San Juan de Ávila: Su única pasión fue dar a conocer a Aquel cuyo amor llenaba su corazón

San Juan de Ávila, cuya fiesta celebramos esta semana, es Doctor de la Iglesia y Patrón del Clero Español, un referente indispensable de los sacerdotes de Andalucía, donde ejerció la mayor parte de su ministerio. Es una oportunidad para valorar el servicio de los sacerdotes y recordar la grandeza de la vocación sacerdotal.

No es pequeña la misión de quien ha sido llamado por Dios al ministerio sacerdotal ni la confianza que el Señor pone en cada uno. Los sacerdotes atienden al Pueblo de Dios donde quiera que esté, muy cercanamente a través de las parroquias, haciendo comunidad, familia de cristianos. Su triple misión de enseñar, santificar y dirigir se diversifica en variadas responsabilidades en la evangelización y catequesis, en el consuelo de los afligidos y el consejo de discernimiento, en promover y realizar la caridad que llega hasta los más necesitados y alejados sin discriminación alguna, en la acogida de los fieles y la llamada a los alejados. Sin duda cada uno recuerda aquel sacerdote que encontró en algún trance de la vida, de la enfermedad o la muerte, y que con la Palabra de Dios o la gracia de los sacramentos le ofreció un auxilio divino.

El ejemplo de San Juan de Ávila nos alienta y recuerda las sendas de la fidelidad. El Maestro Ávila dejó impresa en sus discípulos la ilusión por la vocación sacerdotal, el amor al sacerdocio y la vida eucarística. Su única pasión fue dar a conocer a Aquel cuyo amor llenaba su corazón. Es alguien que conoce a Jesús, conversa con Él, le ama, ha madurado su encuentro en la oración constante, ha compartido su vida, trabajo y sufrimiento con el amigo que lo llena todo, lo sabe todo, lo ordena todo en su alma y en su actividad. Vive como enamorado del atractivo constante del Señor, y así lo transmite aconsejando, predicando, fundando colegios, formando a los demás. Siguiendo los pasos de los apóstoles fue llamado el “arca del Testamento” de la palabra de Dios, pues la sabe de memoria, la medita, la repite; transforma su modo de pensar, de sentir, de desear, de aconsejar, de predicar. Vive la oración inspirada en el Espíritu Santo, con actitud filial, “en secreta y amigable habla” con la persona que ama.

El apóstol de Andalucía vive el secreto de la eucaristía donde el Señor sigue presente abriendo el horno de su corazón para inflamar su afecto en deseo de entrega, en caridad servicial, en desprendimiento, en deseos sacerdotales de salvación para todo el mundo. Fue el gran apóstol de la comunión frecuente. Su virtud principal fue la caridad. En compañía del Maestro se convierte en el “Maestro Ávila”, como le llaman, pues no quiere más ciencia que el amor de Dios para transmitir su saber.

¿Cómo anunciar mejor el evangelio hoy? –nos preguntamos los sacerdotes, pero también los laicos y consagrados—.Él nos diría que sirviendo a Cristo con olvido de uno mismo, con capacidad de renuncia, que es siempre la condición de la auténtica grandeza, del amor verdadero que tiene que ver con la abnegación, la libertad interior, la pureza de corazón y con el reconocimiento del otro, con la justicia y el amor. El gran Apóstol de Andalucía, sacerdote entusiasmado y convencido de su vocación y misión, de la fuerza de haber sido investido por Dios, valora y vive la vocación sacerdotal, “por Cristo, con Él y en Él”. Se ofrece, se entrega, pero ora y llora suplicando la gracia.

Pongamos también nosotros nuestra mirada en el Señor Jesús, nuestro Pastor Bueno que custodia a su Iglesia, agradeciéndole el don de la vocación sacerdotal y la presencia de nuestros sacerdotes que nos cuidan en su nombre. Que no falte nuestro apoyo y comprensión a los sacerdotes en las dificultades, no privemos de nuestra colaboración y testimonio a la comunidad. Roguemos más y más al “dueño de la mies” que envíe sacerdotes a su mies, que seduzca a muchos con su llamada para que encuentren el gozo de entregarse a Él como lo más valioso de la vida. Y que se sirva de nosotros como amigos suyos que somos, como voceros y mensajeros, para que colaboremos en el anuncio del evangelio que llena la sociedad de nueva vida, y no dejemos de invitar a todos –especialmente a los jóvenes— al seguimiento de Cristo más generoso, feliz y cautivador. San Juan de Ávila nos acompaña e intercede por nosotros.

Muchas gracias, amigos. Interceder por los demás es una de las misiones de los sacerdotes. Yo lo hago siempre por vosotros. Orad por mi.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
Acerca de Mons. Rafael Zornoza 285 Articles
RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.