cordial en Cristo vivo en este tiempo pascual. Él hace nuevas todas las cosas y su novedad es la que inspira y alienta los pasos que nos disponemos a dar, hoy como ayer, desde el mandato del amor y la alegre esperanza que brota de nuestra fe.

Haciendo nuestro el sufrimiento que está ocasionando la pandemia del Covid-19, damos gracias al Señor que está de nuestra parte, con nosotros, para siempre. Igualmente, nos congratulamos por la responsabilidad, sensatez y esperanza con que venimos afrontando esta emergencia sanitaria, el confinamiento en nuestras casas y la ayuda a los más vulnerables y necesitados en medio de esta crisis. No olvidemos a los que, lejos de nosotros, experimentan dificultades más acuciantes.

Después de este tiempo de reclusión, sin expresión comunitaria de la fe en nuestras parroquias, aunque con una manifestación cristiana viva y compartida desde nuestros hogares, nos disponemos a reiniciar progresivamente las actividades habituales de la Iglesia. Nos embarga la emoción y el gozo de los dones que anhelamos y de los vínculos comunitarios que nos sostienen en nuestra existencia cristiana. Debemos encontrar ahí la senda hacia un tiempo nuevo bien fundado en la fe de la Iglesia, oportunidad que se nos abre al afrontar y poner los medios para superar esta crisis.

Caminar hacia un tiempo nuevo en clave creyente nos da prudencia para vislumbrar y llegar a la denominada “nueva normalidad” en todos los ámbitos, también el que ocupan nuestras celebraciones, reuniones y encuentros eclesiales, cumpliendo siempre las normas que nos dan las autoridades sanitarias. Nuestra fe nos otorga el don de alejarnos tanto del miedo como de la temeridad, con actitudes de cautela, sensatez, paciencia, serenidad y responsabilidad.

Con esta perspectiva, pensemos que, haya habido o no cerca de nosotros casos de contagio del Covid-19, podemos infectarnos e infectar a otros si no tomamos suficientes medidas, mientras no haya una prevención y solución médicas. Por tanto, hemos de ser muy cuidadosos en los pasos que vamos a ir dando; más aún, si somos población de riesgo por enfermedad o edad avanzada y estamos o vamos a estar en contacto con alguien que lo sea.

Entre estos se encuentra un número considerable de sacerdotes, a quienes apreciamos sinceramente y no podemos pedir que se expongan al contagio, o se conviertan involuntariamente en transmisores de la enfermedad. Como tampoco podemos exigirles que se responsabilicen en todos los casos, ellos solos, de unas medidas sanitarias minuciosas e ineludibles, aunque nos consta su valentía y generosidad en el desempeño de su ministerio, también ahora. Ellos siguen brindando su acompañamiento y consuelo pastoral en todo caso.

En estas circunstancias, el tiempo nuevo que se abre ante nosotros no implica todavía la superación del serio desafío de salud pública que vivimos. Un desafío inesperado en el que nosotros, ciudadanos cristianos, tenemos un deber cívico y moral, desde la primacía de la caridad que conlleva proteger la vida humana y su salud, como expresión del único amor a Dios y al prójimo.

Para ayudarnos en este proceso, el pasado 29 de abril la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española publicó una serie de medidas de prevención para la celebración del culto público en nuestros templos, aplicando las normas que las autoridades han establecido para las próximas semanas.

En nuestra diócesis, me he reunido con el consejo diocesano de gobierno y con el colegio de arciprestes para valorar la situación y ofrecer unas pautas para llevar a cabo este proceso en Mondoñedo-Ferrol del mejor modo posible, sopesando todas las opciones y aprovechando la guía del Plan Diocesano de Unidades Pastorales.

Así pues, alegres por el encuentro con el Resucitado, que hace nuevas todas las cosas, dirigimos nuestros pasos hacia un tiempo nuevo en el que hemos de ubicarnos y encontrarnos responsable y fraternalmente. Para ello, siguiendo las directrices de la CEE y de las autoridades sanitarias, velando por la prevención y cuidado de la vida humana, especialmente de las personas de mayor riesgo, buscando el bien de nuestros sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos, con las posibilidades a nuestro alcance, hemos determinado y publicamos unas «Disposiciones para la celebración del culto público en la diócesis de Mondoñedo-Ferrol durante las fases 1 y 2 de “desescalada” de las medidas restrictivas por la pandemia del Covid-19 en España».

Los arciprestes, los vicarios de pastoral, el vicario general y yo mismo estamos a vuestra disposición, ordenadamente, para acompañaros a todos en esta coyuntura, responder a las dudas y orientar ante las incertidumbres.

Nos ponemos bajo el amparo de Nuestra Señora de los Remedios y la intercesión de san Rosendo, en este tramo del camino de la Iglesia que peregrina en Mondoñedo-Ferrol en el que brillan, como no puede ser de otro modo, la esperanza y la paz de Jesucristo Resucitado.

Os encomiendo en una sencilla plegaria confiada con mi afecto y bendición.
+Luis Ángel de las Heras, CMF

Obispo de Mondeño-Ferrol

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal
Acerca de Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal 31 Articles
Nació en Segovia el 14 de junio de 1963. A los 14 años ingresó en el seminario menor de los claretianos de Segovia. En 1981 comenzó el año de noviciado en Los Negrales (Madrid), donde hizo su primera profesión el 8 de septiembre de 1982. Este mismo año inició los estudios filosófico-teológicos en el Estudio Teológico Claretiano de Colmenar Viejo, en Madrid, (afiliado a la Universidad Pontificia Comillas). Emitió la profesión perpetua el 26 de abril de 1986, año en que concluye la Licenciatura en Estudios Eclesiásticos. Al concluir la formación inicial, fue destinado al Equipo de Pastoral Juvenil de la provincia claretiana de Castilla, a la vez que cursó estudios de Licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universidad Pontificia Comillas. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de octubre de 1988. Inició su ministerio sacerdotal, en 1989, en las parroquias que los claretianos tienen encomendadas en el barrio madrileño de Puente de Vallecas (Santo Ángel de la Guarda y Nuestra Señora de la Aurora). Un año más tarde, en 1990, con otros claretianos y algunos laicos de la Parroquia, fundó la Asociación “Proyecto Aurora” (dedicada a la atención y acogida de drogodependientes en coordinación con “Proyecto Hombre”) y la dirigió durante seis años. Participó también durante 9 años en la animación de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) de la antigua provincia claretiana de Castilla. En septiembre de 1995 es nombrado auxiliar del prefecto de Estudiantes en el Seminario de Colmenar Viejo. Después fue formador de postulantes, superior y maestro de novicios en Los Negrales (Madrid). En Colmenar Viejo ejerce también como consultor, vicario provincial y prefecto de los seminaristas Mayores. En la Confederación Claretiana de Aragón, Castilla y León fue delegado de formación del Superior de la Confederación, de 2004 a 2007. Este último año fue elegido prefecto de Espiritualidad y Formación de la Provincia claretiana de Santiago. Durante el sexenio 2007-2012 fue también vicario provincial y prefecto de Estudiantes y Postulantes en Colmenar Viejo, así como profesor en el Instituto Teológico de Vida Religiosa y en la Escuela Regina Apostolorum de Madrid. El 31 de diciembre 2012 fue elegido Superior Provincial de los Misioneros Claretianos de la Provincia de Santiago. El 13 de noviembre de 2013 presidente de CONFER. El 16 de marzo de 2016 se hace público su nombramiento como obispo de Mondoñedo-Ferrol y toma posesión de la diócesis el día 7 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es actualmente miembro de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, Comisión a la que se incorporó en la Plenaria de noviembre de 2016.