El Dios de lo imposible

El Dios en quien creemos es el Dios de lo imposible en quien creyó María. Es el único Dios que existe. Es la Trinidad, que nos está continuamente convocando a vivir la experiencia de Cristo resucitado, que nos ha dado el Padre por amor sin condiciones. Es el Dios de lo imposible que, fruto del Resucitado, nos ha entregado el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida, que tiene como misión que vivamos con los sentimientos del Corazón de Cristo, que es la santidad.

Estos momentos, en que tenemos que vivir como el paso de Dios por nuestra vida, son un kairós, no un cronos. El cronos es el tiempo que pasa, el kairós es la oportunidad de la gracia de Dios en nuestra vida. Podemos decir que el kairós es que Dios sigue actuando en la vida y en la historia. No se aleja nunca de nuestra vida. Decía
san Juan de la Cruz que a veces la mayor presencia de Dios es su aparente ausencia.

Con la ayuda del Señor, estos momentos que vivimos, este cronos, este tiempo,se puede convertir en tiempo de gracia, en oportunidad para crecer, en oportunidad para ser santo, sobre todo para creer con María en el Dios de lo imposible.

Tres son las oportunidades en este kairós que vivimos y que quiero compartir con todos vosotros para que, en este tiempo de Pascua, afirmemos como san Pablo a los romanos, que nada nos podrá quitar el Amor de Dios, ni la aflicción, ni la angustia, ni la enfermedad, ni la muerte.

1. OPORTUNIDAD DE CRECER POR DENTRO PARA SERVIR POR FUERA

Sin lugar a dudas, ante lo que estamos viviendo surgen miles de interrogantes, miles de búsquedas, miles de preguntas. Es un tiempo para crecer por dentro, un tiempo para vivir al aire de Jesús, para no caer en el mal de nuestro tiempo que es la superficialidad, como recuerdo haberle escuchado al papa san Juan Pablo II. Es un tiempo para profundizar, para tomarnos en serio la vida. Toda vida es sagrada, es un don de Dios que hay que proteger desde que somos engendrados hasta el final de la existencia. Nos duele el desprecio a la vida. Ser superficial es quedarse en la encuesta, en los números,en los datos fríos. Cada persona es sagrada. Cada persona que comparte nuestra vida es un regalo y, cuando la perdemos, nos deja un profundo vacío e interrogante.

No seamos superficiales viviendo la vida sin fondo. Algunos viven en estos momentos una libertad superficial. Son como aquellos taxis que se definen como libres cuando vagan vacíos y sin rumbo por la ciudad. Tenemos la oportunidad en estos momentos de crecer por dentro para servir por fuera.

2. OPORTUNIDAD DE TIEMPO DE CARIDAD
Toda una humanidad en crisis es una humanidad que no tendrá salida si no trabajamos juntos en solidaridad y caridad. Estamos ante la amenaza que continuamente nos hace entrar en crisis y que nos pone en el único camino que nos queda si queremos salir, trabajar juntos con un solo corazón. Sin permanecer y estar unidos estamos abocados al fracaso y a no dar respuesta adecuada a la pandemia, a las amenazas que seguirán
existiendo.

3. UNAS RELACIONES HUMANAS CON CORAZÓN
Cuando miramos la vida con entrañas de misericordia, las realidades se transforman y nuestras relaciones se pueden hacer mas humanas, mas cristianas.

Estos son tiempos para vivirlos con los sentimientos del Corazón de Cristo. No vivamos este tiempo sin corazón. No nos quedemos en la superficialidad de muchas redes sociales, de ruedas de prensa sin calor de vida. Nosotros tenemos que vivirlo con corazón que es la respuesta al Amor de Dios y que, en el fondo, es vencer el mal a fuerza
de bien.

+ Francisco Cerro Chaves
Arzobispo de Toledo
Primado de España

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.