San Juan de Ávila, pregonero de la Gloria de Dios

Queridos diocesanos, con destino especial a los sacerdotes:

El día 10 de mayo es la fecha en la que hacemos memoria litúrgica de San Juan de Ávila, el Santo adoptivo de la Iglesia de Jaén. Coincide el día de su muerte y en esta ocasión se cumplen 451 años. Justamente por eso en 2019, cuando se cumplían los 450 años, nosotros lo hemos celebrado con un Año Jubilar, concedido por la Santa Sede. Desde su apertura, el mismo 10 de mayo del año pasado, por el Cardenal Ricardo Blázquez, Presidente de la Conferencia Episcopal Española, han sido muchos los que han peregrinado a los lugares avilistas de Baeza y, en especial, a su Catedral, para lograr, por intercesión del Apóstol de Andalucía, gracias especiales.

Por esa razón, el Santo Patrono de los sacerdotes españoles ha tenido un gran protagonismo en el este año pastoral, que nos está obligando a finalizar o a aplazar, de un modo inesperado, la pandemia del Coronavirus. En el Año en que nuestro Plan Diocesano de Pastoral ha buscado fortalecer la vida interior, la escucha de la Palabra de Dios, la oración, la vida eucarística y la Santidad, San Juan de Ávila ha sido nuestra referencia y modelo. El Maestro Ávila es, con su magisterio, nuestro apoyo espiritual y pastoral.

Baeza, ciudad emblemática, entre todas las que visitó el presbítero diocesano San Juan de Ávila, ha sido el centro de todas las celebraciones; ha recibido a lo largo de todo el año múltiples visitas de particulares y de grupos que, como peregrinos, buscaban encontrar las gracias que el Señor ha ido concedido por mediación de un Santo que, nacido en Almodóvar del Campo y que murió, tras una larga enfermedad, en Montilla, tuvo como referencia esencial para su obra más significativa, a esta bella ciudad renacentista.

En la ciudad de Baeza crea Juan de Ávila, por concesión pontificia, la primera universidad fundada exclusivamente para la formación integral de los clérigos. Es en Baeza donde lo que se ha dado en llamar “la escuela sacerdotal avilista”, se convierte en una institución académica al crearse un centro universitario, en el que los discípulos del Apóstol de Andalucía adquieren en su formación un diseño sacerdotal acabado; el que encarnaba su celo apostólico y se reproducía en muchos sacerdotes que le imitaban y le seguían.

Por eso, entre todos los actos que hemos podido realizar en un año cargado de grandes acontecimientos, hasta que la pandemia ha venido a modificar nuestra vida ordinaria, es digno de destacar el Congreso Sacerdotal Avilista, al que convocó nuestra Diócesis de Jaén con este título: “El presbítero secular en el siglo XXI a la luz del magisterio de San Juan de Ávila”. Desde que pensamos en solicitar a la Santa Sede un Año Jubilar, éramos conscientes de que San Juan de Ávila no era sólo pasado, sino que su vida y su magisterio, de tan alto nivel que fue declarado Doctor de la Iglesia, eran también una referencia enriquecedora para la vida y reflexión teológica, espiritual y pastoral, de una Iglesia evangelizadora con vocación clara de ser Iglesia en salida.

Él recorrió los caminos de Andalucía llevando el Evangelio en una predicación ardiente, que reflejaba la vida evangelizada y santa del Maestro Sacerdotal. Como lema de todo el Ano Jubilar y del Congreso, conscientes de que era el mejor modo de definir la vida y la misión de San Juan de Ávila, los hemos evocado como “pregonero de la gloria de Dios”.

Un amplio elenco de grandes figuras, algunas por su alta misión en la Iglesia y todos por su identificación y profundo conocimiento del Maestro Ávila, durante tres días estuvimos en Baeza, acompañados por 250 sacerdotes venidos de todas las diócesis de España, para manifestar juntos, en un precioso clima de comunión y de fervor avilista, que Juan de Ávila sigue siendo el Maestro al que han de mirar los sacerdotes de nuestro tiempo. En el diseño del Congreso el hilo conductor lo ha puesto el Documento de la Congregación para el clero: Ratio Fundamentalis Instituctionis Sacerdotalis, en el que se orienta la formación de los sacerdotes, la inicial y la permanente, para este siglo y para esta Iglesia en las cuatro dimensiones de la vida sacerdotal: humana, espiritual, intelectual y pastoral. Cuando podamos leer todas las ponencias, que despertaron un alto interés en los participantes, enseguida podremos afirmar que el Cardenal Beniamino Stella, tuvo razón al elegir el título de su ponencia inaugural: San Juan de Ávila, un modelo para el sacerdote del s. XXI. Todo en el Congreso reflejó la actualidad de la doctrina y la vida del Maestro Ávila.

No he querido citar otros momentos álgidos de todo lo celebrado en este Año Jubilar, desde su apertura, pero sí tengo que decir que han sido muchos los que se han acercado a Baeza a venerar al Santo que, como opción primera de su ministerio tuvo la formación de sus hermanos los sacerdotes, siendo él también sacerdote diocesano. Por la Ciudad han pasado peregrinos de toda la Diócesis de Jaén, de todas las diócesis de Andalucía, incluidos sus obispos, y también de toda España. Todos cuantos han podido acudir a Baeza han descubierto que el Maestro Ávila es un referente para todo aquel que busque inspirarse en su vida y en su obra. San Juan de Ávila es el Santo completo al que acuden los santos de su tiempo y al que haremos muy bien en acudir cuantos busquemos vivir nuestras santidad sacerdotal.

Sin embargo, todo lo programado para estos últimos meses, a partir de febrero, ha tenido que ser suspendido o pospuesto para cuando las circunstancias lo permitan. Especialmente, los sacerdotes,  nos vemos visto obligados a no poder celebrar juntos un día que esperábamos con gozo, el de la  fiesta que celebran los que cumplen 25 y 50 años de sacerdocio. Esta acción de gracia al Señor la tendremos que hacer en privado, aunque seguro que sentiremos el calor de la oración de todo el presbiterio diocesanos, de los consagrados y consagradas y de los fieles laicos que estén informados. Hablo en primera apersona del plural porque también yo celebro, el día 14 de junio, mis cincuenta años de sacerdote. Esperemos que el Señor nos permita celebrar más adelante esta fiesta fraterna, bajo el modelo y la protección de nuestro Santo Patrón, San Juan de Ávila.

Mientras tanto, os invito a evocar el día 10, pasado mañana, a San Juan de Ávila, y os pedimos que no os olvidéis de rezar por la santidad de los sacerdotes. Naturalmente, como hay un problema que nos preocupa especialmente a todos, le pediremos al Apóstol de Andalucía que interceda en el cielo, con su ardor característico, para que Dios nuestro Señor nos conceda vencer a este virus que tanto daño está haciendo en todo el mundo.

Rogad por mí al Señor, y yo lo hago por todos vosotros. Que San Juan de Ávila nos proteja.

Con mi afecto y bendición.

 

 

X Amadeo Rodríguez Magro

Obispo de Jaén

Mons. Amadeo Rodríguez
Acerca de Mons. Amadeo Rodríguez 176 Articles
Mons. Amadeo Rodríguez Magro nació el 12 de marzo de 1946 en San Jorge de Alor (Badajoz). Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Badajoz, del que luego sería formador. Recibió la ordenación sacerdotal el 14 de junio de 1970. Su primer destino pastoral fue de coadjutor de la parroquia emeritense de San Francisco de Sales (1970-1974), de la que posteriormente sería párroco (1977-1983). Tras obtener la licenciatura en Ciencias de la Educación (sección Catequética) en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma (1983-1986), D. Amadeo fue nombrado por su Obispo, D. Antonio Montero, vicario episcopal de Evangelización y director de la Secretaría Diocesana de Catequesis (1986-1997), siendo también designado vicario territorial de Mérida, Albuquerque y Almendralejo; y finalmente vicario general (1996-2003). Fue además secretario general del Sínodo Pacense (1988-1992) y secretario de la conferencia de Obispos de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz (1994-2003). En 1996 fue nombrado canónigo de la Catedral de Badajoz, cuyo cabildo presidió de 2002 a 2003. Realizó su labor docente como profesor en el Seminario, en el Centro Superior de Estudios Teológicos, en la escuela diocesana de Teología para Laicos (1986-2003) y de Doctrina Católica y su Pedagogía en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura (1987-2003). También formó parte del consejo asesor de la Subcomisión Episcopal de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española. El 3 de julio de 2003 San Juan Pablo II le nombra obispo de Plasencia y recibe la ordenación episcopal en la Catedral de Plasencia el 31 de agosto de 2003. En la Conferencia Episcopal Española es el vicepresidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y presidente de la Subcomisión Episcopal de Catequesis desde 2014, de la que ya era miembro desde 2003. También ha formado parte de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias de 2005 a 2011. El 9 de abril de 2016 se hizo público su nombramiento como obispo de Jaén. Tomó posesión de su cargo el día 21 de mayo de 2016.