Diario de un pastor ante el Covid-19. 28/04/2020

HÉROES DEL MOMENTO: LOS PADRES

         Los niños españoles han salido a la calle después de cuarenta y dos días de confinamiento. Durante todo este tiempo, padres y madres se las han tenido que idear o inventar para librar a sus hijos de cualquier contagio y adecuarse a las rígidas normas que con más o menos acierto han impuesto las autoridades competentes. En la actualidad, desde el pasado veintiséis de abril se han visto un poco aliviados por el inicio de la desescalada. Pero antes y ahora los padres están siendo verdaderos héroes en esta pandemia del Covid-19.

Situémonos primeramente en los sacrificios, incomodidades y pesadumbres que ha supuesto tantos días encerrados en reducidos pisos o casas en las que viven la mayoría de las familias hoy en día. Muchas de estas viviendas no estaban equipadas con wifi ni aparatos para las nuevas tecnologías que de pronto han tenido que utilizar padres, hijos y hasta los mismos abuelos. Se ha pasado de un hogar funcional a vivir en un microespacio digital donde ha entrado el teletrabajo de los progenitores, la escuela de los pequeños y la universidad de los jóvenes.

Luego tenemos estas largas semanas, en las que los padres han tenido que actualizarse y hacer de ayudantes en multitud de tareas docentes sobre materias que ya tenían olvidadas o no se daban en sus tiempos, a la vez que las compaginaban con sus trabajos. Además, con una improvisada metodología analógica completamente diferente a la que nuestros niños, padres e incluso profesores no estaban acostumbrados. Encuentros virtuales con maestros y catedráticos a través de Meet, Zoom, Team, Skype, FaceTime, WhatsApp o utilizando plataformas educativas como Clasroom y los correos electrónicos donde continuamente se han mandado tareas, dudas, consultas y demás. Verdaderamente han tenido momentos muy agotadores y estresantes.

A esto, hay que sumarles las tareas normales de comida, limpieza, lavado y demás quehaceres domésticos. Todo ello, procurando que no se rompiera la convivencia, que no se perdieran las formas para no provocar “heridas” en los miembros más sensibles. Igualmente, pensemos también lo que todo esto ha podido suponer en los hogares más pobres y con miembros muy vulnerables, como las repercusiones de futuro en muchos de esos niños y personas mayores que viven en situaciones de marginación.  Con razón decía san Juan Pablo II que: “El trabajo de casa exige una dedicación continua y total, constituye una ascética cotidiana que requiere paciencia, dominio de sí mismo, longanimidad, creatividad, espíritu de adaptación, valentía ante lo imprevisto” (Roma, Alocución 29.4.1979).

A pesar de las muchas deficiencias familiares que pueda haber habido tanto en el confinamiento como en estos primeros días de la desescalada del coronavirus, la familia española goza aún de buena salud y muestra un alto nivel cívico. Muchas de ellas se han visto golpeadas por la muerte de algún ser querido que no han podido despedir como es debido y a pesar de todo están mostrando gran entereza. Por otro lado, esta dura experiencia pandémica está sirviendo para redescubrir muchas cosas positivas que había entre los miembros de una misma familia y que estaban olvidadas. También el vecindario se percibe con un rostro nuevo mucho más cordial y se ha roto cierto distanciamiento social.

Por último, a nivel religioso hay que destacar que las grandes celebraciones de Cuaresma y Pascua no han faltado gracias a los medios de comunicación que han irrumpido con fuerza en nuestros hogares. La Iglesia y sus pastores han estado activísimos para que a nuestros matrimonios y sus hijos no les hayan faltado la predicación del Evangelio de Jesucristo, la asistencia caritativa, los ejercicios de piedad, la comunión espiritual y en algunos casos sacramental. Podemos decir que se ha hecho realidad lo que pide el Concilio Vaticano II: “En esta especie de Iglesia doméstica, los padres deben ser para sus hijos los primeros predicadores de la fe, mediante la palabra y el ejemplo, y deben fomentar la vocación propia de cada uno” (LG 11).

 

 

+Juan del Río Martín

Arzobispo Castrense de España

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".