Jesús es el camino

Los textos de la Palabra de Dios en este tiempo de Pascua son una maravilla, porque nos ayudan a fortalecer la fe en el Resucitado y a conocer más de cerca su corazón misericordioso. Escucharemos en el Evangelio que Jesús nos dice que Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Estas son expresiones frecuentes en el Evangelio y pertenecen al grupo de enseñanzas del Señor, que comienzan con el “Yo soy”, propias de Jesús y que nos van revelando su verdadero rostro. En primer lugar, partimos del conocimiento de que Jesucristo es verdaderamente Dios, que es consustancial al Padre, como confesamos en el Credo. Cuando Jesús utiliza en su predicación el “Yo soy” al referirse a su propia persona, podemos ver que hay una referencia clarísima a la respuesta que Dios dio a Moisés, al preguntarle este por su nombre. Ahora se ve más clara la intención del Señor, que Dios se ha implicado en nuestra salvación, que vive con nosotros y es un Dios con nosotros.

El Señor Jesús nos invita a ser testigos de la VERDAD, con mayúsculas. Nos ofrece la verdad, que es su Palabra: “Si os mantenéis fieles a mi Palabra… conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 8,31-32). Y tú eres libre para aceptar o rechazar la verdad eterna contenida en la doctrina de Cristo, válida ciertamente, para dar a los hombres de todos los tiempos una respuesta adecuada a su vocación, una vocación con apertura eterna. Estamos obligados a encontrar la verdad, a salir de nuestros miedos y temores, que nos paralizan, salir de nuestras autosuficiencias, que nos aíslan y encontrar la verdad, la “verdad que no se impone de otra manera que, por la fuerza de la misma verdad, que penetra suave y a la vez fuertemente en las almas” (Dignitatis humanae, 1). La persona tiende a adherirse a la verdad conocida y ordenar toda su vida hacia ella, porque lo necesita y esto no se logra si no eres una persona libre, si no estás despegado de todas las ataduras.

El tema es de una gran actualidad, porque no pasa día que no haya quejas de que mucha gente utiliza la mentira en sus relaciones o responsabilidades, quejas sobre tanta mentira disfrazada para ocultar la verdad, la luz. Sabemos que en el mundo engañar es casi un arte, para el que, incluso, hay que prepararse; se venden productos inútiles o esclavizantes, se dicen unas palabras por otras y se pretende hacer ver lo blanco negro a fuerza de repetir una mentira detrás de otra… Desgraciadamente, estas cosas las vemos todos los días. Pero todo esto, aunque sea normal en la vida de los hombres de hoy, no es válido para un creyente, porque los cristianos católicos tenemos el modelo de Jesús. Los padres deben ofrecerles la verdadera imagen de Jesús a sus hijos, la imagen de Jesús, Nuestro Salvador, que es el camino, la verdad y la vida.

Que no tiemble vuestro corazón, que Jesús se presenta como amigo y sus palabras ahuyentan las inquietudes y los temores, da seguridad y descanso al alma. El que se fie de Él nunca quedará defraudado. El Señor se ha hecho camino y su camino es rectilíneo, lleva necesariamente a la vida; no lo destruirán los elementos de la naturaleza. Por medio de Jesús andarás seguro, sin tropiezos; no desearás mirar atrás, pensando en lo que dejaste; caminarás con confianza, porque Él nos dice: “No perdáis la calma, creed en Dios y creed en mí”.

Mons. José Manuel Lorca
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Mons. D. José Manuel Lorca Planes nació en la localidad murciana de Espinardo, diócesis de Cartagena, el 18 de octubre de 1949. Curso los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor "San Fulgencio“ de Murcia. Es licenciado en Teología Bíblica por la Facultad de Teología de Granada. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1975. Recibió la ordenación episcopal en Teruel el 6 de marzo de 2004. Nombrado Obispo de Cartagena el 18 de julio de 2009, tomó posesión el 1 de agosto de ese mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades.